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¿Por qué sentimos nostalgia? Algunas teorías al respecto

Por: pijamasurf - 07/02/2013

La nostalgia, que no es lo mismo que la tristeza ni que la melancolía, es una substancia que nos invade a todos. Pero, ¿por qué sentimos nostalgia por algunas cosas y no por otras? ¿Qué dice de nosotros nuestra nostalgia?

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La nostalgia es un fenómeno dificil de explicar, pero que todos sentimos a lo largo de nuestras vidas. Se podría definir como una manera de recordar el pasado afectivamente, con un poco de dolor. De hecho el término "nostalgia" fue acuñado por Johannes Hofer en 1688 que unió dos palabras griegas: "regreso a casa" y "dolor". En aquella época la nostalgia se consideraba como un sintoma grave. A los soldados los afectaba tanto que la única manera de curarlos era mandándolos de regreso a casa. Y los marineros fueron siempre los portadores máximos de esta sustancia, extrañando perpetuamente su casa.

Psicológicamente se cree que recordar, y formar un vínculo con quien eras antes, tiene muchas ventajas. Te permite conectar todos los eventos (lo que hacías, lo que eras, tus amigos, tu trabajo, tu música...) y hacer las trancisiones de tu vida menos dolorosas. Llevar contigo siempre una suerte de paquete afectivo de la persona que dejas de ser. Algunos estudios indican que en la vejez la nostalgia puede ser más fuerte que nunca. Pero, ¿por qué no sentimos nostalgia por todo nuestro pasado? ¿Por qué "escogemos" algunos momentos y no otros?

Una manera de explicarlo es mediante la curva de recuperación de memoria. Es un esquema que muestra la línea de recuerdos autobiográficos y que revela en qué periodos de la vida tenemos más reminiscencia. Según estos estudios, entre los 15 y los 30 años es cuando más recuerdos se codifican. Estos son los que, normalmente, generan más nostalgia: además de que la juventud es cuando nuestro cuerpo y mente están más frescos, y es el momento en que vamos formando nuestra identidad como personas autónomas y nos suceden toda suerte de acontecimientos. Aunque cabe mencionar que la nostalgia puede también ser una forma de "idealizar" el pasado. A veces pasa que disfrutamos más el recuerdo, la añoranza, que la vivencia misma.

La otra manera de explicar nuestra selección de recuerdos es que estos estan completamente influenciados por nuestras emociones y deseos. Y somos esencialmente narradores de una historia. Nos contamos los sucesos que elegimos no cortar en la edición psíquica (conciente o inconsciente) y así vamos tejiendo la tela de nuestra identidad. Algo así como: dime por qué recuerdos sientes nostalgia y te diré, no quien eres, pero quizá quién quieres ser.

Aquí un video que explica bien las distintas teorías (en inglés).

Sorprendentes (e inquietantes) resultados de los efectos del amor en el cerebro humano

Por: pijamasurf - 07/02/2013

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el núcleo caudado o “cerebro reptiliano”, se enciende cuando estamos enamorados.

der-kuss-or-the-kiss-by-gustav-klimt-pg-reproductionsEnamorarse es tremendamente adictivo. Las respuestas neurológicas en el cerebro son las mismas que se encienden cuando alguien está bajo la influencia de narcóticos duros. Es por eso que desenamorarse duele tanto, y toma tanto tiempo. Y aunque el amor en su forma más pura sea mucho más que un coctel químico, los estudios que revelan resultados cerebrales son interesantes, y quizá hasta nos ayuden a entender ciertos comportamientos que “se apoderan” de nosotros cuando estamos en ese estado.

De acuerdo con Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, quien ha pasado su vida investigando los efectos del amor en el cerebro, dos sorprendentes áreas del cerebro se iluminan cuando este está concentrado en su objeto de su afecto. La primera es parte de nuestro cerebro primitivo, reptiliano, que es el núcleo caudado. También notó que áreas del cerebro asociadas con la creación de dopamina y norepinefrina están muy activas cuando amamos a alguien. Químicos que se asocian con el placer y la emoción.

Al respecto, Fisher ha comentado: “Con razón los amantes pueden platicar toda la noche o caminar hasta el amanecer, escribir poesía extravagante y correos electrónicos tan reveladores, cruzar continentes u océanos solo para abrazarse un fin de semana, cambiar de trabajo o de estilo de vida, o incluso morir por el otro. Inundados en químicos que confieren concentración, estámina y vigor, y guiados por el motivador motor de la mente, los amantes sucumben a la urgencia del cortejo herculeano”.

El núcleo caudado, o cerebro reptiliano, que podría ser donde la primera flama del amor se enciende, es considerado por muchos como el lugar que alberga al ego. Don Juan Matus habló alguna vez sobre esta región del cerebro:

“Tenemos un predador que vino de las profundidades del cosmos y tomo las riendas de nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El Predador es nuestro señor y nuestro dueño. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestra protesta. Si queremos actuar independientemente, nos demanda que no lo hagamos… Todo este tiempo he estado evitando ir al grano, insinuando que algo nos tiene prisioneros. ¡Sí estamos prisioneros!”

Esto podría ser análogo a, o hasta la causa de que cuando nos enamoramos sentimos que le “pertenecemos” al otro. 

[WakingTimes]