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Hombre ebrio intenta todo para atravesar una reja y fue un niño quien le mostró la entrada (VIDEO)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/17/2014

Un episodio que en su banalidad condensa algunas lecciones: por ejemplo, que muchas veces lo obvio está frente a nuestros ojos, pero no podemos verlo; o que aquellos que consideramos más simples, son quienes tienen la respuesta correcta de un enigma.

 

Hay algo en los ebrios solitarios que inspira piedad. Acaso porque les suponemos una vida miserable ―como Marmeládov, el burócrata alcohólico de Crimen y castigo, casado y padre de 4 hijos, atropellado y muerto por un carruaje. Acaso porque a diferencia de la ebriedad acompañada, el borrachín empedernido tiene que vérselas a solas, enfrenta solo en su estado a un mundo intolerablemente sobrio. Acaso, por último, porque en algún momento cualquiera de nosotros ha sido ese ebrio solitario.

En el video que ahora compartimos se observa a un hombre ruso, notablemente alcoholizado, que intenta por todos los medios a su alcance pasar del otro lado de una reja. Mete la cabeza por entre los barrotes. Camina hasta encontrar un buen sitio para trepar. Sube una pierna y casi atraviesa la barrera. En todos los casos, sin éxito.

La escena es cómica en sí misma: innegable, involuntariamente. Muy a pesar del pobre hombre. Y sería, quizá, irrelevante, como muchas otras que involucran a borrachines sin remedio de no ser por el detalle final. Ya cuando el hombre parecía haber admitido la derrota, cuando la atrofiada maquinaria de su entendimiento se esforzaba por calcular otra ruta, he ahí que entra un niño a cuadro, un pequeño de 10 u 11 años que carga un par de bolsas de plástico, quizá la despensa de la semana para su hogar. El niño dedica al atribulado personaje un par de miradas rápidas, de extrañeza e incomprensión y después, con toda naturalidad, atraviesa la reja por un punto donde la falta de un par de barrotes permite el paso, acaso la entrada y salida usuales para los vecinos del lugar.

¿Y ese hombre? ¿Era, como sucede con la ebriedad, un extraño en su propio territorio? ¿Lo obvio estuvo siempre frente a él, pero estaba demasiado ahíto de sí como para notarlo? ¿La vida es sencilla y somos nosotros quienes la volvemos absurdamente difícil? ¿La respuesta a los enigmas siempre la tienen los más simples? ¿"Buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa: sabiendo confusamente que tienen una"?

El video original, sin música dramática, en este enlace.

La tecnología colaborativa puede ser clave para reforzar las acciones ciudadanas y eficientar los movimientos cívicos.

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El movimiento Occupy Wall Street condensó múltiples cualidades de un nuevo modelo de activismo: hiperconectado, descentralizado, informado, y mediáticamente autónomo. Sin embargo, como pionero de una etapa de participación cívica, también enfrentó retos diversos que, en su momento, no supo cómo librar con éxito, a partir de lo cual se siguen digiriendo las lecciones y afinando el engranaje.

Como parte de este perfeccionamiento existen, supongo, cientos de personas que de forma individual o colectiva, dedican tiempo a pulir aspectos de las fórmulas de activación ciudadana –a partir del aprendizaje adquirido durante su participación en Occupy. Un buen ejemplo de lo anterior es Loomio, una aplicación web de código abierto (open source), diseñada para encausar decisiones grupales de manera efectiva y equilibrada.

La idea surgió de Benjamin Knight, un voluntario que formó parte del campamento de Occupy en Wellington, Nueva Zelanda, y quien participaba en las  reuniones diarias de la 'Asamblea General'. En esa ocasión, si bien la experiencia debe haber sido apasionante, Knight también padeció sesiones ocasionales en las que, a pesar de durar horas, jamás se logró un consenso, mientras que algunas decisiones importantes terminaron tomándose, quizá por lo mismo, sin haber consultado al grupo completo.

A raíz de su vivencia, él y un grupo de activistas concluyeron que este fenómeno –la poca eficiencia y poca precisión en la toma de decisiones colectivas–, podría resolverse por medio de un software. A continuación se acercaron a Enspiral, una encubadora de strartups tecnológicas, para solicitar ayuda, y la encontraron. El resultado de esta colaboración es Loomio, una aplicación open source diseñada explícitamente para esta necesidad que, si bien puede aplicarse a diversos contextos y ser de gran utilidad, en entornos de organización ciudadana, protestas y movimientos cívicos, podría tener un rol decisivo.

Si bien existen múltiples herramientas web para llevar a cabo discusiones, por ejemplo los clásicos foros, o aún un buen número de redes sociales, estas difícilmente permiten llevar un consenso a un nivel práctico. En cambio, "Loomio se trata de participar en un proceso que desemboca en una clara ruta de acción, no solo facilita hablar por el hecho de hablar" afirma Knight en entrevista para Wired, por cierto en un artículo firmado por Klint Finley.  

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Actualmente Loomio se encuentra en fase beta, y ya puede descargarse, aunque recién obtuvo cien mil dólares, vía una campaña de crowdsourcing, para terminar de pulir su primera etapa. Afortunadamente, su naturaleza 'código abierto' permite que cualquier usuario con conocimiento de programación pueda aportar mejoras o soluciones.

"Loomio desata el poder de Internet para reunir personas hacia un consenso en lugar de a un debate polarizado" dice Douglas Rushkoff sobre esta app. 

Bajo el lema "Cuando escuchamos todas las voces tomamos mejores decisiones", esta aplicación facilita, de acuerdo a tres sencillos pasos descritos en su sitio oficial, transformar las distintas opiniones en torno a un asunto determinado, en una ruta de acción concreta –recordemos que el consenso es como un puente entre la opinión y la acción:

1. Discusión: Inaugura una discusión alrededor de cualquier tópico deseado e invita a las personas indicadas a participar. Compartan las diversas perspectivas y desarrollen juntos ideas. 

2. Construir un acuerdo: Cualquiera puede proponer una ruta de acción. Los demás pueden aprobar, abstenerse, desaprobar o bloquear –así todos sabrán que postura tiene cada uno y entender por qué.

3. Decidir juntos: Desarrollen la propuesta juntos para que funcioné para todos. Toda decisión tiene un claro plazo para ser tomada, así que siempre se obtendrá un resultado consecuente.  

* Aquí un video explicativo

Habrá que probar y, seguramente, afinar esta herramienta. Pero por lo pronto pinta como un instrumento de enrome utilidad, y que bien podría imprimirle esa fluidez a ciertas iniciativas que, en muchos casos, terminan por no llegar a nada en la búsqueda de un consenso. Quizá la democracia participativa 3.0 o el tecno-activismo, terminen por ser ese factor que conduzca el descontento y la intención genuina, en un mecanismo viable de transformación tangible. Ojalá. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis