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Por las siguientes razones, es muy probable que la religión no sobreviva al Internet

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/11/2013

Existen varias razones por las cuales las instituciones religiosas estan luchando para no perder adeptos, y todas ellas se encuentran en un sólo lugar: el Internet.

jesusMientras más avanzan los años las religiones tradicionales van perdiendo parvadas. En octubre de 2012, por ejemplo, el Research Pew Center anunció que por primera vez en la historia la población de protestantes cristianos había disminuido a menos del 50 por ciento en Estados Unidos. Y el gran “héroe” (o enemigo) de esta situación es nada menos que el Internet.

Una religión tradicional, una fundada en la “creencia correcta”, requiere de un sistema de información cerrada. Es por ello que la Iglesia Católica puso un sello oficial de aprobación en algunos textos antiguos y prohibió y quemó otros. Es por ello que como por arte de magia, los católicos son capaces de cerrar todas las avenidas que contienen otra información, y han pasado eones perfeccionando defensas que mantienen la información ajena alejada de los creyentes.

Pero esas defensas, aunque funcionaron muy bien en la infancia de la humanidad, no están diseñadas para la era presente de la información. Pueden tener misionarios en Twitter y guapos calvinistas haciendo videos virales acerca de cómo la alabanza de Jesús no es una religión sino una relación, pero eso no cambia el hecho de que el libre flujo de información sea realmente malo para el producto que están vendiendo. A continuación mencionamos cinco tipos de contenido web que va en detrimento de cualquier religión.

Videos y artículos científicos radicalmente buenos: la religión evoca algunas de nuestras emociones más profundas: la alegría, por ejemplo, o la trascendencia y el asombro. Esto es a lo que se refería Einstein cuando dijo que “la ciencia sin la religión deja mucho que desear”.  Si los nuevos descubrimientos o los misterios que quedan por resolver en la ciencia no nos llenan de goce e incluso de asombro absoluto, entonces nos estamos perdiendo de la parte más rica de la experiencia. Afortunadamente la ciencia puede ofrecernos todo lo anterior, y algunas secciones de Internet son increíblemente efectivas al evocar el asombro científico (o la espiritualidad) del mundo natural revelado. Algunas de ellas son: Symphony of Science, NOVA, TED, RSA Animate y Birdnote.

Proyectos curatoriales de creencias ridículas: las creencias religiosas que no son las tuyas a menudo suenan ridículas, y entre más tarde en tu vida te las encuentres más risibles se vuelven. La mayoría de los escritores web están buscando atrapar tu atención, lo cual significa que si hay algo ridículo que reseñar sin duda será reseñado. Un recuento de las creencias religiosas casi seguramente llamará tu atención, te hará voltear los ojos, reír, y  luego dar “compartir”.

Los ámbitos explotadores, opresivos, oportunistas y violentos de la religión: el caso en contra de la religión no cesa con ponerla en ridículo. Algunas veces se pone realmente oscuro y feo. La Biblia está repleta de esclavitud sexual, poligamia e incesto, y estas están catalogadas en lugares como Evilbible.com. Un estudiante que esté escribiendo acerca del Día de gracias puede toparse con la información de cómo los puritanos quemaron las aldeas de los indios, o de dónde viene el mito original de la historia de la Navidad.

Comunidades de apoyo para personas saliendo de una religión: antes de que existiera el Internet, la mayoría de las personas que perdían su fe se guardaban sus dudas para sí mismos. No había manera de enterarse quién más podría estar pensando pensamientos prohibidos. En algunas sectas, un miembro dudoso puede ser desterrado o excomunicado para asegurarse de que las dudas no se esparzan. Ahora los excomunicados pueden crear páginas de Internet, y ahora hay tantas comunidades para los no-creyentes como hay cosas en qué creer.

Estilos de vida de los ricos, famosos y ateos: cuando salen de su proceso de recuperación, los antes cristianos o musulmanes (o cualquier otro antes-creyente) encuentran que hay todo un mundo secular que los espera en la Red. Esto puede ser literalmente un salvavidas para aquellos atrapados en comunidades religiosas cerradas. En la Red pueden explorar estilos de vida en los cuales las personas permanecen sorprendentemente decentes y amables sin un texto sagrado o una figura de autoridad que les diga qué hacer.

Bienestar interespiritual: esto puede sonar extraño, pero uno de los hilos de la religión tradicional son las comunidades de interfe que se enfocan en valores espirituales compartidos. Muchas religiones decretan verdades exclusivas y ven a otras religiones como competidoras. Sin estos decretos no hay necesidad para el evangelismo, los misionarios o una serie de doctrinas como el cielo y el infierno. La Red muestra el hecho de que las cualidades buenas o malas de la humanidad son universales y están esparcidas a lo largo de culturas y religiones, a lo largo tanto de tradiciones religiosas como seculares. Ofrece consuelo y reafirmación en que no perderán dimensiones morales o espirituales de la vida si salen de una religión, mientras que al mismo tiempo ofrece los medios para ver lo que es realmente inmortal y sabio de las viejas tradiciones.

