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Un grupo de cineastas ‘inexpertos’, habitantes de comunidades alejadas, nos dan lecciones de creatividad y entereza.

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Hoy que están tan de moda abstracciones como "empoderamiento", "colaboración" y "creatividad", valdría la pena remitirnos al papel histórico del arte como instrumento de regeneración social. Dentro de los recursos empleados con este fin, que incluye resanar un tejido castigado, abrir brechas hacia nuevas oportunidades, y tratar de, por primera vez, reconocer a aquellos sectores tradicionalmente condenados a la fantasmagoria, sin duda la trinchera del arte y la cultura ha destacado por su eficiencia en relación a su bajo costo: el arte es medicina social.

En 2009 nació la iniciativa Ambulante Más Allá (AMA), bajo la premisa de capacitar a grupos de jóvenes de poblaciones marginadas en México y Centroamérica en la producción de documentales. Aludiendo a la noción de que los seres humanos somos, en esencia, contadores de historias y que el cine es un vehículo integral de expresión, el objetivo es dotar a los participantes con el conocimiento y los recursos necesarios para que narren sus propias historias. “Esta gente tiene mucho que decir sobre el país, y nosotros ayudamos a canalizar esa voz”, advierte Carolina Coppel, directora de esta iniciativa.  

Tras formar grupos de trabajo, encabezados por profesores de calidad, a lo largo de un año los jóvenes aprenden, mediante la producción de sus propias piezas, a documentar. Posteriormente los trabajos son presentados y promovidos en el marco de festivales (obviamente incluida la Gira de Documentales Ambulante, asociación civil que respalda Más Allá).

En la primera generación se produjeron diez obras en Yucatán, Campeche, Chiapas y Guatemala, mientras que los trabajos de la segunda generación serán estrenados en diciembre de este año. Por cierto, llama la atención que el proyecto opera gracias a los donativos de fundaciones y organizaciones privadas, particularmente internacionales, mientras que los fondos públicos que reciben son mínimos: hasta ahora sólo han recibido apoyo del gobierno de Oaxaca.  

Entre los múltiples beneficios potenciales que conlleva este ejercicio, encontramos que fortalece y revalora la identidad cultural, enriquece la auto-percepción e imprime en el imaginario colectivo nuevas posibilidades. Además, si bien el proyecto no contempla una etapa de seguimiento como tal, la continuidad surge de forma orgánica:

Están generando sus propias empresas productoras, o impartiendo talleres en sus comunidades, y están encontrando salidas para darle continuidad a lo que aprendieron. Además, el talento que tienen muchos de ellos es notable.

Lejos de la tradicional idea de “servicio social”, en el que un grupo acomodado acude a "ayudar" a un grupo desprotegido, en el caso de Más Allá resulta evidente que el beneficio es completamente bidireccional: el público que tiene la oportunidad de ver los documentales tiene acceso a realidades ajenas, radicalmente distantes, cuya frescura y sinceridad son más que inspiradoras.   

El cine tiene la capacidad de mostrarnos otras realidades. Estos jóvenes tienen acceso a miradas del país que nosotros no tenemos. Los medios nos muestran sólo una porción de la realidad y darles una cámara a estos chavos les permite mostrarnos aspectos que nosotros, simplemente, no podemos alcanzar.

Un discurso honesto, original y espontáneo

Tras ver los documentales producidos por la primera generación de Ambulante Más Allá, en mi opinión estas piezas cumplen, a diferencia de lo que sucede en el actual mundo del arte, con todos los requisitos del acto artístico: son honestos, lejos de las tendencias retóricas del mercado; son espontáneos, pues resultan de una experiencia inusual e inesperada; y, quizá como producto de las dos cualidades anteriores, son originales, pues emergen a partir de un diálogo sincero entre los creadores y su origen.

Pero más allá del resultado como tal, y de las opiniones subjetivas que las obras puedan detonar, lo cierto es que esta iniciativa engloba múltiples lecciones, tanto para los participantes, como para los organizadores, las autoridades, los creadores y el público en general. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

Human Connectome Project: el mapa más extenso de las conexiones del cerebro humano

Por: pijamasurf - 12/08/2013

Ambicioso proyecto propone conocer a detalle la arquitectura del cerebro humano, una construcción basada en la conectividad.

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Uno de los proyectos más ambiciosos de la ciencia actual es sin duda el Human Connectome Project, con la participación de varias de las universidades más reconocidas del mundo y encabezado por 16 componente sde los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (y con un presupuesto millonario, sobra decir). El proyecto parte de la premisa de que el cerebro humano es una "sinfonía" y puede entenderse mejor como una compleja red de interconexiones, más que como una serie individual de neuronas o componentes. Lo que nos define, si acaso, son estas conexiones, esta red de relaciones. En palabras del director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el Dr. Francis Collins, "eres tu conectoma". La meta del proyecto es construir un mapa de redes que arroje luz a la conectividad anatómica y funcional del cerebro humano. El proyecto tiene ecos que lo asemejan al proyecto del genoma humano, siendo el conectoma lo equivalente al genoma, en este caso la unidad básica de una "red exquisita de neuronas interconectadas".

 Tecnología de visualización de data neural ha mostrado que las inferencias realizadas a partir de estudios de regiones segmentadas del cerebro son sumamente simplistas, por lo que es necesario recurrir a tecnología que permita visualizar el órgano entero a un nivel de detalle que era, hasta ahora, imposible.

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"Algunos han comparado esta nueva habilidad con la diferencia entre escuchar sólo la sección de cuerdas (evaluar una parte aislada del cerebro) y escuchar toda una orquesta (el cerebro entero). Escuchar sólo una sección permite un entendimiento suficiente de cómo funciona un tipo particular de instrumentos, pero no revela la experiencia completa de escuchar una orquesta", señala Collins, es decir, no nos muestra la música de la mente (cosas como la conciencia y procesos cognitivos complejos se escapan ante la atomización).

Un cerebro humano normal tiene 100 mil millones de neuronas, cada una con 10 mil conexiones, por lo que el proyecto, en su totalidad, parece ser poco menos que irrealizable, a la vez que también impostergable: especialmente ante la visión científica moderna que supone que gran parte de lo que somos está albergado en nuestro cerebro, por lo que conocer la arquitectura del cerebro es imprescindible .

ver Galería del Conectoma Humano