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El realismo de la magia negra (El corazón de las tinieblas estadounidense en "El Consejero") (I/IV)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 03/05/2014

El Consejero, la película de Ridley Scott con guión de Cormac McCarthy, muestra un mundo que muchos no quieren ver pero es en el que vivimos, el de la corrupción generalizada de un imperio que se sostiene sólo en sus ruinas, el intercambio que aceptamos del "Cielo" por una suma de baratijas sin valor.

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El dilema moral, desapego irónico y los nuevos niveles de depravación en El Consejero

El entretenimiento es instrucción y la instrucción es ideología.

―Herbert I. Schiller, The Mind Managers

Puede parecer increíble, pero estuve a punto de no ver El Consejero (exhibida también como El abogado del crimen), la película con guión de Cormac McCarthy dirigida por Ridley Scott. Las críticas que leí eran tan mordaces que crearon un aura de mal gusto alrededor que me repelió, imaginé un filme autoindulgente y decadente. Cuando la vi, pasé la mayor parte del tiempo esperando que algo malo sucediera, que se disolviera en escenas de violencia gratuita o en actos absurdos y desarticulados; sin embargo, escena tras escena fui testigo de uno de los guiones más intensamente originales puestos en escena y de una de las películas hollywoodenses más improbablemente subversivas y extrañamente inspiradas desde el estreno de El Club de la Pelea. Entonces, ¿por qué obtuvo tantas críticas negativas?

En cierta forma, la recepción crítica confirma su significado y supongo que las personas que dicen que El Consejero es una película incoherente, engreída o pretenciosa, de manera inconsciente buscan negar su visión desalentadoramente seductora y existencialmente devastadora. El mundo en que la mayoría de los espectadores y críticos viven es muy diferente al mundo que retrata El Consejero. La película está demasiado estilizada y tiene una superficialidad que parece incompatible con aquello que por lo regular consideramos arte, pero a la vez es increíblemente real, y no nos ofrece el desapego irónico que nos presentan las películas violentas y nihilistas de la época post-Tarantino. Creo que el denso platillo que nos ofrece McCarthy es indigerible para la mayoría de los espectadores.

El Consejero no es una obra compasiva ni sensible (tampoco El Club de la Pelea), pero es intransigente. Tomando en cuenta su tema principal y el actual clima político, la obra ya es un pequeño milagro. Al juzgarla por su mérito propio y, a la vez, por su recibimiento crítico, creo que los productores mostraron una disposición poco común al dejar que el tema dictara la forma, aun si esto implicaba sacrificar un gran éxito comercial y hasta crítico. El Consejero tiene una visión unida y unificadora —la de McCarthy, no la de Scott— y por lo mismo creo que es una obra honesta y valiente, al menos para los estándares de Hollywood. Quizá, si hubiera tenido una recepción más cálida, sospecharía más de ella, para ser honesto. Pero algo tan bueno y, al mismo tiempo, que le disguste a tantas personas, debe estar dando en el clavo. No hay otra manera de explicar por qué recibió críticas tan malas.

La película me pareció una bala suave y lenta que explotó dentro de mí y se expandió por todo mi sistema, cambiándolo. Se abrió un camino por mi conciencia como un virus y gradualmente tomó el mando, expandiéndose y llevando luz a zonas que antes estaban oscuras. No es un proceso del todo agradable y El Consejero no es una película agradable. Creo que tomará unos cuantos años o quizá  hasta décadas para que se reconozca como lo que es: una representación desagradable y certera de nuestra época.

Eso, si queda alguien para reconocerlo.

 

El corazón de las tinieblas estadounidense

Cuando los dioses eran más humanos, los hombres eran más divinos.

