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Sexo y violencia: la historia de la humanidad dibujada por Milo Manara

Por: Daniel Patrón - 02/27/2014

El ilustrador italiano Milo Manara nos cuenta la historia de la humanidad en 23 viñetas llenas de sexo y violencia.

Milo Manara, maestro indiscutible del cómic erótico, ha dibujado con claridad y cinismo lo que academias completas de historiadores no han podido decir inundando bosques de papel con ríos de tinta: la historia es una sucesión interminable de asesinatos y violaciones.

Debajo del maquillaje y los vestidos, tras bambalinas del teatro de las instituciones y la tecnología, es el impulso más primitivo lo que lo mueve todo. Ya lo decía Nietzsche, el conocimiento es un efecto de superficie, “una centella que brota del choque entre dos espadas”. Nos acercamos como insectos a la luz, dejándonos fascinar por las apariencias, por el refinamiento y el brillo de filosofías que se creen ajenas al olor y a la textura de la carne. Creemos poder contener la necesidad y el deseo repitiéndonos como mantra un rosario de mentiras, pero en el fondo los instintos avanzan incontenibles, en estampida.

Nos vanagloriamos de una moderna civilización que construye sus templos al consumo con los escombros y la sangre de pueblos olvidados. El conocimiento es “violación”, no percepción, es cortarle la lengua y ponerle grilletes al enemigo. Somos una horda de simios neuróticos, perfectamente peinados y empastillados, que gustan de las pantallas planas, de los implantes y de tener el alimento bien muerto en sus platos. Aspiramos a vivir en ambientes cada vez más controlados y esterilizados, como de quirófano, pero secretamente los imaginamos manchados por la sangre de una carnicería, o por los fluidos del set de una película porno.

Twitter del autor: @sustanciaD

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¿Tecnología semental? un sólo rey árabe pudo haber sido padre de más de 1,000 hijos

Por: pijamasurf - 02/27/2014

¿Es posible que un sólo hombre pueda fecundar de forma tan prolífica a un considerable número de mujeres? Una simulación computarizada afirma que es posible.

Mulay_Ismail

¿Agobiado por la paternidad (o su perspectiva)? Mientras algunos sufren o gozan con un sólo hijo, el sultán Mulay Ismaíl de Marruecos, apodado "el Sangriento", sostiene el récord Guinness de ser el hombre que más hijos ha procreado, pues según los archivos de la época, Ismaíl habría sido padre de 888 descendientes.

Ismaíl también tuvo el reinado más largo en la historia de Marruecos, entre 1672 y 1727, por un periodo de 32 años. Mientras no hacía alguna brutal campaña militar para domeñar a las tribus rebeldes (se cree que asesinó más de 30 mil personas, sin contar a los caídos en las largas batallas tribales), Ismaíl volvía a su palacio y se dedicaba a procrear hijos con alguna de sus cuatro esposas y 500 concubinas. Se dice también que Ismaíl era Sharifian —esto es, descendiente directo de Mahoma, fundador del Islam.

La historia de la excepcional progenie del sultán Ismaíl fue recogida por el diplomático francés Dominique Busnot, quien visitó Marruecos en frecuentes ocasiones durante el mandato de Ismaíl, asegurando en sus memorias que el sultán de hecho pudo haber tenido hasta 1,171 hijos. Esta declaración data de 1704, fecha en que Ismaíl contaba 57 años y había regido el país con mano de hierro durante más de tres décadas.

Pero más que una curiosidad histórica, los científicos modernos se preguntan si es posible que un sólo hombre pueda fecundar de forma tan prolífica a un considerable número de mujeres. Elisabeth Oberzaucher, antropóloga de la Universidad de Viena, no sólo cree que es posible, sino que realizó una simulación computarizada para saber con qué frecuencia habría tenido que tener relaciones sexuales el sultán para fecundar a alguna de sus múltiples compañeras; algunos modelos matemáticos tomaron en cuenta la sincronización del periodo menstrual de las mujeres del harem, mientras otros asumieron que no estaban sincronizados.

Las simulaciones sugieren que Ismaíl debió tener relaciones sexuales entre 0.83 y 1.43 veces por día, durante 32 años, para ser padre de 1,171 hijos. Pero tal vez lo más increíble —y lo que cambia el foco de atención de la historia— es que, aunque el sultán tuviera un esperma de excelente calidad, no hubiera sido necesario un ejército de mujeres para dar a luz a semejante cantidad de hijos: según Oberzaucher y su equipo, hubiera bastado un harem de entre 65 y 110 mujeres.

Entre la leyenda y la ciencia, probablemente la población marroquí sea la que puede trazar con mayor certeza su árbol genealógico, remontándolo hasta un sultán sediento de sangre y sexo, que reinó en aquellas tierras hace más de tres siglos.