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Se refuerza la posibilidad de que nuestro universo sea una proyección holográfica

Por: Pedro Luizao - 12/13/2013

Simulaciones computadas, realizadas por investigadores de la Universidad de Ibaraki, parecen confirmar el modelo que advierte que la realidad es sólo un monumental holograma.

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Contemplar la posibilidad de que la realidad sea una ilusión es una premisa milenaria, con antecedentes tan antiguos como el concepto de maia (māyā), que en sánscrito significa ilusión o ilusorio, y aparece con frecuencia referido dentro del Rigveda, el cual data de, aproximadamente, el año 1500 a.C. Evidentemente esta noción resulta un tanto incómoda, o al menos confusa, ya que pone en entredicho nuestro 'realismo', el de nuestro teléfono móvil y sí, también, el de nuestros padres, mascotas y pertenencias materiales. Sin embargo, desde una perspectiva científica, hoy es más probable que nunca que el universo sea "sólo" una hipersofisticada proyección holográfica. 

Un grupo de investigadores, encabezados por Yoshifumi Hyakutake, de la Universidad de Ibaraki, en Japón, están cerca de probar la conjetura propuesta por Juan Maldacena en 1997, la cual representa la ruta más viable para que se cumpla el principio holográfico. Este brillante argentino encontró una forma de fundamentar la la Teoría de Cuerdas, pues eliminaba inconsistencias entre la física cuántica y la teoría gravitatoria de Einstein. Dentro del intrépido modelo propuesto por Maldacena, la multidimensionalidad paralela y simultánea que soporta nuestro universo sería una mera proyección holográfica, mientras que las acciones reales solo ocurrirían en una versión minimalista, ingrávida, del cosmos.  

Si bien la propuesta de Maldacena es teóricamente consistente, y como tal es popularmente aceptada dentro del gremio, hasta ahora una demostración rigurosa de este modelo se ha mantenido inaccesible. Pero gracias a los experimentos de Hyakutake, eso podría cambiar pronto. De acuerdo con Ron Cowen, en un artículo que recién publicó la revista Nature, en uno de sus trabajos los científicos japoneses lograron "computar la energía interna de un agujero negro, la posición de su "horizonte de eventos" (la frontera entre el agujero negro y el resto del universo), su entropía, y otras propiedades, basados en las predicciones de la Teoría de Cuerdas, así como en los efectos de las llamadas partículas virtuales, que continuamente entran y salen del rango de la existencia. En otro de sus trabajos, calcula, junto con sus colaboradores, la energía interna del correspondiente cosmos, dimensionalmente simplificado y que carece de gravedad. Y los dos cálculos computados concuerdan".

De acuerdo con Leonard Susskind, uno de los 'padres' del concepto de universo holográfico, las simulaciones generadas por  los estudiosos nipones refuerzan la noción de que nuestro universo es un reflejo ilusorio de otro, en donde la realidad es 'real' y el cual funge como fuente de todas las apariencias manifestadas en el nuestro:

Han confirmado numéricamente, tal vez por primera vez, algo de lo que estábamos seguros de que era cierto, pero aún se mantenía como una conjetura: que las termodinámicas de ciertos agujeros negros pueden ser reproducidas desde un universo dimensionalmente más bajo o simple.  

Mientras que, interrogado sobre este logro de Hyakutake y su equipo, el propio Maldacena reconoce que la computación de datos parece ser correcta, lo cual "reta múltiples ideas relacionadas a la gravedad cuántica y la Teoría de Cuerdas". 

Más allá de las implicaciones científicas que el trabajo de estos investigadores japoneses tendrá en el entendimiento de nuestro universo, y de los poco accesibles tecnicismos propios de este tipo de contextos, tan solo imaginar que la realidad no es real, sino el simple eco de otra realidad que sí lo es, resulta fascinante. Y entre la efervescente confusión que nos puede generar el tratar de concebir un modelo de universo que responde a una proyección holográfica, tal vez nos podemos remitir a conceptos como el de shunyata (Śūnyatā), propio del budismo, el cual se utiliza para advertirnos que todo lo que percibimos (e incluso más allá de nuestra percepción) es meramente ilusorio, pues en realidad lo único que existe es la vacuidad. 

En fin, en lo personal este tipo de novedades representa, con riesgo de pecar de frívolo ante los entendidos, un franco estímulo para regocijarme, difusamente, en un juego mental de posibilidades imaginarias, lo cual, en la mayoría de los casos, resulta en una deliciosa terapia: la incertidumbre en su más sofisticada y elegante expresión.   