-Cormac McCarthy, en el guión de El Consejero

El Consejero empieza con una escena sexual larga e incómoda entre Michael Fassbender (el Consejero cuyo nombre jamás nos es revelado) y Laura, su amante, interpretada por Penélope Cruz. Como gran parte de la película, en la escena hay poca acción y mucho diálogo. El realismo torpe y conmovedor nos muestra a dos personas “enamoradas”, es decir, a dos más o menos desconocidos llenos de ingenuidad y autoinmersión. Los vemos, por primera vez, debajo de sábanas blancas, escondiéndose del mundo como si fueran niños. Una vez que el Consejero logra que Laura le hable sucio (usa la palabra fuck), él le dice: “Has alcanzado un nuevo nivel de depravación”. Al escuchar esto último, pensé que quizá la ingenuidad de los personajes era también la de los productores. No debí haberme preocupado.

La película está demasiado estilizada pero la dirección de Ridley es hábil. El tráiler de la película la representa un viaje ultraviolento y nihilista, del tipo que Hollywood produce muy seguido y muy mal —del tipo que no me importa no volver a ver en mi vida—, pero que de cualquier manera obtienen excelentes críticas (tal vez la más reciente fue Siete Psicópatas, que no vi porque ya había sufrido la idiotez de Escondidos en Brujas). Pero la película es una mezcla extraña de lo recargado y lo discreto. El diálogo extenso y complejo es el motor de la película y es muy potente ―McCarthy no sólo coquetea con la oscuridad: realmente se sumerge en ella. Por esto la acción, aun cuando es impactante, como en el momento de las dos decapitaciones, se convierte en la puntuación visual del diálogo. El tono de Scott no es más llamativo o veloz en estas escenas que en aquellas más lentas y contemplativas. Su estilo no es precisamente sutil, pero tampoco es invasivo, y eso es una suerte de bendición, ya que fácilmente pudo haber exagerado y creado una parodia accidental. La película sí es graciosa, pero no a costa de sí misma, y esa es otra bendición, porque sin el humor su oscuridad hubiera sido opresiva, sofocante. Ridley Scott (que cumplió 76 este año) atinó con precisión en el tono y creo que es su mejor película en años, quizá en décadas, lo cual hace doblemente frustrante su mala recepción.

La última gran película de Scott fue Gladiador y en El Consejero parece jugar con la idea de que Estados Unidos es un imperio casi caído, plagado de corrupción y decadencia, mientras que las hordas cruzan sus fronteras para robar y saquear. Hay una clara y precisa relación entre la corrupción de los banqueros corporativos, así como de los asesores, empresarios y políticos por un lado; y por el otro, la de los cárteles y sicarios, secuestradores, torturadores y asesinos de las mujeres mexicanas. La línea entre estos dos mundos es imaginaria, exactamente como la frontera que divide a México y Estados Unidos. Más sutilmente, la película parece implicar al mundo de los directores y actores más distinguidos de Hollywood con la corrupción corporativa (y el otro mundo, todavía más oscuro) y tácitamente reconoce que El Consejero es un producto del mismo sistema que condena. Muestra lo resbaladiza que es la pendiente de los negocios inmorales y la desolación moral desmesurada, así como cuán rápida e irrevocablemente una lleva a la otra.

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Como una visión del mal, El Consejero es completamente persuasiva. Su representación de personajes desalmados es siniestra y ostentosa, incluso enfermizamente erótica: la incoherencia moral es la fuerza que impulsa la civilización, casi al estilo lovecraftiano. Con su incansable y seductora insistencia de ver el horror como el alma de la trama, puede que ésta sea la primera película de terror posmoderna. Al adentrarse hasta el fondo de esta perspectiva nihilista de un universo sin dioses, logra lo que Coppola no alcanzó hacer con Apocalypse Now, y nos lleva hasta el interior del corazón de las tinieblas estadounidense.

Y —sorpresa, sorpresa— ese corazón está en México.

