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Fotógrafo captura conmovedores retratos de 31 tribus indígenas del mundo próximas a desaparecer (FOTOS)

Por: pijamasurf - 11/28/2013

El ambicioso proyecto fotográfico de Jimmy Nelson (próximo a convertirse en película) nos invita no a hacer una apología del "buen salvaje" (que no hace falta), sino a ampliar nuestro concepto de lo humano en la era hiperdigital.

¿Qué es un ser humano? ¿Cómo se ve? ¿Cómo reconocerlo? ¿Según su lengua, sus hábitos de alimentación, sus prácticas religiosas? Probablemente, antes de ver algunas de las imágenes que componen el maravilloso libro Before they pass away (“Antes de que desaparezcan”) de Jimmy Nelson, la respuesta (al menos la nuestra) hubiera sido mucho más parcial de lo que podría esperarse.

Y es que lo humano se desenvuelve en insospechadas tramas que nada tienen que ver con las obsesiones de la civilización occidental y de los países orientales industrializados: a través de un trabajo que es parte etnográfico y parte artístico, Nelson muestra un ambicioso abanico fotográfico de 31 tribus al borde de su desaparición. Se trata de pueblos milenarios cuyas formas de vida están a punto de desaparecer debido a muy diversos motivos: migración, endogamia, cambios en el estilo de vida, industrialización, etc.

Entre 2009 y 2010, Nelson pasó dos semanas con un total de 29 tribus en África, Oceanía y América, además de las zonas más inhóspitas de la taiga rusa. En cada una de ellas, Nelson nos hace partícipes de las diferencias que nos separan en cuanto a costumbres y prácticas culturales, en tanto civilizaciones industrializadas: joyas, túnicas, bailes y contacto con la naturaleza. Los 15 millones de personas que componen estas tribus, según cálculos de Nelson, decrecen rápidamente, y probablemente se trate del último vestigio visual de muchas de ellas.

iDiots, el video viral que parodia la esclavización al iPhone y la enajenación contemporánea

Por: pijamasurf - 11/28/2013

Video parodia la enajenación a la que nos sometemos voluntariamente por medio de la tecnología que tenemos a nuestro alcance, una suerte de desperdicio civilizatorio que se condensa en el gesto de prestar más atención a nuestros teléfonos que al mundo que nos rodea.

Hace algunas semanas circuló en Internet, a partir del dominio anglosajón, un nuevo verbo: “phubbing”, un neologismo construido con las palabras “phone” (teléfono) y “snubbing” (menosprecio), el cual se refiere a la acción de ignorar a otra u otras personas con las que se está por poner atención únicamente en el teléfono portátil. Como sabemos, los modernos smartphones permiten hacer tantas cosas, que al parecer para algunos y en ciertas circunstancias, se han convertido en el primer y único medio de interacción con el mundo.

Esto, sin embargo, no es todo. Se trata apenas de un detalle que involucra otras situaciones no menos alarmantes: el consumismo desbordado, la obsolescencia programada de estos aparatos, la programación ideológica que nos lleva a necesitar y posiblemente incluso desear su posesión y su uso.

“Sí, nuestra felicidad depende de cosas que no necesitamos y está gobernada por entidades que no controlamos. ¿Y qué? Siéntate y enciende el televisor”, dicen los creadores del video que compartimos ahora, el cual se presenta como un parodia del fragmento de realidad y existencia que para millones de personas transcurre frente a la pantalla de su teléfono celular. “No tomen este mensaje tan en serio. Este es un video promocional que hicimos para reírnos de nosotros mismos. Todos llevamos un iDiot adentro, ¡y es tan divertido!”, concluyen.

Al respecto vale la pena recuperar un ensayo del escritor estadounidense Jonathan Franzen, publicado en septiembre pasado por The Guardian. Ahí, entre otras reflexiones sobre las contradicciones de nuestra época, consideradas desde la perspectiva del satírico austriaco Karl Kraus, Franzen señala la disparidad de direcciones que siguen, por un lado, el desarrollo tecnológico y, por otro, el “progreso moral”: mientras que uno nos sorprende cada día con la amplitud de posibilidades que otorga a la civilización humana, ésta prefiere usar dicha tecnología para ver videos de gatos:

Para mí ―escribe Franzen― lo más impresionante de Kraus como pensador tal vez sea cómo reconoció tan fácil y claramente la divergencia del progreso tecnológico del progreso moral y espiritual. Un siglo exitoso para el primero, que involucra avances científicos que parecerían milagrosos hace no mucho, han resultado en videos de smartphones en alta definición de tipos echando Mentos en botellas de un litro de Pepsi de dieta y gritando “Whoa!”