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Espectaculares esqueletos enjoyados, tesoros del culto cristiano (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 09/12/2013

En estado de reposo en iglesias alrededor de Alemania, Suiza y Austria, estos esqueletos estan retacados de joyas y ornamentos que les aseguran un eterno y elegante descanso.

El culto a los cadáveres es una rito que muchas culturas de la humanidad han perpetuado, pero ninguna como el cristianismo. Estas fotografías son un ejemplo de cómo la vida después de la muerte es más elegante y ostentosa para algunos, y cómo un esqueleto puede representar a un santo si se le emperifolla suficientemente bien. Estos esqueletos representan algo difícil de determinar, que en un lugar extraño, tienen su glamour y su estética, su pesadilla y su grandiosidad.

Los esqueletos adornados fueron encontrados originalmente en catacumbas debajo de Roma en 1578 y distribuidos como “repuestos” a las iglesias cristianas que habían perdido sus reliquias en la Reformación. Bajo la creencia de que estas osamentas eran los restos de mártires (sin siquiera saber a quién pertenecían) las iglesias que los recibieron se dedicaron a adornarlos más con piedras preciosas, seda, vestimentas de oro. Todo para tener más “importancia” como templos sagrados. Sin embargo, cuando llegó la Ilustración, la iglesias sintieron vergüenza por la cantidad de dinero y exceso que los esqueletos representaban, y los escondieron o desaparecieron.

Paul Koudounaris, fotógrafo y autor de Heavenly Bodies: Cult Treasures & Spectacular Saints from the Catacombs, se dedicó a rastrearlos y a sacarlos de la oscuridad. Su libro explica cómo es que estos esqueletos llegaron a ser tan glamorosos, y a qué santo representa cada uno.  

 

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El 10 aniversario del Festival Decibel, en la ciudad de Seattle, arrancó el 25 de septiembre y se extiende hasta el 30 de septiembre con uno de los mejores cárteles de música electrónica de este 2013. Pijama Surf se encuentra en Seattle, enviado por Pioneer, para registrar lo mejor de este festival.

Seattle skyline low

Seattle se ha convertido en una de las capitales de la música en Estados Unidos,  de manera relajada y sin ufanarse (como les caracteriza a sus habitantes) alberga una vibrante escena y una rica oferta musical. Conocida por ser la cuna del grunge, la ciudad de Jimmi Hendrix y actualmente por la disquera SubPop, ahora Seattle intenta también ser protagonista en la música electrónica, siguiendo el ejemplo de ciudades como Chicago o  Detroit (ciudades consumadas ente la escena global del house y el techno). Esta tentativa nace en buena medida de la labor de Sean Horton, un refugiado muscial nacido en Detroit que lleva 10 años organizando el Festival Decibel en Seattle, y que ha logrado cuajar un proyecto cultural multitudinario en una ciudad que, además de ser famosa por su clima frío y lluvioso, es conocida por su hospitalidad y mente abierta.

Y así nos ha recibido Seattle en esta aventura electrónica a la deriva de beats, con una calidez insospechada, siguiendo un cártel que entrega sus promesas para un magno 10 aniversario. Entre el majestuoso Monte Rainer y los brazos del Océano Pacífico, la ciudad se mueve con calma, inteligencia y una cierta melancolía. El festival arrancó con una refinada gala en los jardines  de cristal Chihuly, bajo la Aguja Espacial, en la que la artista Mileece presentó lo que llama "ecoscapes", emisiones electromagnéticas de plantas traducidas en sonidos ambientales que se deslizan por el ambiente de manera hipnótica. El miércoles en la noche sin duda el lugar en el que había que estar era el Showbox Market, uno de los venues con más historia en Estados Unidos, donde el hip hop psicodélico electrónico de Wax Tailor y el house con toques de soul de Pillow Talk agasajaron a los asistentes. Al mismo tiempo en otro venues --y es que resulta un poco frustrante no poder estar en varios lugares a la vez, en una superposoición cuántica de beats-- se presentó Peter Hook (ex New Order) and The Light  y el granmaestre del dubstep  británico Kode 9.

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El jueves, quizás el día más flaco, contó con la presentación de un dj set de Moby, seguramente la más mainstream del festival. Pudimos ver en la noche en la discoteca Q a los Martinez Brothers, los depositarios el techno del Bronx, seguidos de Amé, con un house vocal para bailar lleno de ángeles femeninos. Ya cerca del amanecer Green Velvet (Curtis Jones) cerró la noche con un torrente de minimal old-school. Al mismo tiempo se presentaba JETS, el proyecto alterno de Machinedrum y el electro de Neon Indian. En el Showbox market tuvimos la oportunidad de presenciar al colectivo de hip-hop psicodélico local Shabazz Palaces, liderado por Ishmael Butler, ex Digable Planets (tal vez uno de los grupos de hip hop más estimulantes de los últimos tiempos, aunque no tan conocido).

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Hoy la oferta musical resulta de nuevo difícil de abracar. Por la tarde una fiesta en el barco por los lagos aledaños con Ben Ufo en los controles, un concierto al atardecer del pianista Niels Frahm fueron la antesala de lo que promete ser una noche memorable. Nicolas Jaar, el niño mimado de la escena, estará presentándose en vivo en el Shobox Market, precedido de Mount Kimbie, al mismo tiempo que  un showacase de la disquera Ghostly International, con los actos de Beacon y Luisine. En el Q Nightclub estará Machinedrum estrenando su nuevo disco y XXYYXX. La noche será guíada hacia el amanecer por Panagea y Pearson Sound.

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Mañana habrá una invocación al sol, esperando que puedan asomarse los rayos en los cielos del noroeste, esperando el house jovial de Poolside y Natural Magic en el parque Broadway. Estaremos reportando sobre lo sucedido.

Agradecemos a Pioneer y al Festival Decibel por su generoso esfuerzo de llevar a Pijama Surf a Seattle. 

* Imágenes de AnunnAki

* Contenido cortesía de Pioneer