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Emanuel Swedenborg: breve nota biográfica de alguien que conversaba con los ángeles

Por: María González de León - 09/13/2013

Como parte de sus revelaciones espirituales, Swedenborg aseguraba tener la capacidad de visitar el cielo y el infierno, hablar con espíritus, ángeles y demonios.

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Lector atesora esto en ti y después de la muerte, cuando habites en el espíritu, investiga si todo esto es cierto… y entonces verás.

Emanuel Swedenborg, Conversaciones con los ángeles

“Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres” es una de las líneas del poema de Borges Otro poema de los dones, un texto que despierta fácilmente la curiosidad por los personajes, situaciones y elementos que integran cada una de las líneas que, llenas de gratitud, lo componen. Así es como conocí por primera vez el nombre Swedenborg, que inmediatamente llamó mi atención, no sólo por ser totalmente desconocido, sino por la situación que se describe al respecto de su personaje: ¿quién es esa persona que conversaba con ángeles en las calles de Londres?

Un soltero durante toda su vida, Emanuel Swedberg (su nombre sería posteriormente cambiado a Swedenborg por la reina sueca para dignificar a su familia) nació en Estocolmo en 1688, dentro de una familia de mineros adinerados. Al igual que Emanuel, su padre Jesper Swedberg estudió teología disintiendo del Pietismo, movimiento luterano extendido en la Europa de su época. Su padre sostenía que los ángeles y los espíritus estaban presentes en el mundo de los vivos, creencia que marcó a Emanuel y su pensamiento de por vida. Así, Emanuel Swedenborg fue científico, inventor, anatomista, minero, astrónomo e ingeniero. A partir de sus cincuenta años, específicamente después de una revelación que tuvo durante la Pascua de 1744, comenzó a dedicar su tiempo y trabajo a las visiones y revelaciones en sueños que lo acompañaron durante el resto de su vida. Escribió numerosos libros, tratados y un diario de sueños; su obra escrita que trata cuestiones referentes a visiones y teorías religiosas suma alrededor de treinta y dos volúmenes.

Como parte de sus revelaciones espirituales, Swedenborg habla en varios de sus libros sobre cómo el Señor le pidió que escribiera una nueva doctrina para reformar la cristiandad. Según sus escritos, él tenía la capacidad de visitar el cielo y el infierno, hablar con espíritus, ángeles y demonios. En alguno de sus escritos sostiene que Dios le dijo que el Juicio Final había sucedido en el año de 1757. Sostenía que hablar con los espíritus, ángeles y demonios era peligroso a menos de que la persona tuviera una fe verdadera y fuera guiada por Dios. Uno de sus libros más conocidos, Heaven and Hell, describe el mundo que habitan los espíritus después de la muerte. Swedenborg nunca quiso fundar una nueva iglesia, y sin embargo, pocos años después de su muerte surgieron numerosos grupos de lectura de sus textos, especialmente en Inglaterra, derivando en la creación de iglesias, fundaciones y grupos de estudio que, hasta el día de hoy, leen la Biblia a luz de los textos escritos por él.

En 1730, a la edad de 42 años, decidió desarrollar una teoría que fundamentara la relación de la materia y el espíritu, sosteniendo que el alma poseía una cualidad material. A partir de todo esto estudió la estructura de la materia y el proceso de la creación del universo. Dentro de su vasta obra figuran libros que relacionan los ámbitos más extraños y dispares; un ejemplo es Regnum Animale, que hace una análisis sobre cómo están relacionadas la anatomía y el alma humana u Opera philosophica et mineralis, que habla de relación existente entre la filosofía y la metalurgia. En su tratado Principia, establece su método filosófico, que incorpora la experiencia, la geometría y la razón. Sus libros más conocidos son Conversaciones con los ángeles y su diario de sueños, en el cual describe de manera detallada lo que veía en sus revelaciones místicas; este texto estuvo perdido mucho tiempo, hasta que en 1850 se fue encontrado en la Biblioteca Nacional de Suecia.

Swedenborg es conocido como místico cristiano por sus extensos textos sobre visiones y revelaciones espirituales, pero sus trabajos dentro del ámbito de la ciencia son igualmente extraños e interesantes. Por ejemplo, en algún punto concluyó que los demás planetas de nuestro Sistema Solar estaban poblados. En su libro Earths in the Universe, establece que sostuvo conversaciones con espíritus provenientes de Júpiter, Marte, Mercurio, Saturno, Venus y la Luna. En 1714 realizó los planos para la construcción de una máquina voladora y, como parte de sus estudios sobre la anatomía humana, anticipó el concepto de la neurona, adelantándose cien años a los primeros estudios conocidos sobre estas células cerebrales. Estudió la corteza cerebral, la glándula pituitaria y la organización de las partes del cerebro, así como la naturaleza del líquido cefalorraquídeo. También delineó una cosmogonía que muchos creen pudo haber influenciado los trabajos de Kant sobre el Universo. Durante su vida, Swedenborg también trabajó intermitentemente como ingeniero y minero para la Junta Sueca de Minas. Sabía navegar basándose en mediciones del cielo y era capaz de diseñar y armar relojes.

