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El LSD, para Huxley, "muestra que el mundo en el cual uno vive habitualmente es meramente una creación de este ser convencional y cerradamente condicionado que uno es".

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Aldous Huxley fue uno de los más geniales e influyentes escritores del siglo XX. A través de obras como The Perennial Philosophy (1945) y The Doors of Perception (1954), Huxley compartió con el mundo su experimentación con mescalina y LSD, y encarnó una congruencia extrema (prefigurada ya en Island, novela de 1962) al pedirle a su segunda esposa que le administrara una alta dosis de LSD en las horas previas a su muerte.

Pocos años antes de su muerte, Huxley habló largamente sobre su experiencia con LSD (dietilamida de ácido lisérgico) en las famosas entrevistas de The Paris Review, donde analiza y comparte aspectos relativos al uso de esta sustancia y la creatividad. Por ejemplo, a respecto del proceso creativo y el LSD:

No pienso que pueda hacerse ninguna generalización sobre esto. La experiencia ha mostrado que existe una enorme variación en la manera en que la gente responde al ácido lisérgico. Algunas personas probablemente puedan tener inspiración estética directa para pintar o escribir poesía. Otros, no pienso que podrían. Para la mayoría de la gente es una experiencia extremadamente significativa, y supongo que de manera indirecta podría ayudar al proceso creativo. Pero no pienso que uno pueda sentarse y decir "Quiero escribir un maravilloso poema, así que voy a tomar [dietilamida del] ácido lisérgico." No pienso que de ninguna forma certera podrías obtener los resultados que esperabas --podrías incluso no obtener casi ningún resultado.

En el aspecto literario, Huxley tampoco estaba tan seguro de que el LSD pudiera ayudar creativamente, con significativa diferencia, a un novelista que a un poeta:

Bueno, el poeta ciertamente podría extraer una visión extraordinaria de la vida que podría no haber tenido de otra forma, y esto podría ayudarlo en gran medida. Pero, verás (y esto es lo más significativo de la experiencia), durante la experiencia realmente no estás interesado en hacer nada práctico --incluso escribir poesía lírica. Si estuvieras teniendo un romance con una mujer, ¿te interesaría escribir al respecto? Por supuesto que no. Y durante la experiencia no estás particularmente en las palabras, porque la experiencia trasciende las palabras y es casi inexpresable en términos de palabras. Así que toda la noción de conceptualizar lo que está pasando parece muy tonta. Luego del evento, me parece muy posible que podría ser de gran ayuda: la gente puede ver el universo a su alrededor de una manera muy distinta y pueden verse inspirados, posiblemente, para escribir al respecto.

Así, Huxley deja claro que no se trata de una droga que por sí misma pueda otorgar talentos o cualidades artísticas a personas que no las tengan. Tal vez, en el mejor de los casos, "te ves inmerso en el tipo de mundo en que Van Gogh vivía, o el tipo de mundo en que Blake vivía", pues tienes una experiencia sumamente distinta del mundo a tu alrededor.  Y es que, para Huxley, "la experiencia" (como llama al uso del LSD) es más una forma de autoconocimiento que de expresión artística:

Mientras uno está bajo el influjo de la droga, uno tiene un entendimiento penetrante de la gente a su alrededor, así como de la propia vida. Mucha gente tiene tremendos recuerdos de material enterrado. Un proceso que podría tomar seis años de psicoanálisis ocurre en una hora ¡y es considerablement más barato! Y la experiencia puede ser muy liberadora y reveladora en otras formas. Muestra que el mundo en el cual uno vive habitualmente es meramente una creación de este ser convencional y cerradamente condicionado que uno es, y que hay muchos otros tipos de mundos allá afuera. Es una cosa muy saludable darse cuenta de que el universo más bien soso en el que la mayoría de nosotros pasamos la mayor parte del tiempo no es el único universo que existe. Pienso que es saludable que la gente pueda tener esta experiencia.

El Dr. Rick Strassman sugiere que los profetas de la Biblia podrían haber tenido visiones místicas debido a concentraciones elevadas de DMT en su cerebro.

dmtandthesoulofprophecyEl Dr. Rick Strassman es considerado la máxima autoridad en cuanto al estudio médico del DMT, habiendo conducido uno de los únicos estudios que se ha realizado con este psicodélico endógeno, de 1990 a 1995 en la Universidad de Nuevo Mexico. Strassman, allegado al budismo zen, parece haberse convertido un poco a la religión del DMT, o al menos a una perspectiva que combina la religión con las sustancias psicodélicas, que en su caso habrían de llamarse enteógenas.

