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La actividad sexual mejora la memoria y la cognición

Por: pijamasurf - 01/15/2014

El sexo promueve la neurogénesis, sin embargo, tener mucho sexo no necesariamente significa que seremos muy inteligentes.

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La neurociencia ha descubierto que, contrario a lo que se creía antes, el cerebro humano tiene la capacidad de generar nuevas neuronas y de modificar su estructura sobre la marcha. Algunas drogas y el ejercicio físico y mental detonan procesos de neurogénesis en el cerebro. Entre éstos está el sexo.

Dos estudios recientes apuntan a que tener sexo mejora el desempeño cognitivo. Un equipo de investigadores de la Universidad de Maryland  reportó en abril pasado la mejora en su performance cognitivo que marcaron una serie de ratas de edad media a las que se les permitió tener sexo. En noviembre, investigadores de la Universidad de Konkuk, en Corea del Sur, concluyeron que la actividad sexual contrarresta los efectos negativos que tiene el estrés crónico en la memoria. Al parecer, el sexo, como la meditación o el ejercicio, brindan al cuerpo una serie de beneficios asociados con la relajación, que, como antípoda del estrés, tiene una serie de neurotransmisores asociados que inundan el cuerpo de mecanismos autocurativos o homeostáticos.

La revista The Atlantic apunta que si bien el sexo mejora los procesos cognitivos, el sexo simulado, es decir la pornografía, parece tener efectos contraproducentes. Un estudio publicado en octubre en el  Journal of Sex Research, reveló que 28 sujetos sanos tuvieron una disminución en su capacidad de recordar después de ser expuestos a material pornográfico.

Los datos que relacionan la neurogénesis con el sexo podrían hacernos pensar superficialemente en que someternos a maratones sexuales puede ser una forma de incrementar nuestra inteligencia. Pero esto es dudoso. Para mantener vivas las células nerviosas que producimos (copulando, leyendo, ejercitándonos o tomando ciertas sustancias) es necesario ejercitar nuestro cerebro de formas variadas, y existe también un límite de la cantidad de nueronas nuevas que podemos generar teniendo una actividad. Esto indica que un equilibrio entre nuestras actividades diarias (sexo, ejercicio, lectura, meditación, tal vez) parece ser el mejor camino para cultivar la inteligencia, y explica tal vez por qué las estrellas porno no son einsteins.

 

La hegemonía racial en los personajes de Disney: un experimento gráfico

Por: pijamasurf - 01/15/2014

La diseñadora gráfica Karen Graw ha elaborado una elocuente visualización de algunos personajes de Disney según el aspecto que tendrían si fueran personas reales, revelando inesperadamente una inquietante hegemonía.

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En posts anteriores hemos hablado sobre la importancia ideológica que las películas de Hollywood, en general, y de Disney, en particular, tienen para el sistema dominante. De Marx a Zizek, han sido muchos los pensadores e intelectuales que han escrito sobre la necesidad que tiene un sistema de sujetos con una manera específica de pensar, personas que, por decirlo de alguna manera, vengan precargadas con un software afín a un mundo regido por la producción, el consumo, la acumulación, la explotación, etc.

Como demostrando involuntariamente que, en esencia, las películas de Disney son siempre lo mismo, la repetición calculada de una fórmula definida, la diseñadora gráfica Karen Graw realizó un ejercicio sencillo pero inesperadamente elocuente al visualizar los rasgos de los dibujos animados al aspecto fisionómico real.

El resultado es sumamente expresivo, pues aun a primera vista  y salvo por un par de excepciones obvias, destaca la homogeneidad de los rostros, en varios sentidos, desde la dominación de las características caucásicas (tez blanca, ojos claros, nariz afilada), hasta la correcta adecuación de los rasgos a los ideales de belleza que Occidente ha encumbrado (los labios abultados en el caso de las mujeres, la cara triangular, el cabello lacio).

¿Sorpresivo? ¿Previsible?