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La violenta búsqueda de la belleza y el monstruoso femenino (FOTOS)

Por: Javier Raya - 03/31/2014

Ledwich muestra con desoladora ironía la imagen de la femme fatale desbordando la esfera del glamour y la moda para invadir el terreno de la maternidad --un réquiem por el cuerpo femenino como espacio de concentración al interior de la mujer misma.

Las demandas físicas y psicológicas a las que las mujeres están expuestas en nuestros días son mucho más considerables que las de los hombres: el cuerpo de la mujer se considera —en el discurso político y oficial— un lugar de consenso público, sobre el que la ley debe erigirse como protector, pero también como el terreno donde la opresión se ejerce con una normalidad aterradora.

Desde la cosmética facial a la cirugía plástica, y desde la química de la piel y el cabello hasta la ingeniería reproductiva (sin contar la siempre perenne represión sexual), cada célula de la mujer es un espacio público en disputa.

Reaccionando contra la normalización de la violencia contra la mujer a través de la industria de la belleza, la artista Jessica Ledwich presentó la serie The fanciful, monstruous feminine (algo así como "el original y monstruoso femenino"); una colección de imágenes donde el proceso de producción de la belleza femenina se enmarca como un subproducto del dolor —una suerte de tortura industrializada donde cada mujer es la torturadora por excelencia de sí misma.

Ledwich muestra también con desoladora ironía cómo la imagen de la femme fatale desborda la esfera del glamour y la moda para invadir el terreno de la maternidad, como si la seductora y la madre (los arquetipos de María Magdalena y la Virgen María) se fusionaran —sin reconciliarse— en una mujer-frankenstein, producto de la técnica de un demiurgo que fiscaliza el cuerpo femenino incluso a nivel celular.

Si Primo Levi se preguntaba hace más de medio siglo Si esto es un hombre (con respecto a la experiencia de los campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial), el trabajo de Ledwich podría utilizarse como predicado a la declaración sobre si esto es una mujer: un cuerpo cuya apariencia, medidas, funcionamiento, ciclos y expectativa de uso no es más que otro producto regulado por leyes cuyas órbitas de circulación se encuentran siempre de antemano trazadas; un cuerpo —un lugar imposible de conquistar, una utopía— que la mujer transforma según las pautas de su momento histórico y el patrón de belleza al uso. 

Si el hombre —como especie— puede sobrevivir al campo de concentración y a la experiencia de la tortura y la destrucción de la dignidad, cabría preguntarnos si la mujer —como género— no está siempre de antemano encerrada en las premisas donde la sociedad decide que debe moverse. Como si de algún modo la mujer no pudiera salir de un campo de concentración que lleva consigo —en el espejo— a todas partes.

Twitter del autor: @javier_raya

5 trucos de magia que puedes hacer con tragos

Por: pijamasurf - 03/31/2014

Aquí hay 5 trucos basados en principios físicos que te harán pensar que ya has bebido demasiado, o que no has bebido lo suficiente.

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Como Kurt Vonnegut escribió en su clásico Cat's Cradle: "la ciencia es magia que funciona". Lo mismo puede ser aplicado a estos trucos de bar aparentemente mágicos, los cuales están basados en simples principios físicos. Fueron presentados por Tim Shaw para el portal PopSci y son un ejemplo de fenómenos físicos que suceden todo el tiempo sin asombrarnos, pero que nos sorprenden al ser presentados en formas que usualmente no esperaríamos. Son trucos de bar, pero te recomendamos realizarlos antes de que hayas vaciado las botellas. 

1. Llenar una botella de vino puesta de cabeza

Vierte el contenido de una botella de vino dentro de un tazón, dejando sólo un poco de líquido en la botella. Entonces pon la botella en el microondas por casi 3 minutos. ¿Qué pasará cuando pongas la botella boca abajo en el tazón?

La respuesta: chupará de regreso casi todo el vino.

¿Cómo funciona?: El microondas convierte mucho del agua y del alcohol del vino en vapor, causando que la presión en la botella aumente. Aunque la botella no está cerrada, la apertura es suficientemente pequeña como para que la mayoría del vapor permanezca dentro. Una vez que la sacas del microondas y la inclinas sobre el tazón, se forma un tapón y los gases de la botella se enfrían rápidamente. Mientras el agua se condensa la presión en la botella baja rápidamente, lo cual causa que el vino entre a la botella por la falta de presión que lo absorbe.  

2. Crea una pelota de plasma en tu Microondas

Prende un cerillo dentro de un horno de microondas y tápalo con una copa de vino. Enciende el horno. Casi inmediatamente, una bola de plasma aparece. Esta puede alcanzar una alta temperatura, suficiente como para romper la copa. Puede que te tome varios intentos hacerlo funcionar, pero si lo haces bien la copa no se rompe. En realidad no te recomendaríamos hacer esto en casa.

¿Cómo funciona?: las microondas (producidas por el magnetrón del horno) causan que los gases liberados por el cerillo encendido sean levemente ionizados, o cargados, creando plasma. Algunos electrones en los gases absorben las microondas, logrando tener un nivel mayor de energía. Pero no se mantienen así por mucho tiempo, y mientras regresan a un nivel más bajo de energía, liberan luz y calor.

3. Whisky Gaseoso

Vierte un poco de whisky en una botella de plástico de 600 ml, y entonces bombea un par de veces con una bomba de bicicletas. La conexión entre la bomba y la botella debe ser lo más ajustada posible, lo que se puede lograr con un tapón de goma. Una vez que liberas la tapa, un halo de agua y whisky aparece dentro de la botella. Esta niebla de whisky puede ser entonces inhalada (no pasa nada si haces esto un par de veces, pero en general  inhalar alcohol puede ser peligroso).

¿Cómo funciona?: Aumentar gradualmente la presión hace que una pequeña parte del alcohol se vaporice y se convierta en gas; la presión sobrepasa las fuerzas intermoleculares que hacen que el alcohol sea un líquido a temperatura ambiente, y permite que se dé la transición de fase a gas. Cuando la presión baja de nuevo, el alcohol se condensa para formar un pequeño rocío.

4. Llenar un vaso de agua con un cerillo

Necesitas un tazón lleno de agua hasta el tope, un vaso vacío, medio limón, y una caja de cerillos. Ahora haz que el agua del tazón pase al vaso sin vaciarla.

¿La solución? Pon el gajo de limón en el centro del tazón. Enciende un cerillo y clávalo de pie (con la flama arriba) en el limón. Pon el vaso encima. Mira cómo el agua es absorbida dentro del vaso mientras el cerillo se va extinguiendo. 

¿Cómo funciona?: Cuando el cerillo se quema consume el oxígeno en el vaso. Mientras esto genera algo de agua y dióxido de carbono, la presión se reduce y el agua es absorbida en el vaso. 

5. Rompe el fondo de una botella de cerveza

Llena una botella de cerveza casi hasta la punta con agua, dejando unos 2 o 3 centímetros sin cubrir. Entonces golpea firmemente la boca de la botella con la palma de tu mano. El fondo revienta y el agua se va con él.

Se decía que ésta era una leyenda urbana, pero no lo es. Una de las claves para lograrlo es sostener la botella con la otra mano, haciendo que se mueva lo menos posible hacia abajo cuando la golpeas. Esto genera una onda de choque de presión que se mueve a través del líquido rompiendo la botella en su punto más débil, su base.

Una nota importante: esto no funciona con bebidas carbonatadas como cerveza o agua mineral. El agua o algún líquido sin burbujas son ideales. Las burbujas en el líquido interfieren con el movimiento de la onda y frustran el experimento.

[Popsci]