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John Zorn y Abraxas cocinan un progresivo e hipnótico Espagueti Western de vibrante ocultismo en honor Giordano Bruno

psychomagia_La música abre el espacio ceremonial, el grimorio, para que el adepto penetre en el mundo invisible –el sonido en el aire es ya una conexión directa con el espíritu. El conjuro es también un juego de moverse en la oscuridad con confianza.

El nuevo disco de uno de los gurús de la música contemporánea, el incontenible John Zorn ofrece un tributo al ocultista, astrónomo y poeta renacentista Giordano Bruno, un hombre que vio a la divinidad en todas partes –su panteísmo y su atisbo de que el sol era una estrella más en un universo infinito lo llevó a ser quemado por la Iglesia. Psychomagia busca captar las ideas de Bruno libremente, explorando a su vez las obsesiones musicales de Zorn, en una especie de indefinible caminata a la deriva, rodeo astral magistralmente ejecutado.

Es un rock progresivo que parece engarzar el pasado con el futuro, un arco que viaja por eones, pasando por agrestes espacios hechizados por animales salvajes, desde la edad media a una ciudad futurista, una dulce locomoción. La hipnosis a la que se someten las brujas adorando a las diosas, ante oráculos ininteligibles –bestias ocultas, debajo de los canales de sonidos— y una lúdica matemática de las esferas celestes, es codificada en los nueve tracks del disco compuesto por Zorn y ejecutados por Abraxas, el conjunto que interpretó anteriormente el Book of Angels Vol. 19. El interés de Zorn por el ocultismo —especialmente le hebreo, la contemplación del zohar y de los sefirots— es evidente en sus últimas producciones, su música también parece ser una evolución de la ideas asociadas a la corriente esotérica que va de la magia enoquiana y la cábala hacia la magia telémica, que visualmente tiene su contraparte en el trabajo de Kenneth Anger y Brian Butler.

Por momentos Abraxas nos lleva a una especie de Western –espagueti-esotérico-angelical—que brilla en arpegios tropicales: el usufructo de la operación mágica, la disciplina de la invocación. Emblemas sagrados en el fuego que camina con ellos, que se encuentran en cabalgatas en el Sol, o estaciones de trenes abandonadas, o llegando al fin del continente para observar el mar espumoso con su alarido triunfal.

Pero su sonido es demasiado fragoso y tiene demasiada sed de conocimiento oculto para mantenerse en un solo sitio. Se revuelca y revuela en un rock más pesado —la energía de la bestia subyacente— que toma aire con pinceladas de  de jazz, vacila, acelera, frena para volver a desatarse y fluir en una sostenida apoteosis. Las diferentes pistas se conectan entre sí, los acordes se repiten para cimentar el círculo mágico y la estructura rítmica que permite el trance y la posesión.

La música no sólo es la interpretación y la herramienta para explorar el pentagrama mágico, es también la esencia etérea que recoge y permite la deriva de la mente. Psicomagia: la magia entendida como un aspecto de la psique –la intención y el lenguaje que modifican la realidad. Después de Crowley el ocultismo puede leerse ya como una ciencia de la mente –los espíritus y entidades evocadas se espejean en las ondas cerebrales, en los estados que atraviesa la psique y corren en paralelos lingüísticos.

Psychomagia, bajo esta lectura, es el perfecto acompañante para una psiconáutica que desafía su propia zona de confort. Que practica como Jung, una exploración de imaginación activa: cerrar los ojos y aventurarse a las historias que surgen de las imágenes, mientras los sonidos languidecen o estallan, en una danza mental que puede o no acompañarse de una deriva del cuerpo... Persiguiendo la misma sombra y los demonios que enriquecen el contenido psíquico y son parte vital del acertijo de nuestra persona, para trascender el mundanal ruido. Todo para poder disfrutar del reino, ser parte consciente del anima mundi, la belleza del orden secreto, que constituye el placer supremo.

Twitter del autor: @alepholo 

Las orquestas de prestigio internacional son juzgadas por su apariencia y no por su sonido

Arte

Por: pijamasurf - 02/24/2014

Una nueva investigación de UCL demuestra cómo las mejores orquestas del mundo se pueden identificar más precisamente por medio de videos mudos de sus presentaciones que mediante grabaciones de audio.

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Tanto los músicos profesionales como los novatos, si se les muestra un video sin sonido, son mejores al identificar orquestas de alto rango de aquellas de bajo rango. Esto sugiere que tales juicios son impulsados, al menos en parte, por claves visuales, dinámicas de grupo y liderazgo. O, en otras palabras, la influencia visual de una orquesta es mucho más importante de lo que pensamos. La postura del cuerpo, los gestos o el manejo controlado de los movimientos de un buen músico es crucial para identificar su maestría al interpretar una pieza.

Los investigadores se dieron cuenta de ello por medio de varios experimentos específicos. En uno de ellos, cuando a los participantes se les mostró un par de clips de seis segundos: uno de una orquesta de clase mundial, clasificada entre las diez mejores del mundo –que incluía la Orquesta Sinfónica de Londres, la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena y la Orquesta Sinfónica de Chicago—, y otra de un grupo regional o universitario, estos tendieron a elegir mejor cuando se les mostró sólo video (sin sonido) que cuando les pusieron pistas de audio.

La Doctora Chia-Jung Tsay (UCL), autora del estudio, dijo que fue sorprendente que, incluso un subconjunto de información visual –la vista de un solo músico—les permitió a los participantes identificar a las orquestas. Y en cambio aquellos a los que se les dio tanto el video como el sonido de todo el grupo tendieron a fallar en sus conclusiones. Continúa:

Los ensambles de cámara y los músicos profesionales podrán decir que los grupos de primera línea impresionan a sus miembros y a sus escuchas. Sin embargo, la sola presencia del sonido en las grabaciones de hecho detractó del poder predictivo de grabaciones de puro video. Esta investigación sugiere que el mejor de los ensambles impresiona no a sus escuchas sino a sus espectadores.  

La doctora Tsay da como ejemplo a las orquestas que han implementado audiciones ciegas como parte de sus esfuerzos para reducir los efectos de varias tendencias. Sin embargo, los resultados de estos estudios sugieren que, ya que mucha de la música es experimentada en vivo, y la información visual parece dominar el juicio, es posible que las audiencias sientan una desconexión cuando atienden a un concierto en vivo de músicos que no muestran su cuerpo.