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11 individuos que realizaron importantes contribuciones a nuestro entendimiento del mundo, y a quienes de vez en cuando les gustaba explorar los estados alterados de conciencia.

Droga es todo compuesto o sustancia que afecte el funcionamiento del cuerpo o de la mente. El uso más común de la palabra hoy en día está relacionado con las sustancias (y por tanto con los efectos) ilegales, olvidando, por ejemplo, que hasta hace poco más de un siglo las farmacias eran llamadas aún droguerías.

Pero no estamos aquí para salvar una palabra de su mala fama. Las drogas pueden alterar la conciencia de sus usuarios para ayudarles a hacer cosas increíbles o cosas estúpidas --justo como el café. Al menos es seguro decir que no todos los usuarios de drogas son junkies embebidos en una interminable espiral de destrucción: también los usuarios de sustancias ilegales pueden hacer cosas interesantes si saben utilizar su apertura de conciencia en el mundo real.

Algunos de ellos incluso ganaron un premio Nobel.

No pretendemos decir que las drogas convierten en genios a las personas (lo que natura non dat, datura non prestat), pero en el debate sobre la legalización de las drogas debemos tomar en cuenta los testimonios de algunos de sus usuarios. Por ejemplo, Carl Sagan amaba fumarse un porro de vez en cuando, y para Steve Jobs sus experiencias con LSD significaron un cambio importante en su concepción del mundo --concepción cuyas repercusiones aún experimentamos hoy en día, en la palma de nuestras manos.

Utilizándolas para echar un vistazo por las puertas de la percepción, estos 11 individuos fueron brillantes en sus propios méritos y realizaron contribuciones importantes a nuestro mundo --y en ocasiones estaban colocados.

[Business Insider]

Este intrigante cortometraje nos explica, audiovisualmente, las experiencias psicodélicas de acuerdo al poeta Henri Michaux

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Uno de los retos descriptivos más complejos a los que alguien puede enfrentarse, es a narrar una experiencia psicodélica a alguien que jamás ha ingerido una sustancia de esta naturaleza. Si bien hay oportunidades en las que puedes sentirte relativamente satisfecho, lo cierto es que siempre queda la sensación de que te has quedado corto. Lo anterior nos remite a una popular, y en mi opinión saludable, hipótesis: tal vez existen diversas experiencias humanas que son simplemente inenarrables. 

En 1964, la farmacéutica suiza Sandoz, famosa por haber sintetizado por primera vez en la historia el LSD, comisionó al escritor y pintor belga, Henri Michaux, a interpretar en un video los efectos alucinógenos de una sustancia. El propósito de esta peculiar pieza audiovisual respondía a un fin educativo, ya que intentaba familiarizar a científicos alrededor del mundo con esta experiencia psicoactiva, bajo la premisa de estimular la investigación formal sobre los psicodélicos. 

Presumiblemente Sandoz eligió a Michaux no solo por que era asiduo a las experiencias psicoactivas, también por que ya había incluido dentro de su obra ejercicios similares. principalmente las composiciones semántico-gráficas del libro Milagro Miserable (cuya edición en inglés introduce Octavio Paz).      

Como resultado de esta aventura psico-creativa nació Images du Monde Visionnaire, un video de 34 minutos que muestra intrigantes atmósferas, algunas de ellas poco deseables, compuestas por extraños ánimos sonoros y secuencias de imágenes que nos remiten a una especie de caos estético –con un toque de efervescencia sensorial del espectador, como catalizador. Para lograrlo, el poeta avant-garde recurrió a elementos como caídas de agua, vapores, patrones orgánicos que van trazándose, de manera hipnótica, sobre papel, y distorsiones geométricas.

A lo largo de nuestra historia, el vínculo entre arte y experiencias psicodélicas ha gozado de particular intimidad. Desde milenarias representaciones de viajes chamánicos y estados de éxtasis inducido, por ejemplo en el arte de distintas culturas mesoamericanas, hasta efusivas representaciones contemporáneas, por ejemplo la obra de Alex Grey o Robert Venosa.

En mi opinión, describir una experiencia psicodélica es relativamente imposible, pero si existe alguna herramienta para lograrlo, entonces tendría que ser el arte –recordemos la advertencia de Tolstoy: "una verdadera obra de arte destruye, en la conciencia del espectador, la separación entre el mismo y el artista". 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

Fragmento dedicado a la mezcalina

  

Fragmento dedicado al hashish