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¿Cuál es la explicación científica del "déjà vu"?

Por: pijamasurf - 08/13/2013

El déjà vu es una experiencia espontánea y subjetiva que, sin embargo, ha tenido a los neurólogos y psicólogos especulando sobre su origen e identificación correcta desde hace varios años.

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Déjà vu es literalmente lo "ya visto", en francés. El término fue utilizado por primera vez por el investigador parapsicológico Émile Boirac, a principios del siglo XX, pero casi cualquier persona a la que le preguntemos sabe en qué consiste: la extraña sensación de vivir una experiencia --incluso la más anodina y cotidiana-- como si ya la hubiéramos experimentado antes o la repitiéramos. Según la ciencia, "casi cualquier persona" es más o menos el 70% de la población.

El fenómeno se conoce formalmente como paramnesia, la sensación de ser testigo de algo nuevo como si lo hubiésemos visto con anterioridad. Algunos otros datos incluidos en un estudio publicado en el 2003 afirman que la ocurrencia de los déjà vu es igual entre hombres y mujeres de diferentes razas, pero que se presenta con mayor frecuencia entre personas de entre 15 y 25 años de edad. Esto ha hecho creer a los especialistas que el fenómeno podría estar relacionado a neurotransmisores como la dopamina, los cuales son más altos en adolescentes y adultos jóvenes.

Esta explicación halló una buena acogida por parte de la comunidad científica cuando se supo el caso de un médico de 39 años, quien al enfermarse de gripe, se suministró amantadina y fenilpropanolamina, dos sustancias que aumentan la actividad de la dopamina en el cerebro. Luego de 24 horas con la medicación, el hombre reportó frecuentes episodios de déjà vu; el reporte del 2001 en la Journal of Clinical Neuroscience afirmó también que cuando el hombre dejó de tomar la medicación, los déjà vu también desaparecieron.

Aún otra explicación sobre estos episodios de realidad alterada viene al relacionar los déjà vu con la epilepsia. Hay ciertos tipos de epilepsia que se disparan desde el hipocampo cerebral, una zona que se encarga además de administrar la memoria de corto y largo plazo. La gente con epilepsia del lóbulo temporal afirma tener "consistentemente experiencias de déjà vu justo antes de un ataque", según un artículo de la revista Neuropsychologia, que liga los ataques epilépticos con una actividad azarosa de las neuronas, que lleva a experimentar nuevas situaciones con curiosa familiaridad.

Además de los déjà vu, existen algunas otras variaciones sobre experiencias donde el sujeto no puede fijar con certeza las coordenadas de su realidad, al menos durante un breve periodo de tiempo. El jamais vu ("nunca visto"), por ejemplo, es la sensación de extrañeza frente a algo sumamente familiar (p.ej.: estar en nuestra propia casa y sentir que no es nuestra); o el déjà entendu ("ya escuchado"), que ocurre cuando alguien siente que ha escuchado una charla o una melodía con anterioridad, pero es incapaz de recordar dónde.

Los déjà vu, sin embargo, continuarán asombrándonos y sugiriendo nuevas formas de fisurar nuestro continuo de conciencia; al igual que los sueños y su implicación de estado fronterizo entre realidades, los déjà vu también se experimentan subjetivamente como la sensación de que el disco de la realidad puede rayarse, dando la apariencia de que la realidad objetiva también se equivoca.

[Live Science]

La creencia es el Prozac del alma

Por: Jasun Horsley - 08/13/2013

La vigilia es considerada como la realidad -y el sueño como la ilusión-- fundamentalmente porque creemos en ella; pero quizás el sueño al acercarse más a lo atemporal y entrando en contacto directamente con el inconsciente podría considerarse como una experiencia con mayor riqueza informativa y perceptual, por lo tanto más "real".
[caption id="attachment_62952" align="aligncenter" width="500"]hallo-beholder Hallo Beholder, de Jared von Hindman (sitio)[/caption]

Cuando dormimos, el control que el ego tiene sobre nosotros se relaja y aunque estamos removidos del contacto directo con la realidad física, estamos mucho más cerca de una experiencia sin filtro de la realidad psíquica. Es bastante simétrica (y solo aparentemente paradójica), porque la manera de entender la naturaleza de la experiencia egóica de la vigilia es utilizando la metáfora del sueño. En nuestra vida ordinaria durante la vigilia somos sonámbulos interactuando con las imágenes subliminales de nuestro inconsciente (el pasado), incorrectamente identificando lo que percibimos como “real” en el presente.

Pero no hay un momento presente aparte de aquella intersección infinitesimal entre el pasado y el futuro, ambos de los cuales, como lo escribe Jed McKenna, tienen el encanto peculiar del no-existir. El ego mantiene nuestra consciencia atada al tiempo, y si el tiempo es una ilusión, entonces todo lo demás lo es también, porque nada puede existir sin el fondo del tiempo-espacio para existir dentro de él.

En los sueños, el tiempo no fluye de una manera lineal, estamos más cerca de la (no) existencia líquida de la psique. Sin embargo, ya que estamos interactuando en forma más directa con los contenidos de nuestro inconsciente, estamos más cerca de la verdadera conciencia y por lo tanto de la realidad.

El ego se ve a sí mismo como representando a la conciencia y la psique como estando inconsciente. Es un prejuicio sin fundamento, una creencia que provee sus propias pruebas, pruebas que le parecen irrefutables.

Ese prejuicio entonces también invierte lo real e irreal, ya que se tiene que ver a sí mismo como real, entonces se otorga a sí mismo el falso poder de definir la realidad (lo que es real e irreal).

Todo lo que no sea “Estoy percibiendo algo” es una creencia. Todo. No podemos saber nada más allá de esto.

La creencia tienen la cualidad especial de reducir la consciencia: mientras más invirtamos en la creencia, nos volvemos más tontos y menos sensibles.

El estado del sueño es uno de incertidumbre en el que cualquier cosa es posible y nada es cierto. Esto lo hace más cercano a la realidad que el estado de vigilia.

El tener una experiencia de “abducción”, o cualquier otro tipo de encuentro trascendental, bueno, malo o indiferente, y tratar de entenderlo como “real” es ir en la dirección contraria a la que la psique (el alma), a través de esas experiencias, trata de llevarnos.

La creencia es el Prozac del alma.

Twitter del autor: @JaKephas