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Una recomendación fílmica: "Y se hizo la luz"

Arte

Por: Koki Varela - 04/07/2014

La Cineteca Nacional de México repasa la obra de Otar Iosseliani, director georgiano cuya calidad sorprende gratamente.

Y se hizo la luz

Creía que sería una más de esas películas “con corazón”, una de esas que transportan a las salas del primer mundo las infamias cometidas en el tercero para concientizarnos y de paso entretenernos mientras nos volvemos “más comprometidos”. Pero no. Debido a mi desconocimiento de Otar Iosseliani, director georgiano del que, lo reconozco, ni siquiera había oído hablar, Y se hizo la luz me cogió completamente por sorpresa.

Película inclasificable dónde el estatuto del documental es perpetuamente defraudado a través de una fina y extraterrestre ironía, Y se hizo la luz trata el gravísimo tema de la deforestación y expropiación de terrenos tradicionalmente ocupados por poblaciones indígenas de Senegal. El avance imparable de la industria del “hombre blanco” no respeta a nada ni a nadie, y mucho menos a los detentadores por derecho de unas tierras pobladas desde tiempos inmemoriales y en las que siglos de ocupación no han ocasionado más transformaciones que las derivadas de una normal subsistencia. El vientre hinchado del capitalismo necesita, entre otras muchas cosas, madera, y para satisfacer su pantagruélico apetito no se lo piensa dos veces antes de talar un bosque centenario de Secuoyas o sabe dios qué árboles seguramente milenarios. Es la historia “de siempre”, y no es la primera vez que una película la refleja. Pero con Iosseliani la cosa cambia.

Iosseliani retrata cómicamente a una pequeña tribu de Senegal, no para hacernos reír −que también lo hace− , sino para descodificar nuestros prejuicios y expectativas y devolvernos una caricatura viva de nuestro triste pensamiento etnocéntrico y nuestros anhelos de una edad dorada. Cada escena de la película cumple a la perfección con esa intención oculta de frustrar y a la vez cumplir con ironía nuestras previsiones sobre el paraíso original: los indígenas se pelean, constantemente se celan, se llenan de envidian, resucitan sin esfuerzo a sus muertos, navegan sobre dóciles cocodrilos, obtienen automáticamente lluvia con un solo ruego a su dios, cazan diestramente con el arco o realizan extraños rituales, incomprensibles para nuestra desacralizada y materialista civilización.

El testimonio y la burla hacia nuestros preconceptos se mezclan sin aparente concierto en una visión absolutamente original y única. Es como si Iosseliani nos dijera: “esto es lo que pensáis que hacen estas gentes ¿verdad? pues aquí lo tenéis, todo tratado con el barniz de vuestra propia ignorancia, para que lo que hagan sea exactamente lo que pensáis que hacen. Eso sí, nos reservamos el derecho a la exageración y la parodia, es decir, a reírnos directamente de ustedes.”

Creo que sólo así puede entenderse el empleo que Iosseliani hace de los recursos del cine, y más en concreto de los del cine mudo, para situarnos frente a un problema terrible sin caer en la mirada piadosa, habitual máscara de nuestro complejo de superioridad. La de Iosseliani es una sabia huida de la caridad; el humor le sirve para salvar el escollo de la mirada paternalista, es decir, primermundista.

El drama de la tribu transcurre tan indiferente como una broma entre amigos: la aldea es finalmente quemada y sus árboles talados, los miembros de la comunidad se ven obligados a marchar hacia los núcleos urbanos y vivir de acuerdo a patrones heredados de los invasores, en ocasiones acostumbrándose a una miseria totalmente desconocida en el entorno natural. No vemos lágrimas, protestas, gestos heroicos o mártires inmolándose por la causa. La vida es menos espectacular de los que nos contaron las películas: ante las vejaciones del poder, a veces no queda más que darse la vuelta y mirar hacia otro lado, es decir, acostumbrarse. 

El mundo se va extinguiendo, así, sin demasiados sobresaltos. Los dioses que eran venerados se venden ahora a precio de saldo en mercadillos para turistas. Un mundo ha terminado. Iosselianni nos lo dice entre risas y sin aspavientos, y eso, creo, es la verdadera faz de lo terrible.

