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Tatuajes con sofisticados diseños geométricos por Chaim Machlev (FOTOS)

Por: pijamasurf - 07/22/2014

Hace un par de décadas comenzó una tendencia de masificación del tatuaje. Ya no solo eran hippies, convictos, marineros o rockeros los que imprimían su piel con algún diseño, sino que está costumbre invadió prácticamente todos los nichos poblacionales. Producto de lo anterior los tatuadores se multiplicaron, y emergieron incontables propuestas gráficas para ilustrar los cuerpos de millones de jóvenes. 

Tal vez por lo anterior, hoy resulta más difícil que un artista destaque en el mundo del tatuaje, pero afortunadamente existen, y queremos pensar que seguirán existiendo, tatuadores que van más allá de las tendencias y destacan ya sea por sus conceptos, su técnica o ambos, entre los miles de practicantes. 

Los diseños de Chaim Machlev entrelazan múltiples influencias gráficas y esta convergencia es traducida en obras que, en su mayoría, destacan por su simpleza y precisión: en ellas encontramos alusiones a fractales, gráficas computacionales, grabado japonés, entre muchas otras. Si bien algunas de sus obras no hacen necesariamente gala a la refinación pictórica de la cual hablamos, en la mayoría de los casos resultan gratamente sorprendentes.

A continuación algunas de las piezas de Machlev, las cuáles puedes encontrar en la cuenta de instagram: @Dots to Lines 

Shh: un retiro sexual para olvidarte de tus problemas (y tu identidad)

Por: pijamasurf - 07/22/2014

Detrás de la eufemística onomatopeya "Shh", este spa reproduce la idea de que la sexualidad es una práctica que debe mantenerse y regularse por expertos y de manera privada, en lugar de tener sitio allí donde ocurre: la vida de todos los días

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Visualiza un edificio con todas las comodidades modernas imaginables, y ninguno de sus efectos secundarios: una casa de campo en la campiña, un penthouse con piscina y spa, una antigua mansión enclavada en el fondo de un espeso bosque, con un lago cerca. Lucy Arrowsmith y Vikki Van Someren son dos inglesas que han creado un producto que parece un spa, una consulta psicológica y una fantasía de la zarina Catalina: Shh, una solución de clase para los problemas modernos de cualquiera (especialmente si son mujeres millonarias).

Este retiro de cuatro a siete días disfraza de "sanación holística" una rutina de vigilancia del ego: "estrés, cansancio, trauma, la pérdida de la identidad femenina y la energía sexual", según su sitio web, son las enfermedades que se curan en estos retiros de £5,600 por una semana.

Y es que más vale que después de una semana seas la persona más feliz de la Tierra: desde sesiones individuales y grupales con terapeutas, liberadores masajes en cada extremidad del cuerpo y un chef dispuesto a levantarse a media noche para prepararte una cena digna de un condenado a muerte, Shh capitaliza la sensación de que "hay algo mal en nosotros", y que ese algo puede corregirse con una metodología de emergencia: no en una sentada con el psicoanalista, sino en una semana con un ejército de gente dispuesta a hacerte sentir bien.

Shh se comercializa como una especie de "campamento sexual" para mujeres que buscan "desbloquear la sensualidad y conectarse con su feminidad", por lo que encerrarlas una semana para hablar de sus problemas en medio de la gran nada campirana hará de ellas mejores y más seguras amantes.

Hay algo sumamente sospechoso en la idea de que la terapia alternativa y un poco de inflamación del ego (además de una considerable cuenta que pagar al final) son las claves de una sexualidad más rica y una personalidad más firme: se trata nuevamente de la premisa de que es posible comprar una identidad, o "trabajar" con expertos para hablar sobre uno mismo. La apertura y el manejo de emociones son necesarios no solamente en espacios cerrados, exclusivos de clase, sino en la vida cotidiana de cualquier persona, sin importar su clase social.

La lectura, la conversación y el examen de conciencia de uno mismo son hábitos que se desarrollan con la práctica, no que pueden venderse como un paquete de mejoramiento personal.

Lugares como Shh (cuya localización permanece secreta, al igual que la de cualquier fiesta orgiástica que se precie de serlo) hacen proliferar la idea de que disneyficar el crecimiento interior es posible y seguirá siendo posible mientras exista quien pague.