 

Estudio advierte que las metáforas inciden, en ocasiones de forma determinante, en la manera en la que percibimos el mundo.

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El mundo está regido por signos y símbolos, no por leyes y reglas.

-Confucio 

Si analizamos con atención los patrones sociales y culturales, la mente colectiva, es clara la relevancia que tienen los símbolos dentro de una sociedad. Quizá en parte por eso el lenguaje tiene tal importancia, algo que aplica así se trate de contextos esotéricos, políticos, comerciales, etc. Además, recordemos que incluso hay quienes afirman que la naturaleza de nuestra "realidad" es esencialmente semántica, es decir, que está construida a partir de lo que somos capaces de nombrar. Y más allá de que coincidamos o no con estas posturas, difícil sería poner en duda que el lenguaje determina, en buena medida, nuestra existencia.

Uno de los recursos más poderosos de esta "tecnología" que los humanos desarrollamos para comunicarnos es la metáfora. La posibilidad de hacer referencia a un concepto, haciendo uso de una correspondencia abstracta que, idealmente, enriquece la imagen, se ha consagrado como uno de los recursos predilectos del arte de la retórica. Y al parecer su fuerza es, más allá de la potencial estética, contundente.   

En 2011, Paul Thibodeau y Lera Boroditsky, psicólogos de la Universidad de Stanford, se propusieron determinar la influencia de la metáfora en la percepción de una persona. Y concluyeron, entre otras cosas, que el insertar una cierta metáfora en, por ejemplo, un texto, puede cambiar la postura de una persona ante un tema especifico.

Para el estudio, titulado "Metaphors We Think With: The Role of Metaphor in Reasoning", el par de investigadores eligió un texto que hablaba sobre el crimen en las ciudades. De los 1,442 voluntarios que participaron en la prueba, la mitad recibió una versión del texto en la que se hacía referencia al crimen como una bestia, y en el otro, como un virus. A continuación, se les cuestionaba sobre cómo pensaban que se debería responder a este fenómeno urbano, si endureciendo las medidas coercitivas o apostando a una vía más estratégica. El primer grupo, expuesto a la versión que representaba al crimen como una entidad 'monstruosa', tendió significativamente a sugerir penas más duras para los responsables (75%).  Mientras que entre aquellos que leyeron la versión que representaba al crimen como un virus –término que a su vez está asociado a la enfermedad–, la tendencia de opinión fue más laxa, y mucho más participantes optaron por aplicar reformas sociales y el recabo de información (56%). 

Cada participante debía especificar su género y afiliación política –asumiendo que los hombres republicanos tenderían, por mucho, a elegir la respuesta más dura ante el crimen. Sin embargo, estas dos variables solo arrojaron un 8-9% de propensión, mientras que la alternancia de metáforas indicó un 18-22%. Curiosamente, al ser interrogados sobre cuál fragmento del texto había influido más en su decisión, 97% afirmó que las estadísticas, mientras que sólo el 3% mencionaron el recurso metafórico –lo cual sugiere que el poder de la metáfora suele ser bastante discreto (pero efectivo).

Tal vez para muchos de nosotros parecerá obvio hablar sobre la fuerza que tiene una metáfora como un elemento del lenguaje. Pero pocos habremos reflexionado en la relevancia, en ocasiones determinante, que éstas pueden tener al momento de construir una opinión. Recién leía acerca de la iniciativa de un grupo de médicos británicos que abogan por cambiar la palabra "cáncer", pues han comprobado que su simple mención desalienta la recuperación entre aquellos pacientes que lo padecen. Lo anterior parece una muestra más de la enorme repercusión que tienen las palabras en nuestra vida. Y en cuanto a las metáforas, vale la pena recordar que a través de ellas entendemos buena parte de nuestra existencia, incluso nuestra autopercepción está construida con base en ellas.

La próxima vez que leas un artículo o que estés frente a cualquier contenido que busca detonar una cierta opinión en su público, ya sea un discurso político o la declaración de una pop-star, valdría la pena prestar especial atención a las metáforas que se utilicen y tratar de entender cómo impactan en la postura que te genera tal contenido. En todo caso, ojalá la metáfora se convierta, conscientemente, en un instrumento certero a favor de la transformación benéfica del actual escenario. Ojalá.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis