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Intervención militar de EU en Siria buscará control de petróleo, no armas químicas

Por: pijamasurf - 09/04/2013

Aunque la presencia militar occidental en Siria parece urgente (según la ONU), las verdaderas razones de una invasión armada son parte de un proyecto que viene gestándose en el Pentágono al menos desde 2006.

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El 21 de agosto pasado tuvo lugar uno de los peores ataques de la historia reciente en la ciudad de Ghouta, Damasco, donde murieron más de mil personas. Naciones Unidas ha confirmado la muerte de más de 100 mil personas y el desalojo de 4.5 millones más a causa de las acciones del ejército sirio, comandado por el presidente Bashir al Assad.

Pero mientras Estados Unidos, Inglaterra, Israel y Francia evalúan una respuesta militar en la zona --pues observadores internacionales han confirmado que al Assad ha incurrido en crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sobre el pueblo sirio--, una intervención a gran escala en el territorio estaría motivada también por el control estratégico de la zona, específicamente en cuanto a sus reservas de petróleo.

Esta motivación, naturalmente, no sorprende a nadie, pero se encuentra sostenida por la filtración de documentos confidenciales (sobre todo correos electrónicos) y en un reporte de la organización RAND creado para el ejército de Estados Unidos, con el fin estratégico de justificar la presencia militar en la zona desde una perspectiva de mercado. En Unfolding the Future of the Long War, RAND prevé que los países industrializados seguirán dependiendo del petróleo al menos hasta el año 2020, por lo que la presencia militar de EU en Medio Oriente garantizaría el abasto para ellos y sus aliados:

"El área geográfica de reservas seguras de petróleo coincide con la base de poder de mucha de la red Salafi-jihadista. Esto crea una relación entre las reservas de petróleo y la guerra larga que no se rompe fácilmente ni se caracteriza de manera simple... Durante el futuro inmediato, el crecimiento de la producción mundial de petróleo y su disponibilidad total serán dominados por los recursos del Golfo Pérsico... Por ello la región permanece como prioridad estratégica, y esta prioridad va a interactuar fuertemente con la de mantener una guerra larga."

Aunque el reporte de RAND data de 2008, la administración de G.W. Bush autorizó acciones "no letales" de la CIA en Irán desde el 2007, y desde el año anterior un comité del Departamento de Estado (Iran-Syria Policy and Operations Group) coordinaba acciones para dificultar "el acceso de Irán a créditos e instituciones bancarias, organizar la venta de equipo militar a los vecinos de Irán y apoyar a las fuerzas que se opongan a ambos régimenes."

A pesar de que el origen y la finalidad de los ataques de la semana pasada en Damasco no ha podido clarificarse (pues analistas de armas químicas afirman que, a pesar de que los muertos y heridos presentan rastros que permitirían concluir que se trata de armas químicas, no saben de qué tipo son, o si se trata de una nueva forma de contener multitudes; un fuerte candidato es el cloro).

La trama se enreda aún más con las declaraciones del anterior ministro de asuntos exteriores de Francia, Roland Dumas, que afirma haberse reunido con altos oficiales británicos en 2009 "que me confesaron haber estado preparando algo en Siria. Esto fue en Inglaterra, no Estados Unidos. Inglaterra estaba preparando infantería para invadir Siria. Incluso me preguntaron, aunque ya no era ministro de asuntos exteriores, si me gustaría participar."

Por su parte, la filtración de la compañía de inteligencia Stratfor confirmó que oficiales del Pentágono se aliaron con grupos británicos para realizar operaciones encubiertas en Siria desde el 2011. El objetivo de estas fuerzas de operaciones especiales sería el de realizar "ataques de guerrilla, campañas de asesinato" y otras formas de elevar la temperatura dentro de la región. Lo más escalofriante de este correo es que los oficiales no confiaban que "una intervención aérea [i.e. bombardeo] pudiera ocurrir a menos que existiera suficiente atención mediática sobre una masacre, como el movimiento de Gaddafi contra Benghazi. Ellos piensan", concluye el reporte, "que los EU tendrán alta tolerancia a los asesinatos mientras no alcancen una cobertura demasiado pública."

El investigador Nafeez Ahmed, un experto en asuntos de Medio Oriente, afirma que a pesar de que es imperativo derrocar el régimen de Al Assad, la pregunta que debe quedar abierta es: ¿cuáles son las verdaderas razones detrás de una intervención militar en Siria conducida por EU y sus aliados? Aunque la respuesta sea obvia y recurrente (el control del petróleo), no debe pasarse por alto que las reservas de crudo en Siria también han sido administradas por la insurgencia (ninguno de cuyos frentes es totalmente laico) gracias al apoyo de EU; la respuesta sobre las verdaderas intenciones de los invasores por ahora es el petróleo, pero antes del año 2020 se cree que los estallidos de violencia e inestabilidad civil serán provocados por un líquido mucho más fundamental: el agua.

Con información de Nafeez Ahmed ABC, NYTimes.

El origen de las enfermedades mentales podría estar en los intestinos

Por: pijamasurf - 09/04/2013

Tal vez es nuestro cerebro el que depende de la salud de nuestro sistema digestivo, no al revés.

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El psiquiatra James Greenblatt, además de analizar la historia clínica de los pacientes que acuden a verlo, enfatiza en el estado de su sistema digestivo. Según él (y un número creciente de investigadores alrededor del mundo), los intestinos juegan un papel fundamental en la salud mental. En el caso de "Mary", Greenblatt logró que los síntomas de un severo trastorno obsesivo compulsivo y ADHD cedieran en seis meses utilizando psicoterapia, medicación y probióticos, medicamentos que ayudan a balancear los microbios de nuestra flora estomacal.

"Los intestinos en realidad son tu segundo cerebro", afirma Greenblatt, pues "existen más neuronas en el tracto digestivo que en cualquier otro lugar, además del cerebro." 

Y es que los psiquiatras saben hace años que existe una conexión entre el sistema digestivo y las enfermedades mentales: la ansiedad provoca diarrea y náusea, y la depresión dificulta la ingesta de alimentos. El cambio que Greenblatt y otros pioneros han propuesto es que el estómago no está subordinado al cerebro, sino que el cerebro reacciona a los intestinos.

Puede parecer difícil de creer, excepto cuando consideramos que cerca del 90% de las células de nuestro cuerpo son bacterias: desde el momento en que salimos de la placenta, los microbios comienzan a habitar en nuestro cuerpo, tan cerca de nosotros que sin ellos nuestra vida sería impensable.

 En experimentos con ratones, bacterias probióticas han surtido efecto para reducir los niveles de ansiedad y hormonas del estrés, e incluso investigadores como John Bienestock han comparado el efecto de los probióticos a benzodiazepinas como el Valium o el Xanax.

Aunque los efectos sean impresionantes, aún hacen falta muchas investigaciones para seguir desarrollando la relación entre nuestro sistema digestivo y los padecimientos de la mente.

[The Verge]