Algo que noté en todas las reseñas negativas (y ocasionalmente en las positivas) de El Consejero es que ninguna menciona los sucesos reales en los que se basa la película. Por ejemplo, en “The Disappeared and Mexico’s New Dirty War,” Peter Watt describe cómo se ha “vuelto más y más difícil para las autoridades mexicanas pretender que los enormes números de asesinatos y desapariciones forzadas no son parte de una estrategia gubernamental”. La atribución de las desapariciones a los cárteles y la idea de que el gobierno de México y el estadounidense están peleando una guerra en contra del crimen organizado, insiste Watts, “es un mito generalizado pero completamente falso”. Continúa:

Para ponerlo en perspectiva, el número de personas desaparecidas a la fuerza en México probablemente sea más alto que el de la notoria dictadura argentina que desarrolló una estrategia para aniquilar a todo un segmento de su población. La guerra sucia de Argentina, bajo la rúbrica de la Operación Cóndor, se concentraba en todos aquellos a quienes las autoridades consideraban subversivos… Más de 26,000 personas fueron clasificadas como “desaparecidas” [en México] durante el sexenio del ex-Presidente Felipe Calderón, quien abandonó la escena política mexicana y obtuvo una lucrativa beca de investigación en la Harvard School of Government el año pasado [2012]... Más de 98% de los asesinatos cometidos en México no se investigan ni resuelven. De hecho, en 2012, de los 27,700 asesinatos en México, sólo 523 fueron resueltos y llevados a juicio. Tanto el gobierno de EE.UU. como el de México continúan perpetuando lo que se ha convertido en uno de los ataques a los civiles más violentos del mundo… Los muertos y los desaparecidos son sÓlo un daño colateral para un capitalismo insaciable que demanda ganancias, la expansión del mercado y el control. Aquellos que se cruzan en el camino, como los disidentes políticos en Argentina y Chile, o la numerosa clase baja de México, son elementos externos en un mercado “libre” y natural defendido cada vez más por la vía de la fuerza y la extorsión.

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Esto no es algo que la mayoría de las personas —al menos no los estadounidenses— considere. La mayoría de este grupo sabe de la guerra contra el narco, pero la mayoría de ellos probablemente la vea como evidencia de cuán retrógrada, brutal y salvaje es la vida en México y no como una consecuencia de la interferencia de Estados Unidos. Con todo y todo, la razón por la cual Estados Unidos y la Unión Europea están presentes en América Latina no es diferente a la de los colonizadores españoles, portugueses, británicos, franceses u holandeses que los antecedieron: saquear los recursos naturales y abusar de la fuerza laboral barata. Según otro artículo en línea, El Plan Cóndor busca “la extracción neocolonial de 'deudas' forzosamente planeadas”.

Los métodos que emplean incluyen la privatización, desintegración de las economías agricultoras locales y mercados abiertos impuestos por el FMI y el Banco Mundial mediante clientes locales que favorecen corporaciones como BP-Amoco, Monsanto, Cargill y otros nombres conocidos. Como observó la periodista argentina Stella Calloni, esta campaña de contrainsurgencia fue mucho más allá de combatir a las guerrillas, fue una “guerra irrazonable en contra de la izquierda, que [...] incluyó cuestionar el statu quo, armado o no.” Consideraban que “entonces, monjas, profesores, estudiantes, trabajadores, artistas, periodistas y hasta políticos opositores” amenazaban la clase política. El plan de Washington es “económica y militarmente acabar con los movimientos sociales locales para obtener sus recursos y tierras”, dice Evo Morales, haciendo eco de una opinión popular en la región. “El trasfondo de estos planes es el mismo de los últimos 500 años: erradicar a nuestras culturas indígenas”.

Uno de los aspectos que El Consejero explora implícitamente con el simple acto de atreverse a lidiar con el tema es que los cárteles mexicanos —las hordas bárbaras que nos muestra la película— no amenazan la estabilidad de EE.UU, sino una parte de la maquinaria capitalista que la sostiene. Por ejemplo, en To Die in Mexico: Dispatches from Inside the Drug War, John Gibler escribe:

En el 2008, el dinero de las drogas salvó a los bancos mundiales más importantes de un colapso inminente. Entonces, si estiramos esta noción un poco, también salvó al capitalismo de una devastadora crisis interna cuando los mercados de capital especulativos colapsaron. El dinero del narcotráfico —camiones de volteo repletos de dinero, dinero real— parece ser una de las cuentas de ahorro del capitalismo global.