Strassman es conocido en la comunidad psicodélica por ser autor del libro DMT: The Spirit Molecule, en el que expone casos clínicos de personas que experimentaron con DMT y la relación entre sus descripciones  y un posible cauce espiritual. Ahí también Strassman teorizó que el DMT se genera en la glándula pineal, algo que desde ese entonces ha sido comprobado en ratas. En su nuevo libro DMT and The Soul of Prophecy, Strassman correlaciona la historia de la religión, específicamente de las profecías y las teofanías con el DMT y sustancias psicodélicas como el LSD.  El primer capítulo del libro puede leerse en el sitio de Strassman. Aquí un fragmento en el que se compara la visión que tuvo Ezequiel y que lo llevó a convertirse en profeta y la visión que tuvo un voluntario llamado Seth al ingerir DMT:

Ambas describen una corriente de viento o una sensación de ligereza física, una experiencia auditiva que inunda la mente, emociones tan poderosas que causan casi un desmayo o una caída, y la apariencia de criaturas surgiendo de un fondo amorfo dinámico con colores preternaturalmente intensos. En ambos casos notamos similitudes en la descripción de la autoridad de la voz que los hombres escuchan.

Strassman propone que la "fenomenología compartida" de las experiencias "refleja una biología compartida". Lo cual podría significar que en ambos casos se presenta una elevación de los niveles de DMT en el cerebro. En sus estudios Strassman notó que esto ocurría cuando una persona recibía una inyección de DMT, lo que le hace pensar que es posible que los niveles de DMT en el cerebro podrían elevarse por causas naturales o algún tipo de estado inducido.

Admt7unque suena radical, la idea de Strassman no es nueva. Hace algunos años Cliff Pickover publicó el ensayo DMT, Moses and the Quest for Transcendence, en el que explora la misma hipótesis: "el DMT en las glándulas pineales de los profetas bíblicos le trajo a Dios a la humanidad y permitió que humanos ordinarios percibieran universos paralelos". Niveles más altos de DMT en el cerebro podrían ser producidos a través de modificaciones corporales, ayunos, mantras, oraciones o cantos, danza o respiración extática, dietas o consumo de plantas psicoactivas o incluso debido a la menor exposición a fuentes de luz diferentes del sol —de la misma manera que la luz artificial afecta la producción de melatonina—... visiones divinas en una cueva.

Strassman parece ahondar en esta hipótesis del Dr. Pickover, rayando casi en la neuroteología, la ciencia que considera que todos los estados místicos o religiosos pueden explicarse como causados por ciertas condiciones neurales, y como tales pueden ser reproducidas cuando estas condiciones se replican. Es decir, Dios es un subproducto de la química y la complejidad neural del cerebro. Strassman llama a su modelo, en cambio, teoneurológico, y sugiere que el cerebro fue diseñado o evolucionó específicamente para que Dios pudiera comunicarse con nosotros: el DMT es entonces la "molécula mensajera" del espíritu. En palabras de Dennis McKenna, el DMT, es una "pastilla instantánea de supremas realidades metafísicas".

Uno puede pensar que Strassman ha dejado un poco de lado la ciencia y ha fumado demasiado DMT, al hablar casi como un fanático religioso: la propuesta es bastante radical, el DMT está ahí como un ojo providencial sembrado a través de los disfraces de la evolución por Dios. Resulta un poco extremo, pero es solamente una hipótesis y no deja de ser interesante cuando se analizan las experiencias que suelen ocurrir cuando se consume esta poderosa sustancia psicodélica, la mayoría de las cuales hablan de una comunión con el universo y de un suceso trascendental y transformativo, quizás en nuestra era secular equivalente a la visitación de un ángel o de una deidad —depende de nuestro contexto (me pregunto qué ocurriría si no supiéramos que consumimos DMT y viéramos las cosas que se suelen ver cuando se consume, ¿acaso no pensaríamos que hemos recibido una visión beatifica?).

Otra aparente analogía o sincronía: la glándula pineal se forma en el feto humano a los 49 días de concebido, una cifra que coincide con los días que supuestamente tarda un alma en reencarnar según el Bardo Thodol o Libro Tibetano de los Muertos. ¿Entra el espíritu a través de la glándula pineal? Antes habría que discutir la existencia del "espíritu" individual para poder hablar de este proceso animístico. Es un tema que no agotaremos aquí. Dejamos entonces la puerta abierta, para que entre la duda cartesiana y también los genios del DMT, esas máquinas élficas automutantes que tanto gustaba de rapsodiar Terence McKenna.

Twitter del autor: @alepholo