 

[Salon]

 

¿La tecnología hace una diferencia sustancial entre el presente y épocas pasadas? O quizá algunas prácticas son esencialmente las mismas, sin que importe mucho la plataforma en la que se realizan.
[caption id="attachment_65363" align="aligncenter" width="480"]chad-alburn6 Chad Alburn[/caption]

¡Las mil cosas que se pueden hacer sin una computadora, pero no se podían hacer antes de las computadoras!

Esta frase representa la clave de los efectos de la cultura digital en nuestro desempeño actual. Hay mil cosas, millones de cosas que hacemos ahora aún sin ningún dispositivo en las manos, que antes no hacíamos.

Por eso, no es verdad que las computadoras sean herramientas. Son una atmósfera cultural que nos envuelve y nos reencuadró. Nos redefine lo que es y lo que no es; lo que se puede y lo que no se puede hacer. Y los modos y caminos del hacer. Nos reseteó.

Tal vez sirvan algunos ejemplos.

Antes de las computadoras, dar una conferencia implicaba tener un conjunto articulado de ideas a transmitir y su éxito o no –por lo general- dependía de la inspiración del expositor para transmitir en ese momento, con fluidez y eficiencia, esas ideas. Ahora tenemos Power Points, cuando no Prezi, KeyNotes y cosas por el estilo. Y el expositor ya hace menos y el que prepara o mezcla, mucho más. En general, hoy día las conferencias son más y son peores.

Antes de las computadoras, si yo extrañaba a mi mujer tenía que llamarla por teléfono a ver si la encontraba (antes de los móviles) y, si no y si tenía suerte, dejarle un mensaje en su contestador telefónico. Si no, tenía que volver a llamarla más tarde, hasta dar con ella y decirle que la amo y la extraño. Ahora dejo programado mi mensaje de amor cuando sea para cuando sea y tengo garantía de que lo recibirá en tiempo real, aún si yo ya no lo recuerdo o ni siquiera la extraño.

Antes de las computadoras, escribir era un acto calculado, lento y estetizado que me obligaba a pensar lo que ponía para evitar las mil versiones imposibles. Ahora, escribo compulsivamente y si no va, no va. Delete. Lo mismo que las fotos.

Antes, la enciclopedia se me imponía y me aplastaba con su porte –físico- y su entidad epistemológica. Padecía de abrumación. Ahora la busco cuando la necesito; es una ventana más en mi dispositivo, cabe hasta en mi celular y, si quiero, la discuto y edito con entidad mi discusión. Publico. Degrado, tal vez, pero me atrevo.

Antes yo no sabía quién era quién, salvo los obvios y los célebres. Ahora conozco a todos; los conozco todo lo que quiero y mucho más de lo que ellos querrían. Y las más de las veces, luego de eso ya sé que ni me valen la pena. Falto a la cita.

Antes, llegar era una aventura; ahora, un ejercicio menor. Aún en Tokio.

Antes, yo no sabía que no sabía tantas cosas. Ahora, a cada minuto que encuentro algo develo lo muchísimo que no sé y que ya no sabré, aunque por ahí esté. Los borradores de borradores de Borges también están en la web. ¿Me interesan? La Biblioteca de Babel pierde mística.

Antes, circular era un mérito; ahora, una fatalidad.

Antes, enterarse valía de algo; ahora, no enterarse podría ser lo valioso.

Antes, ir era necesario. Ahora, con quedarse alcanza. Y abre nuevas chances. No quitarse el pijama en todo el día, por ejemplo.

Antes mis hijos (que era yo cuando era hijo) no escribían casi nada, porque era escribir diarios íntimos, dictados infernales o cartas protocolares o de amor. Ahora no paran de escribir y escribir; en dialecto, como sale, a dos dedos –pulgares!- y sin calidad dactilográfica. Fluida y como compulsivamente. Escriben más que yo, que me gusta tanto escribir. Me ganan siempre el duelo en WhatsApp. Antes los que escribíamos éramos raros. Ahora los raros son otros…. Pero sigo creyendo que yo escribo mejor.

Antes de las computadoras, y del iPad y de los smartphones, el aire era claro. Ahora también, pero no me lo creo. Tendríamos que poder ver el sinfín de emisiones que lo atraviesan en todas direcciones, en todas partes, todo el rato. Y que nunca se cortan y casi siempre llegan. ¿Cómo opera esa contaminación para que no contamine? ¿Cómo opera ese enjambre de escala sideral para no fallar? ¿Cómo hacemos para que no se convierta un día en una nube infernal de mosquitos y nos devore de a pedacitos?

Antes había gente tomando sol. Ahora hay gente navegando a la que le da el sol.

Antes te extrañaba. Ahora no sé muy bien qué es extrañar.

Cuando al inicio de la nota ponía la frase inicial lo hacía con optimismo, ganado por el impulso de mostrarte –lector- que la atmósfera digital nos trasladó a un nuevo mundo lleno de ilusiones, pero los ejemplos me fueron trabajando y forjando y al final (luego de haber intentado en cada uno ser menos nostálgico que en el anterior) he acabado añorando lo que éramos antes de lo que somos. Me desnudó la tecnología, que por lo demás, también nos tiene a todos y a cada uno -casi casi sin excepción- retratados desnudos y en emoción.

La otra idea que quería mostrar es que lo digital no depende del dispositivo. Creo que ésa sí logré pasarla.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com