Añadiendo algo de sustancia a esta declaración audaz —aunque no muy sorprendente— en “How Drug Profits Saved Capitalism” (el cual no pude encontrar en línea, pero citas del mismo se encuentran aquí), James Petras escribe:

Mientras que el Pentágono arma al gobierno mexicano y la Agencia de Drogas de EUA lleva a cabo la “solución militar”, los bancos más grandes de Estados Unidos reciben, lavan y transfieren miles de millones de dólares a las cuentas de los capos, quienes compran armas modernas, pagan ejércitos de asesinos y corrompen incontables oficiales de la ley y políticos de ambos lados de la frontera. Las ganancias del narcotráfico, en el sentido primordial, son posibles gracias a la habilidad de los cárteles para lavar y transferir miles de millones de dólares a través del sistema bancario de EUA. La escala y el alcance de la alianza entre los bancos estadounidenses y los cárteles rebasa a cualquier otra actividad económica privada dentro del sistema bancario del país. De acuerdo al Departamento de Justicia de los Estados Unidos, un solo banco lavó cientos de millones entre el 1 de mayo de 2004 y 31 de mayo de 2007 (The Guardian, 11 de mayo de 2011). Todos los bancos importantes de EUA han sido socios financieros de cárteles asesinos.

Es probable que los críticos hayan ignorado este material por dos razones. En primer lugar, El Consejero no es el tipo de película socialmente consciente que obliga a los espectadores a pensar sobre el tema que trata. No es La Lista de Schindler ni Gandhi o Filadelfia, y casi nos desafía a tomarla a ese nivel. En segundo lugar, lo más importante es que no se trata de problemas sociales que los críticos, en especial no los estadounidenses, están dispuestos a ver y, aunque lo estuvieran, las publicaciones para las que escriben probablemente no se los permitirían.

Mientras escribía este ensayo fui a ver la película American Hustle. Antes de que comenzara vi tres tráileres: el primero fue de Heaven is For Real, el siguiente fue para la próxima película de Jack Ryan, Shadow Recruit, y la última fue Lone Survivor, una supuesta historia real sobre “una unidad élite de SEALs de la Marina que encuentra un ejército de fuerzas talibanes en Afganistán durante un redada en el 2005.” La primera es claramente propaganda cristiana sobre cómo las personas buenas (entre ellos un soldado) van al Cielo; la segunda es una glamourización de las trampas de la CIA y la tercera habla por sí sola. Lo que más me sorprendió fue la manera descarada en la que Hollywood se ha convertido en propaganda. Ni siquiera había un intento simbólico de ocultarlo. Como escribe Herbert Schiller en The Mind Managers: “El entretenimiento es instrucción, y la instrucción es ideología”.

El Consejero es más que una película con un mensaje: es una película con anti-mensaje. Funciona potencialmente como un enema que busca sacar todos los venenos de Hollywood hasta que no quede más suciedad. El mensaje de El Consejero es el mismo que todas las demás películas intentan ahogar hasta que ya no estemos conscientes de él. Es la verdad inexplicable por la cual se ha construido imperio tras imperio (incluyendo el de Hollywood) para mantenerla afuera, como una las hordas bárbaras que amenazan con destruir todo aquello que consideramos “sagrado” y bueno —la mentira que es la promesa dorada de Hollywood: que todos los buenos soldados cristianos se irán al Cielo, y todos los demás estaremos condenados.

Entonces, ¿cuál es el mensaje? El mundo de diamantes y exceso Armani al que pertenece el Consejero y por el cual hace el trato —el mundo del imperialismo estadounidense que depende no sólo de intercambios dudosos, lavado de dinero y la manufactura de drogas, sino de actos horrendos que la mayoría de las personas se niega a creer que suceden. Hasta cierto punto todos somos cómplices de ese horror. La revelación del consejero, cuando se percata de que ha sacrificado la única cosa que tenía un valor verdadero por baratijas frías y brillantes, es la realización que nos espera a todos en lugar del “Cielo”.

