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El asombro absoluto en estas esculturas de viento

Arte

Por: pijamasurf - 10/29/2013

Anthony Howe logra jugar con nuestro sentido de realidad con sus esculturas surrealistas que se mueven (y te mueven) con el viento.

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“Busco la fealdad, busco la rareza”, comenta Anthony Howe sobre sus desdoblantes piezas. “Cosas que chocan unas con otras, cosas que son físicamente imposibles. La elegancia es lo que busco”.

Howe es un pintor y escultor que recientemente ha dirigido sus piezas hacia el medio surrealista y cinético de esculturas de viento. “Estaba aburrido de que todo fuera estático”. En el video podemos ver algunas de sus instalaciones; vemos, por ejemplo, un agujero que se extiende y se extiende hasta que ópticamente desaparece y parece más un portal espacial que cualquier cosa de este mundo. Sus piezas son medusas, son criaturas de agua y de viento.  

El artista diseña todo por computadora y luego, pieza por pieza, ensambla sus pulpos con un poco de intuición y un poco de ingenio. Vale la pena ver el video para ver cómo se desenvuelven, mágicamente, estas elusivas criaturas.

 

TOP: ¿Son éstos los libros de ficción más adecuados para estudiantes de filosofía?

Arte

Por: pijamasurf - 10/29/2013

Filosofía y literatura son disciplinas cercanas entre sí que, cada una a su manera, otorgan claves para entender la realidad; aquí un recuento de novelas que plantean un diálogo entre ambas.
[caption id="attachment_66166" align="alignleft" width="198"]fau Kersting, "Fausto en su estudio"[/caption]

La filosofía es una disciplina seria, un examen con método específico y definido de problemas que pueden ser indiscutiblemente reales y, en otros casos, coquetear con la frontera de lo ficticio. Aunque con otros propósitos, esa es, por ejemplo, la distinción que Albert Camus realiza al inicio de El mito de Sísifo:

No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena vivirse es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder.

Así, parece propio de la filosofía ese movimiento pendular que va del análisis de la realidad más real (si tal cosa existe) a la especulación ociosa, sin que uno sea mejor que la otra y, por otro lado, sin saber con certeza cuáles serán los frutos que rendirá uno y otro. A veces, la pregunta aparentemente más absurda, menos lógica y menos relacionada con la realidad, descubre una perspectiva que antes no se había considerado, un matiz que había dejado de mirarse.

Quizá por eso la filosofía guarda una relación estrecha con la literatura. Resulta difícil encontrar escritoras y escritores que entre sus lecturas predilectas o decisivas no cuenten alguna obra filosófica. Proust era cercano a Bergson, Joyce recupera las ideas estéticas de Aristóteles y San Agustín en El retrato del artista adolescente, la Comedia de Dante es en cierta forma imposible sin el neoplatonismo renacentista. Para no pocos escritores, la filosofía es otra forma de la literatura, otra forma de ficción que otorga otro tipo de claves para imaginar la realidad.

Recientemente Jason Diamond, en el sitio flavorwire, realizó un recuento de novelas que por distintas razones parecen adecuadas para personas cercanas a la filosofía, sea por un gusto amateur o porque tienen a esta disciplina como oficio.

Compartimos a continuación la lista de Diamond, acompañada además de las versiones digitalizadas correspondientes de los libros que elige.

 

1. Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche

Aunque proveniente de un filósofo en toda forma, Así habló Zaratustra está escrito como una obra de ficción, según el singular estilo de Nietzsche que, como buen romántico, no renunció nunca a la pulsión poética como elemento fundamental de su escritura.

 

 2. Under the net [Bajo la red], Iris Murdoch

Una novela ligera por su intención lúdica, pero al mismo tiempo de profundas implicaciones filosóficas. Un juego literario dedicado a Raymond Queneau que explora los mecanismos por los cuales el lenguaje construye nuestra realidad.

 

3. Guerra y paz, Tolstoi

Uno de esos libros que aspiran a la totalidad y quizá la consiguen, así sea por un solo instante. La inclusión en esta lista se debe a que, según dijo Tolstói, su novela la escribió bajo la influencia de Arthur Schopenhauer.

 

4. Infinite Jest [La broma infinita], David Foster Wallace

Una de las obras mayores de Wallace, también una de las más ambiciosas por los varios asuntos de la realidad estadounidense, casi todos profundos, que explora: la depresión, la violencia contra los niños, las relaciones familiares, el abuso de drogas y otros, lo cual es de algún modo imposible sin un marco filosófico que permita situarlos bajo el lente del escritor para su examen.

 

5. Do Androids Dream of Electric Sheep? [¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?], Philip K. Dick

En general la obra de Philip K. Dick está atravesada por la filosofía. Este gran escritor de ciencia ficción era un lector siempre atento a títulos filosóficos clásicos y contemporáneos, interés que incluso lo llevó a la teología. En realidad el título elegido es solo ilustrativo, pues prácticamente en cualquiera, aunque sobre todo en sus obras más reconocidas, se encontrarán trazas filosóficas sobre la naturaleza de la realidad y si la aceptamos como tal o como una construcción ficticia.

En este enlace, un post de Biblioteca Pijama Surf con varios títulos digitalizados de Philip K. Dick.

 

6. Ficciones, Jorge Luis Borges

Como en el caso anterior, la obra de Borges es también profundamente filosófica. El argentino contó en alguna ocasión que, cuando niño, su padre le explicaba de manera sencilla las preguntas de filósofos como Hume o el obispo Berkeley, iniciándolo así en la práctica de la investigación metafísica que después caracterizaría su obra. De ahí también que, en vez de un título, recomendemos también nuestra compilación de PDFs de este escritor.

 

7. El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad

Probablemente uno de los análisis más refinados de la naturaleza humana y sus transformaciones en medio de una situación crítica. Se dice que Conrad escribió su novela a la luz de las ideas de Schopenhauer y Nietzsche.

 

 

8. After Many a Summer [Viejo muere el cisne], Aldous Huxley

Un antecedente de La isla (para algunos la novela más filosófica de Huxley), After Many a Summer explora el problema de la muerte y los meandros que se derivan, desde el punto de vista de un millonario hollywoodense.

 

9. El juego de los abalorios, Hermann Hesse

Una novela que podría considerarse dentro del género de la ciencia ficción y también de la literatura utópica. En un propósito que recuerda vagamente el Bouvard et Péchuchet de Flaubert, Hesse quiso poner a jugar en su obra todos los conocimientos generados por la humanidad.

 

10. La náusea, Jean-Paul Sartre

Como en el caso de Así habló Zaratustra, La náusea es una obra de ficción escrita por alguien que ante todo se consideraba filósofo. Una novela que podría equipararse a La caída de Camus.