Emanuel Swedenborg era tartamudo, por lo que nunca le gustó hablar en público y en algún momento rechazó un puesto como profesor universitario por esta razón. Sin embargo sí fue profesor de teología y obispo de Skara, una pequeña población al sur de Estocolmo. Fue un viajero incansable y dedicó años a recorrer diferentes ciudades de Europa; vivió cuatro años en Londres, situación de la cual Borges extrae el pequeño retrato que hace de Swedenborg en su poema.

Durante su época y hasta el día de hoy, Swedenborg ha sido acusado de loco y de hereje; algunas personas aseguran que sufría de algún tipo de enfermedad mental, pero sus textos y teorías son totalmente coherentes y reflejan una lucidez impresionante. Su interés en el alma y las cuestiones inmateriales y su figura podrían cobrar gran importancia en el mundo actual: Swedenborg hizo adelantos en anatomía, escribió sus conversaciones con ángeles y con seres extraterrestres e influenció a artistas y pensadores notables como William Blake, Carl Jung, Immanuel Kant, Ralph Waldo Emerson, August Strindberg y el poeta irlandés W. B. Yates, entre muchos otros. Por todas estas razones, me resulta curioso e incluso enigmático que en un mundo como el nuestro, su trabajo y su figura (un loco maravilloso, un hombre orquesta, una especie de Da Vinci escandinavo) no tengan más atención y reconocimiento. Sin duda es un mérito de Borges que algunas personas podamos interesarnos en una figura tan extraña e interesante, a partir del pequeño verso de uno de sus muchísimos poemas. 

Más información sobre la vida y obra de Emanuel Swedenborg puede encontrarse en: Swedenborg Digital Library.

Twitter de la autora: @MissMariaaaa 

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

Las instituciones democráticas no tienen como función crear sociedades “justas”, sino generar mecanismos para dar un cauce no violento al conflicto generado por las diferencias

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La relación entre el gobierno federal, el de la ciudad de México y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) cayó el día de ayer, 13 de septiembre, a su nivel más bajo con la recuperación del Zócalo de la ciudad de México a manos de la policía federal. Los frustrados intentos por parte de las autoridades para conminar a los maestros a mover su plantón en un lugar distinto al Zócalo, debido al rechazo de algunas de las secciones que integran la coordinadora, derivaron en un enfrentamiento entre la Policía Federal y grupos de profesores, como también de jóvenes anarquistas. El resultado fue alguna decenas de detenidos y heridos no graves. Este evento se dio después de dos días en que algunas zonas de la ciudad de México vivieron momentos de un absoluto caos vial y presenciaron diferentes escenarios de violencia verbal y física entre maestros y policías. La “necesidad” de sacar a los maestros del Zócalo para llevar a cabo la ceremonia del grito de la Independencia fue sólo una excusa para mostrar un juego de fuerzas. Con esta acción el Estado mexicano mando un claro mensaje a grupos sociales que han pretendido retar el poder del estado fuera de las instituciones sobre quien tiene el monopolio legítimo de la violencia. 

En éste contexto, escucho diferentes comentarios sobre las acciones de la CNTE en la ciudad de México, todos imposibles de reconciliar. Por un lado, aquellos que no bajan a los maestros del la CNTE de “Apaches” (como lo he escuchado en varias ocasiones) y que consideraban tibia la respuesta del gobierno del Distrito Federal. Desde el inicio del conflicto, estos grupos exigieron ver tanquetas militares enfrentando a miles de maestros. La incapacidad de la policía de contener a los grupos de maestros de manera más eficaz durante varias semanas fue evidente, sin embargo, es de aplaudir que el uso de la fuerza ha sido mínima y sólo utilizada en ocasiones de franca necesidad frente algunos grupos abiertamente violentos. La visión de aquellos que no bajan de “Apaches” a los maestros muestran en su lenguaje, y actitud, el fracaso de la educación, pública y privada, en una sociedad que continua intolerante y que no ha podido resolver sus propios prejuicios clasistas y, en ocasiones, racistas. 

Por otro lado, veo y escucho a un grupo muy importante de maestros enfrentando a las autoridades de la ciudad, confrontando a las instituciones del país y tratando de hacerse ver, hacerse notar mediante la irrupción de la vida de terceros. Los maestros de la CNTE exigen la solidaridad de los habitantes del Distrito Federal, pero los quejosos de la Ley de Servicio Profesional Docente no explican de manera eficaz sus planteamientos y si hacen evidentes sus intentos por tomar arterias viales de gran importancia para una ciudad.