Leer Parte II

 

Twitter del autor: @JaKephas

En este enlace, otras colaboraciones de Jasun Kephas en Pijama Surf.

 

Sobre la posesión como puerta a lo divino, el arte como puente entre mundos invisibles y el lenguaje oculto de la naturaleza o donde se entrecruzan la Cábala y la poesía, el Aleph y los fractales.

 

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En la segunda parte de esta conversación con David Metcalfe (leer primera parte), hablamos sobre la naturaleza psíquica de los demonios y los diversos entendimientos de la posesión, desde la Antigüedad, cuando la posesión era vista como una entrada de lo divino, hasta la actualidad, cuando la posesión se identifica con lo maligno, lo enfermizo y lo indeseable, dejando de lado el instinto dionisíaco. Revisamos la relación entre lo demoníaco y lo divino y las emociones humanas, trazando una cartografía de espíritus. Para concluir hablamos sobre la labor del artista como puente entre mundos, o aquel que hace visible o invisible, buscando reflejar la totalidad intrínseca dentro de la parte. El místico también es quien decodifica el lenguaje de la naturaleza, quien ve el texto del mundo, el libro de la vida, detrás de las cosas, el número de oro en las hojas... desde la Cábala a los fractales y hasta la poesía.

 

Alejandro: Me gustaría discutir en torno al texto que escribiste sobre el Teatro de la manifestación y el arte de la posesión, cuya idea principal es crear arte y performance centrados en la idea de la posesión. En nuestra cultura la posesión tiene asociaciones muy negativas, de inmediato pensamos en El exorcista y demás películas, en las que el diablo, el mal o un tipo de enfermedad controla el cuerpo de una persona. Sin embargo, la posesión no siempre tuvo un significado tan negativo. El autor italiano Roberto Calasso, en su estudio de la posesión dentro de la mitología griega y en la cultura de India, rescata la idea de Sócrates de que la manía, un tipo de locura, es superior a la mesura, ya que la primera lleva a lo divino. La posesión como manía representaba la entrada de un dios, como sucede en la Iliada y en la Odisea, los dioses entran en las personas, en los héroes y al hacerlo se les otorga acceso a ciertas cualidades divinas. Es interesante poder contrastar estas dictotomía de la posesión, la primera por dioses o arquetipos, y la segunda en el pensamiento moderno, por fuerzas ocultas o el diablo.

David: Ioan P. Culianu, un profesor en la Universidad de Chicago, escribió un libro llamado Eros and Magic in the Renaissance, donde explica que el concepto de la magia, en su significado antiguo, estaba relacionado con los vínculos, específicamente los vínculos amorosos, los vínculos de atracción, en este sentido si consideramos que la posesión es cuando otra persona toma el control de tu cuerpo, a través de los vínculos permites que otra persona entre a ti. Podemos aplicar esta interpretación de la posesión al marketing, dejamos que una imagen tome el control físico de nuestra persona. Entonces cuando regresamos a la raíz del significado de la posesión, es fácil ver que en realidad está en todos lados, por ejemplo, las personas que siempre visten a la moda están poseídas por una imagen. Por esta razón me sentí atraído al trabajo de FoolishPeople. Son capaces de conectarse, en diferentes niveles, a esta noción: al poner una obra en escena, trabajan con los personajes de tal manera que a lo largo de la producción viven la esencia arquetípica de lo que el personaje representa, cosa que los ha impactado profundamente. Es como poner un filtro diferente, entonces dependiendo de la profundidad de la conciencia, hay momentos de posesión absoluta durante los cuales la personalidad de un individuo es controlada por un factor externo. Otra manera de verlo es que nuestras personalidades cambian dependiendo de con quién estemos. La concepción de una persona y la personalidad que va con ella está mucho más fragmentada de lo que nos gusta pensar.

A: Rushkoff acaba de dar una conferencia al respecto en México, en la que habló de que el individuo es un concepto inventado a partir del Renacimiento. En términos de algunas corrientes de budismo o de  la filosofía de David Hume, sólo experimentamos percepciones, un flujo de imágenes en la mente, y los integramos en un solo individuo, pero en realidad existimos en un vértigo de percepciones e impresiones, es la ilusión del ego de ser un solo individuo que experimenta el mundo.