Entrevista a Rainbow Arabia: caleidoscópicos ritmos en TNDMX

Arte

Por: pijamasurf - 04/07/2014

El dúo firmado por Kompakt Records compuesto por la pareja de Danny y Tiffani Preston se presentará en México el 24 de abril en TNDMX.

 rainbowaA diez días de su presentación en TNDMX, el 24 de abril en la Ciudad de México, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Rainbow Arabia, una banda californiana que ha sido elegida por la legendaria disquera alemana Kompakt como parte de su roster, y que se empieza a consolidar en la escena electrónica. Danny y Tiffani Preston componen este arcoíris musical que fusiona ritmos afrocaribeños y del Medio Oriente con sonidos psicodélicos en un synthpop de amplio espectro que ha sido aclamado por el circuito de blogs de música (Pitchfork, The Fader, XLR8R, NME, etc.) Hace poco lanzaron con Kompakt su disco F.M. Sushi, el cual presentarán en México, al igual que nuevos tracks de lo que ya se perfila como su siguiente álbum.

 

¿Cómo es trabajar con su esposa/esposo? Deben tener muy buena química…

A veces sí tenemos muy buena química. A veces es difícil, pero parece que siempre lo resolvemos.

Sabemos que les gustan bandas como Tangerine Dream, también nos encanta esa antigua música electrónica ambiental. ¿Qué otras bandas les gustan? ¿Qué han escuchado últimamente?

Así es, mientras trabajábamos en F.M. Sushi realmente nos gustaban las partituras de soundtracks que se hicieron a partir de música electrónica como Tangerine Dream, Vangelis y Jan Hammer. Últimamente hemos escuchado mucho Techno y New Beat. Comenzamos a celebrar una noche mensual en nuestra disquera en la cual ambos hemos mezclado en vivo junto con otros DJs invitados. Es una buena manera de explorar nueva música y ver la perspectiva de ser DJ.

Rainbow Arabia es un nombre muy visual, casi psicodélico, y es muy pegajoso. Su música tiene una especie de atmósfera que nos hace sentir bien, sin embargo, también tiene un lado oscuro, ¿es esto a propósito o sienten una mayor inclinación hacia un mood más solar californiano que a uno enigmático?

Intentamos componer música alegre pero generalmente las canciones que más pegan tienden a ser en notas bajas. Intentamos que sean coloridas y al mismo tiempo, oscuras.

¿Están entusiasmados por su presentación en México? ¿Hay algo especial que quieran hacer aquí?

Desde hace mucho tiempo queremos ir a México. Definitivamente queremos ver algunas ruinas y conocer a personas increíbles. El espíritu de México es increíble.

¿Cuándo saldrá su próximo álbum?

Trabajamos en él ahora. Esperamos que esté listo para el verano. Tocaremos un par de tracks nuevos en la Ciudad de México. Será muy bueno poder ver cómo responden a esas canciones.

¿Cuál es su relación con Kompakt? ¿Qué nos pueden decir de Time No Place?

Kompakt es una disquera increíble. Queríamos comenzar nuestra propia disquera y Jon Berry, el representante de Kompakt, sugirió que los usáramos para nuestra distribución. Juntos lanzamos FM Sushi, y así le dimos a la disquera un buen empujón. Le ha ido bastante bien a Time No Place. Parece ser que a las personas les gusta bastante nuestra mezcla ecléctica de artistas. Estamos trabajando en un par de nuevos lanzamientos. Los últimos han sido de FAY y de Skin Town.

Raibow Arabia se presentará en el Episodio 1 de TNDMX, el jueves 24 de abril en la Ciudad de México.

Presentando TNDMX, Nissan JUKE apoya a una nueva plataforma que propone música de vanguardia e innovación artística, desde curaduría hasta diseño de escenario. Así la marca japonesa procura contribuir a un espacio de encuentro e identidad orientado a la generación de un futuro más estimulante.

Más información en la página de Facebook: TNDMX.ORG

Rainbow Arabia (US) - https://soundcloud.com/rainbowarabia