Los maestros han mandado un mensaje claro, es decir, todo indica que la idea esencial es joder al otro. Exigen una formula compleja para los habitantes de la ciudad: “te pido tu compresión pero te voy a tener que joder el día de hoy por una causa que es mucho más importante que cualquiera que tu tengas”. Muchos consideramos inaceptable esta premisa bajo la cual el liderazgo de la CNTE pretende erigirse como aquel que determina la importancia de una causa y con la verdad histórica, como si esta existiera, de su lado. 

Aquellos que apoyan la estrategia de irrupción de la CNTE consideran clasistas y sin fundamentos sociales, como si fueran jueces de la “guerra justa”, las muestras de descontento de los habitantes del Distrito Federal. Así pues, el ciudadano común se convierte en rehén, víctima de las autoridades y de un movimiento social que se dice justo.  

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De ninguna manera estoy en contra de las posiciones de la CNTE sobre la reforma educativa, pero la justicia o no de los planteamientos de los maestros son complejos de evaluar y seguramente mucho serán “justos”, sobre todo desde su perspectiva. Es más, supongo que son suficientemente “justos” como para dejar a millones de niños sin clases. El problema es la estrategia aplicada y no lo justo o no de sus demandas. La estrategia que tiene como finalidad alterar el orden mediante la irrupción de la vida de los habitantes de la ciudad para que las autoridades pongan atención a las demandas exigidas por los maestros (buenas o malas), no me parece válida y no aporta a la construcción de una mejor democracia. Para ellos la estrategia de tomar un rehén se justifica bajo el argumento de que no existe otra salida. El gobierno no entiende o no negocia (o recula) y por lo tanto orilla a violentar la vida social (como el asesino que no se hace responsable de sus acciones por venir de un hogar roto). 

De ésta lógica se desprende la acción a seguir: golpear al débil para que el gobierno ponga atención. Cuando las instituciones dan una respuesta, pero no en los términos que el grupo demanda, entonces se cuestiona la representatividad de las instituciones. Es decir, las instituciones sólo son reconocidas como legítimas siempre y cuando resuelvan los problemas a modo. Para estos grupos los efectos “colaterales” de ésta estrategia de irrupción social (embotellamientos, establecimientos cerrados, negocios en quiebra o enfermos graves que no llegan al hospital) son los costos naturales de una movilización “justa”. Es decir, la revolución exige sacrificios. El mesianismo, pues, presente en la construcción de la base ideológica del movimiento. 

Ante esto, la posibilidad de la llamada solidaridad o empatía del habitante de la ciudad de México hacia el movimiento del magisterio se antoja difícil, a pesar de que exista una verdadera y valida preocupación de muchos docentes por su trabajo. En su mayoría, los maestros que han tomado a la ciudad de México provienen de zonas con altos niveles de marginación, donde los docentes enfrentan condiciones de enseñanza que no deberían de existir en un país miembro de la OCDE. Pero también hay que recordar que el liderazgo de la CNTE, el que organiza la estrategia de movilización, sabe que su propia existencia depende de la administración de un conflicto político contra el Estado mexicano y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Si bien puedo simpatizar con algunas preocupaciones del magisterio en relación a los mecanismos de evaluación, no puedo aceptar la estrategia seguida. No es posible construir una democracia bajo el principio de que la irrupción social es valida en tanto las peticiones sean justas. ¿Quién define lo “justo”? Esta lógica nos llevaría a que cualquier grupo organizado genere caos para ver sus demandas resueltas, todas “justas”, por supuesto. Esta visión es intrínsecamente anti-democrática, en tanto que trata a los ciudadanos de forma desigual, sólo aquellos con financiamiento y capacidad de organizarse podrán ver sus demandas cumplidas.

La construcción de una democracia es un proceso, en ocasiones más lento de lo que deseáramos y sólo con la participación podremos hacer instituciones de mejor calidad, más representativas. Pero lo que es un hecho es que las instituciones democráticas no tienen como función crear sociedades “justas”, sino generar mecanismos para dar un cauce no violento al conflicto generado por las diferencias. Como bien lo plantea el politólogo polaco Adam Przeworski: “No se puede esperar que la democracia produzca igualdad social y económica” como también el hecho de que “algunas personas tendrán que vivir bajo leyes que no son de su preferencia porque son las preferidas por otras”. 

Será difícil reconstruir la instituciones democráticas que el país necesita bajo dos visiones ideológicas que parecen privar la vida política de la nación: por un lado aquellos que promueven la necesidad del orden a través de la reconstrucción de una dictablanda y por el otro lado, la imperante necesidad de la destrucción del régimen y de las instituciones “burguesas” no representativas, a través de la revuelta o revolución.  

En estas condiciones veo complejo el tránsito hacia instituciones más democráticas, de mejor calidad, pero espero que este texto contribuya no sólo a molestar a muchos de los lectores que ven en la revuelta o en la tanqueta la salida, sino encontrar un agujero para poder salir del embotellamiento mental en que vivimos.

Twitter del autor: @juanmortega

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.