D: De hecho, todo esto se relaciona con el fenómeno psi y con la Santa Muerte porque culturalmente nuestra perspectiva de las personas tiene muchos fallos, y el concepto del individuo puede relacionarse directamente con el capitalismo: el individuo compra el producto y el producto está individualizado. Así nuestra cultura ha fomentado la existencia del ‘yo’ que no tiene nada que ver con lo que transcurre en la realidad. Con frecuencia se malinterpreta el poder de la posesión, tendemos a creer que basta con rezarle a una deidad —a la Santa Muerte por ejemplo— para obtener beneficios inmediatos. La mayoría de las personas no puede ni siquiera lidiar con un fin de semana en el bosque y quieren ponerse en contacto con aspectos primordiales de la realidad, pero la realidad primordial es realmente terrorífica: involucra la muerte, el dolor y demás fuerzas. Apolo, por ejemplo, representa el sol y ¿cuál es el poder del sol? el fuego nuclear. Entonces no estás contactando a cualquier figurilla con una toga, si realmente están dedicados a comunicarse con él, lo que buscan es conectarse con su fuego nuclear. Otras tradiciones, por ejemplo el chamanismo o el budismo, que también exploran el tema de la posesión, generalmente la consideran un sacrificio, se trata de ofrecer el cuerpo para que este sea consumido. Por otro lado, los cristianos que van a la iglesia todos los domingos y reciben la comunión están consumiendo el cuerpo de Cristo con el fin de ser poseídos por él. En este sentido creo que el lenguaje ha causado las interpretaciones erróneas en torno a la psi, ya que se asocia con la idea de lo paranormal y la magia. De la misma manera se ha tergiversado la posesión al crear un falso sentido del yo que cambia el significado del fenómeno.

A: Quizá una de las ideas centrales de la posesión, del chamanismo y de otras religiones es el sacrificio. Contactar a las fuerzas de la naturaleza, a través del sacrificio, es un acto que busca establecer una conexión con los flujos primordiales, los ritmos del universo. ¿Es la posesión una forma de cultivar una consciencia diferente? Existen diferentes tipos de posesión, por ejemplo, durante el sexo podemos ser poseídos. Puede ser que una corriente pornográfica nos controle, que reproduzcamos estas imágenes culturales como el dominio masculino, o tal vez, podamos tener sexo tántrico o la magia sexual de Aleister Crowley, o quizá podamos acceder directamente a la energía del amor. Éstos son los portales de la posesión.

D: Además de estos tipos de posesión, podemos ver que en la antigua percepción del mundo existían tres tipos de realidades (en un esquema básico): la realidad mental, la física y la celestial, y éstas constituían el universo experimental, sin embargo, sólo eran herramientas. Para sacrificarse debían tener un entendimiento muy claro de su persona y del mundo, sólo así se podría concretar el concepto de la realidad habitual.

abramelin-300x241Regresando a lo de la posesión y los demonios, mencionaste a Crowley, ahí tienes los trabajos de Abramelin: al final de estos trabajos mágicos el adepto logra tomar control de todos estos demonios y hacer que se inclinen ante él... Cuando piensas en qué son en realidad los demonios en la cultura tradicional, me gusta remitirme a la idea sufi de los demonios: Nass, que son las emociones. Existe un sentido de que estas cosas son un parte intrínseca de la realidad y la idea de estos príncipes demónicos inclinándose al adepto tiene que ver con que el adepto ha logrado conquistar las cosas a las que los demonios acceden, esas emociones o esos hábitos no procesados.

A: Inclusive Crowley llegó a decir que no importaba si los espíritus que conjuraba eran sólo parte de su mente o si eran autónomos. Es decir, estos entes son parte de nuestra psicogeografía, de nuestra mente y mundo. Regresando a lo que dijiste sobre las emociones, podríamos crear un especie de cartografía espiritual-emocional y relacionarlas entre sí. Sucede lo mismo en la mitología griega, los dioses estaban ligados a emociones particulares. De alguna manera eso también nos regresa a la noción de mente-cuerpo, lo externo y lo interno: los dioses existen fuera de nosotros pero también adentro, al igual que la rueda de las estrellas.

