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Consejos de E. E. Cummings y Pablo Neruda para mejorar tu "sexting"

Arte

Por: pijamasurf - 07/15/2014

El llamado "sexting" es un arte delicado de domar. Para ayudar a refinarlo, reunimos algunas citas de poemas eróticos que pueden enseñarnos cómo se habla de sexo en pocas palabras y sin caer en lugares comunes

Es verdad que el texteo sexual, mejor conocido como sexting, es una de las formas del arte en la era de la comunicación móvil. El problema es que la mayoría de la gente es pésima artista, y entonces se convierte en una incómoda y torpe conversación que puede llegar a ser demasiado sucia o demasiado cursi. En el sexting todo esta en la sugerencia; el mensaje debe ser más tentador que gráfico. Para facilitar la buena erótica del texto, siempre podemos subirnos a hombros de algunos de los grandes poetas sugestivos, entre ellos Pablo Neruda, García Lorca y E. E. Cummings.

 

Quiero celebrarte llenándome con tu nombre la boca, comiéndote.

Oda a la manzana”, Pablo Neruda.

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Me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo. Es algo tan nuevo.

I Like My Body When It Is With Your”, E. E. Cummings.

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 Te espero como casa sola y volverás a verme y habitarme. De otro modo me duelen las ventanas.

“Soneto LXV”, Pablo Neruda

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“hay entre mis piernas una nítida ciudad, cuando me tocas, surge la Primavera en esa ciudad”.

vii”, E. E. Cummings

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Vengo a consumir tu boca y arrastrarte del cabello en madrugada de conchas.

“Lucía Martínez”, Federico García Lorca.

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Ernest Jünger, el gran escritor alemán, nos impulsa a buscar el bosque --con su código dionisiaco-- para asumirnos eternos.

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Cuenta Albert Hofmann, el descubridor del LSD, que los textos de Ernest Jünger le abrieron los ojos  al "milagro omnipresente de la creación". Este regalo visionario fue luego canjeado: Hofmann luego compartió con Jünger una serie de experiencias con LSD y psilocibina que abrieron los ojos de escritor alemán.

Pese a que está asociado superficialmente con el regimen nazi, Jünger exploró novedosamente temas como las drogas, la conciencia, los viajes, la expansión de la mente, la muerte, etc., (incluso desarrolló un modo perceptivo que llamó la estereoscopía, que permite mantener dos visiones opuestas al mismo tiempo: superficie y profundidad, fenómeno y símbolo). La mala fama que le persigue en Occidente es en realidad  errática; Jünger desoyó el llamado de Himmler y Goebbels para unirse a la Deutsche Akademie der Dichtung, que presidió Gottfried Benn (otro gran escritor que ha sido vinculado con los nazis, entre ellos también Heidegger). Por otro lado, resulta ridículo juzgar moralmente a un escritor (el único juicio importante es si escribe bien, no si es una buena persona) Jünger fue héroe de combate (recibió 14 heridas en la Primera Guerra Mundial) y abrazó una especie de de espíritu dionisiaco de la guerra y el caos: la fricción de la creación --más cerca de Nietzsche que de Hitler--; su obra, sin embargo, reiteradamente muestra críticas sutiles al totalitarismo y puede considerarse, como rescata Gary Lachman, una exaltación de la libertad.

Rescatemos la obra de Jünger traducida al inglés como The Forest Passage (La Emboscadura), en la cual responde a la hiperpermeabilidad del Estado que oprime la vida individual con el respiro del bosque que está en todas partes, indestructible pulmón de la libertad.

El bosque está por doquier; hasta puede hallarse en el suburbio de una gran ciudad.

El bosque es aquí la metáfora de una zona temporalmente autónoma (un concepto de Peter Lamborn Wilson, que Jünger prefigura), el mercado negro donde se puede dar rienda suelta a la capacidad rebelde y creativa para entregarse a las fuerzas telúricas que lo mismo sacuden la floresta que la piel humana."Es esencial saber que cada hombre es inmortal y que hay vida eterna en él, una inexplorada y deshabitada tierra, de la cual, aunque él mismo pueda negar su existencia, ningún poder temporal puede despojarlo", dice con ecos vitalistas. Esa tierra es el pasaje del bosque ubicuo.

Esta zona metafórica, que sin embargo se enraíza en los poderes energéticos del cuerpo, es el ámbito del "rebelde del bosque", una figura recurrente en la obra de Jünger, abisagrada como "exilio interno". El rebelde del bosque, es la versión anarco-liberal de Jünger, que no necesita de la sociedad: mantiene su libertad sin deshumanizarse habitando en un estado interno, y no en uno en el que es forzado a vivir.

En cierta forma Jügner llama --como esa voz de viento de fauno-- al encuentro del ser en el sotobosque, donde yace lo "supra-temporal", el sustento de todo lo que es. Un ser en el que participa el alma humana: "el filo del abismo es un buen lugar para buscar tu propio consejo". 

Es tonificante recibir un poco del vigor alemán feral, una tradición que conjunta la más lúcida razón con la desmesura épica de las creaturas extáticas del bosque.

La verdadera cuestión es que la mayoría de nosotros no quiere  la libertad, le tenemos miedo. Uno debe de ser libre para poder querer volverse libre, porque la libertad es existencia --es sobre todo consentimiento consciente de existir, y el deseo, percibido como un destino personal, de hacerlo real. En este punto el hombre es libre, y este mundo cubierto de opresión y agentes asfixiantes sólo puede servir para hacer su libertad visible en todo su esplendor, justo como un gran manto de roca produce cristales a través de su alta presión.

Así esta reflexión, con Jünger, de ir al encuentro del ser en el bosque. No un llamado off the grid, a salirse de la civilización, sino una metafísica verde, de encontrar ese tálamo de árboles invisibles como marco del ser atemporal que bebe de sí mismo en el manantial cristalino de la potencia. Consideremos esta metáfora.

Twitter del autor: @alepholo