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El objetivo de la reforma en telecomunicaciones y sus leyes secundarias es simple: que empresas y gobierno tengan total control, dejando fuera los intereses de usuarios y ciudadanía por igual.

tel2El miedo no anda en burros, y es que los del gobierno federal son burrísimos. Por lo mal parados que están ante la ciudadanía el ejecutivo, políticos corruptos de baja monta y empresas monopólicas han determinado que lo mejor es callarnos la boca y bajar el switch como usuarios de Internet y telefonía móvil. Las cosas ya se han salido lo suficiente de control para la actual administración. Y sucede que eso del Internet no sólo es para chatear o subir fotos al Facebook, sino que ha funcionado como herramienta de organización, protesta y acción, tanto así que de ejemplo tenemos los sucesos que se han gestado en otros puntos del mundo, como Brasil y Medio Oriente, que han tomado como vía principal las telecomunicaciones para organizarse.

Evidentemente, el ejecutivo quiere ahorrarse el teatrito que les ha sucedido a sus compinches hegemónicos y tomar al toro por los cuernos, sin importar cuán anticonstitucional pueda ser. El objetivo es simple, que empresas y gobierno tengan total control de las telecomunicaciones y su uso.

De ello van las modificaciones a las leyes secundarias en la Reforma de Telecomunicaciones, #LeyTelecom, como se conoce ya en redes sociales. Esta acción no afectará únicamente a un sector de la sociedad, como pueden ser las izquierdas, periodistas o defensores de derechos humanos. Afectará a toda la nación por igual, desde el que sólo utiliza internet para postear selfies con su gato, hasta redes de periodistas que documentan en tiempo real situaciones en nuestro país.

La fama de abusones que se ha ganado con fervor el gobierno durante la represión en manifestaciones o sucesos de diversa índole, podría pasar inadvertida si se aprobasen estas reformas. Ya no podremos mentarle la madre a Enrique Peña Nieto ni a su hueste, de quienes Internet se ha hecho coco desde antes de la contienda electoral del 2012; por si fuera poco, el precio del Internet sería más caro para los que somos estudiantes o tenemos empleos con sueldos poco competitivos. En otras palabras, nos pasan a fregar a todos.

Los que ganan son las empresas, con el aumento de tarifas, repartición de servicios de peor calidad de la que ya existe y las concesiones que el gobierno les haría; en el caso del Estado, gana el control de accesos a telecomunicaciones, decide en qué momento puede cortar el flujo de estas y tiene total acceso a tu información, en caso de requerirla bajo argumentos como la seguridad pública o nacional.

Expertos han señalado que estas modificaciones son un golpe bajo a los usuarios pues se pierde la neutralidad de la red y se pone en peligro la libertad de expresión, es decir que se restringe su uso por un tercero o el bloqueo de la misma, pues se fomenta el abuso de poder al permitir que políticos y policía, caracterizados por su fina corrupción, tengan acceso a datos privados de usuarios, y alimenta el bolsillo de los monopolios, quienes modificarían las tarifas de Internet a un esquema que se adapte al poder económico del usuario. Este último punto exhibe la desigualdad social y económica, pues hay gente que nunca ha tenido contacto con telecomunicaciones, lo que sin duda los coloca en una clara desventaja al negarles aún más su uso.

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El senado y el gobierno federal deben velar por el bienestar de los ciudadanos, integrar a la sociedad e impulsar la neutralidad de la red para que estas reformas sean de apertura y no de coerción. Que protejan y no que exhiban y discriminen a los usuarios por la información o por la economía que tengan. Ahora los senadores tienen en sus manos la decisión de cambiar la historia del Internet para un bien común.

Como se apunta al principio, el miedo no anda en burros, y las cabezas de este país quieren ahorrarse las consecuencias que pagaron Turquía y Egipto, por ello buscan aprobar cuanto antes las modificaciones, sin siquiera detenerse a explicar con detalle a la sociedad.

Soluciones, muchas o ninguna. Pensar que ya nos jodimos y dar next es lo que ellos buscan. Habitemos sus miedos, manifestémonos no sólo en la calle, en Twitter, en Facebook, exigir explicaciones, claridad y diálogo es un inicio necesario. Tenemos quizá una ventaja para echar atrás la #LeyTelecom y ellos mismos nos la han dado, debemos capitalizar en lo que tienen miedo, exhibirlos como ellos pretenden exhibirnos. Empezar difundiendo la información al mismo tiempo que escribimos, linkeamos, gritamos, pintamos #DefenderInternet. 

Listado de información referente a #LeyTelecom

Estas personas viven con solo un dólar al día (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/08/2014

La mayoría del tiempo se nos olvida que una sexta parte de la población del mundo subsiste sin una fuente estable de alimento, cuidado médico o casa. Mil millones de personas alrededor del mundo viven con un dólar al día, o muchas veces menos. Imaginarlo aunque sea dos segundos es inconcebible. Podemos vivir con poco, pero sin casa, sin medicamentos y con menos de un dólar para alimentarnos y vestirnos rebaza lo imaginable.

Mientras las circunstancias que llevan a ese tipo de pobreza son variadísimas y complicadas, las situaciones de las personas más pobres del mundo son tristemente familiares. La mayoría de ellos se dedican al reciclaje de basura. El nuevo libro Living on a Dollar a Day: The Lives and Faces of the World’s Poor, escrito por Thomas A. Nazario, el fundador de una ONG llamada The Forgotten International, y fotografiado por el ganador del Pulitzer Prize Renée C. Byer ofrece una ventana hacia el acontecer diario de estas personas, y hace un llamado a no olvidar.

El ejercicio de empatía es imprescindible para los hombres. Ponernos en los zapatos de otro, aunque sea por un minuto, nos infunde la muy descartada humildad que es preciso sentir en todo momento si no queremos ser verdaderamente fútiles. Las caras retratadas en la galería son también nosotros, o una posibilidad de nosotros en otra circunstancia y en otro lugar del mundo. Recordar eso es una tarea fundamental del espíritu.