D: El punto de vista escéptico realmente ignora la majestuosidad del ser humano, al contrario, uno de primeros aspectos que se exploran en la tradición budista es la belleza de haber nacido humano, porque nos presenta con la oportunidad de ir más allá. En nuestra cultura generalmente nos enfocamos en la degradación de la humanidad y rechazamos nociones del psiquismo, las cuales nos permiten tener una relación mucho más profunda con la realidad. Es como si los escépticos quisieran fomentar esa alienación, cuando dicha alienación no existe: no estamos separados de la realidad. Regresando a la idea de la cartografía, quizá uno de los mejores ejemplos de esto es el trabajo de David Chaim Smith, uno de los pocos practicantes místicos serios de la actualidad. Él crea hermosos mapas de experiencias gnósticas. Es increíble poder ver su trabajo y luego comparar ese tipo de experiencias con lo que la mayoría de las personas asumen que es el misticismo. Es evidente que Smith opera en otro nivel, uno mucho más íntegro, y crea diagramas del proceso gnóstico de la reunión y la separación. Durante este proceso, la separación del yo y del otro desaparece, es como lo que decías del sexo: el individuo y el todo se unen. Hay maneras de usar el acto sexual para fomentar ese sentido, para guiarlo. En los diagramas tántricos se encuentran Shiva o Kali —los polos opuestos de esa tradición— y al unirse representan la totalidad de la realidad, y es un estado al que se puede acceder. La idea de poder usar el psiquismo en la vida diaria es posible si consideramos todo lo anterior. Esto nos permite tener una perspectiva holística de la realidad, de nuestras relaciones. Russell Targ alguna vez dijo que la CIA le había pagado para encontrar a Dios. Sus investigaciones psi, que operaban en un nivel puramente físico y cosmológico, se enfocaban en encontrar una relación entre las cosas que colindan con la realidad. Al investigar ese tipo de fenómenos se convirtió en una especie de místico: al desglosar la naturaleza de las fronteras de la realidad hizo posible saber lo que piensan los demás o poder soñar lo que sucederá la próxima semana. De esta manera, cambia por completo nuestra percepción de las relaciones humanas.

Dentro de este tipo de investigaciones quizá las más interesantes son las que giran en torno a los sueños. Los investigadores del Centro de Investigaciones de Sueños en Brooklyn, encontraron en las décadas de los sesenta y setenta pruebas que confirmaban la existencia de actividades telepáticas. A partir de esos descubrimientos, en los años ochenta, la Asociación Internacional de Investigaciones de Sueños estableció un concurso de telepatía, que se celebra hasta la fecha, y la persona que adivine el blanco durante mientras duerme, gana un premio. Las investigaciones están a un nivel que permite a las personas jugar con telepatía, pero el público jamás se entera porque los medios no cubren esto. Trabajar con sueños lúcidos realmente cambia la percepción de las cosas cotidianas.

 

[caption id="attachment_73148" align="aligncenter" width="614"]david-chaim-smith Imagen: David Chaim Smith, The Blazing Dew of Stars[/caption]

A: Para concluir: al hablar de David Chaim Smith, mencionaste el papel del artista en todo esto: ellos crean metáforas o imágenes en las que podemos ver y entender cómo las cosas forman parte del todo, la entereza implícita del mundo. Quizá éste es el papel del artista: vínculo con lo místico, una especie de sacerdote que  sirve como un puente entre mundos diferentes, así como Borges creó el Aleph. Este tipo de metáfora también se da en ámbitos científicos, por ejemplo David Bohm y el holograma como una metáfora que explica la infraestructura del universo, la idea de que en una sola partícula se puede ver todo el universo. La idea central es que cada pedazo de información contiene al mundo entero, que creo es el deseo más ferviente del artista: explorar los reinos del misticismo al tiempo que se expresan como individuos. Para crear una obra recurren al poder de la metáfora, de los símbolos y de las imágenes.  Me recuerda al verso de William Blake: “Ver un mundo en un grano de arena”.

D: Exactamente, creo que este aspecto, la idea del lenguaje poético, es central en el trabajo de David. Para él, la poesía realmente es una de las formas más acertadas para describir la realidad porque trabaja con la relación entre una parte y el todo. Es una de las únicas maneras en las que se pueden ver las cosas, es decir, como apuntan las investigaciones científicas en el campo, la poesía es el medio a través del cual se pueden expresar estas ideas sin desencadenar ideas racionalistas, porque existe en un nivel diferente. En todas las tradiciones del mundo el arte crea una especie de explosión de asombro, de realización, es una flama en el fuego del universo. El trabajo de personas como Blake o Smith son pruebas tangibles de que estas cosas pueden suceder. Lo que muchas personas han dicho sobre el trabajo de Smith es que se parece a los dibujos alquímicos del Renacimiento, esto se debe a que opera al mismo nivel que los antiguos alquimistas. Él trabaja con los mismos símbolos y obtiene resultados con ellos. Su trabajo no se parece a esos dibujos porque los ha visto y los imita, se parece porque trabaja dentro de la misma tradición. Las personas se sorprenden al ver el trabajo de Smith porque ha pasado muchísimo tiempo desde que estas ideas aparecieron por última vez. Pocas personas están dispuestas a someterse al arduo proceso que toma acceder a esos niveles de conciencia. La gente se sorprende al ver que el trabajo de Smith logra mapear estos diferentes estados, y su trabajo abre los ojos de los espectadores porque se dan cuenta que es realmente muy preciso. Entienden en cierto nivel que son imágenes de la realidad. El mejor arte contiene un elemento real, aunque sea una descripción poética de algo. Borges era muy bueno haciendo esto, era capaz de presentar estas experiencias y situaciones mundanas, y les extraía los elementos gnósticos. Uno de los aspectos más interesantes del Aleph, de la letra en sí, es que el ideograma de "aleph" contiene las letras con las cuales se compone el nombre de Jehovah, "aleph" tiene las bases para el nombre de Dios, el tetragrammaton. Además, "aleph" se puede adaptar a todas las letras del mismo alfabeto, de manera que todas las letras están formadas por "aleph", y así podemos hablar de que la naturaleza intrínseca de todo el mundo está  en una letra. El árabe comparte esta particularidad, una de las enseñanzas de un maestro sufí es que el punto que diferencia la vocal lleva a Dios. De manera que dentro de estos aspectos lingüísticos, sistemas basados en la imagen, hay también mapas místicos y meditativos. El arte nos permite alcanzar estos estados, de nuevo reflejando la noción de que a partir de un fragmento se puede discernir el todo. Este aspecto se da también en la naturaleza, una hoja cayendo tiene muchas connotaciones que reflejan la realidad, y esa sola hoja, su crecimiento se basa en el número áureo, así que si ves un árbol estás viendo el número áureo, la hoja nos habla del mundo, de la geometría sagrada. Lo que hace el arte es darnos un medio al que podemos acceder cómodamente estando fuera de la naturaleza. Es como una especie de truco, en donde la poesía presenta cosas que ya hemos visto pero de una manera sorprendente, para poder verlo en realidad.

A: Es una forma de recordarnos que el mundo está hecho de lenguaje, esto abre la posibilidad de crear con el lenguaje, y también nos motiva a leer el texto del mundo, el lenguaje de la naturaleza, el libro de la vida, buscar fractales en diferentes cosas, tratar de articular las letras que son imágenes, números, que se desdoblan en todas direcciones, pero que siempre están conectadas. Este es el papel del artista: ayudarnos a entender el lenguaje incrustado en el mundo, y es místico también. Es hermoso poder pensar que estamos hechos de lenguaje, las estrellas son letras, mientras que nuestras células y átomos también son código. 

Twitter: @davidbmetcalfe

Twitter: @alepholo