*

X

Los círculos de la influencia: ingeniosa ilustración establece las relaciones entre grandes de la creatividad

Arte

Por: pijamasurf - 07/07/2013

Maria Popova, la admirable editora del sitio Brain Pickings, ha elaborado en colaboración con Michelle Legro y la dibujante Wendy MacNaughton esta ilustración en la que se establecen las rutas que unen a grandes de la creatividad como Joyce, McLuhan o Jane Austen.

circlesofinfluence1

 

Si todavía es posible hablar de “naturaleza humana”, si no se trata de un concepto anacrónico que levante suspicacias, puede decirse también que uno de sus rasgos fundamentales es su dialéctica entre lo individual y lo colectivo: somos seres encerrados en la prisión de nuestra propia conciencia pero, al mismo tiempo, arrojados a un mundo de semejantes. Como consecuencia, nuestra percepción, nuestras ideas, los caminos que seguimos para aprehender la realidad y las formas que hacemos nuestras para ser y estar en el mundo, se nutren de ambas circunstancias: son innegablemente nuestras y también ineludiblemente de los otros.

Y si bien esto se puede ejemplificar en prácticamente cualquier gesto de nuestra existencia, quizá los quehaceres creativos es donde resulta mucho más fácil de volverlo evidente. Una pintura, una pieza musical, un poema, un edificio o un movimiento de una bailarina, son, en el mejor de los casos, entidades autónomas en sí, que se justifican por sí mismas, pero a su vez son herencia de otras manifestaciones culturales que existieron antes, que las influyeron y de algún modo condicionaron su surgimiento súbito en el mundo. Joyce, por ejemplo, ¿pudo ser sin Shakespeare?

La ilustración que ahora compartimos intenta mostrar esos “círculos de la influencia” que pueden rastrearse entre algunos de los grandes de la creatividad, así, en sentido amplio, pues lo mismo pueden encontrarse artistas que deportistas y científicos. Esta fue elaborada en parte Maria Popova (la admirable editora del sitio Brain Pickings) en colaboración con Michelle Legro y la dibujante Wendy MacNaughton.

Por último cabe hacer mención de un elemento insoslayable en este juego de reflejos y corrientes: el azar. Si bien puede pensarse que estamos determinados por las condiciones en que nacemos ―el lugar, la época, la situación social, etc.―, existe simultáneamente una tabula rasa, una zona de incertidumbre que acaso por momentos se confunde con la libertad en la que todo está todavía por suceder, ahí donde es imposible decir si a una persona la marcarán los escritos de Thoreau o los de Virginia Woolf, y cuáles serán las consecuencias de estos encuentros.

Imagen vía Brain Pickings

Te podría interesar:

La psicología del abandono: ¿por qué abandonamos un libro?

Arte

Por: pijamasurf - 07/07/2013

Encuesta revela las razones más comunes por las que se abandonan libros a la mitad, y cuáles son los libros más abandonados.

detroitschool-thumb-465x321-38084

Todos los que gustamos de leer novelas hemos abandonado más de una vez un libro en nuestra vida. Esto, por supuesto, tiene la implicación positiva de que “la vida es demasiado corta para leer libros malos”. Sin embargo, también existe la posibilidad de que dejemos una obra magnífica a la mitad (como sucede frecuentemente con Moby Dick o el Ulises); ¿Por qué pasa esto? ¿Qué es lo que hace que dejemos novelas sin terminar? Goodreads se dispuso a averiguarlo, y eso fue lo que descubrió:

 

Para los libros actuales, el infográfico de  “la psicología del abandono”podría servir para ayudar a editores incipientes, al igual que a lectores, a distinguir la “basura” de la El guardian en el centeno. Los lectores encuestados dijeron que han abandonado un libro por distintas razones, entre ellas el esnobismo literario de algunos autores (léase E L James en Cincuenta tonos de gris) o simplemente porque eran aburridas o demasiado estúpidos.

Lo que es curioso es que los top 5 libros abandonados, tanto de la actualidad como clásicos, son también bestsellers. Los primeros se abandonan por su falta de consistencia (o por que los lectores “se apenan de sí mismos”), y los segundos por su ritmo o por su complejidad.

Al final, lo que sugiere el estudio es que los lectores promedio “escogen un libro por su portada” (es decir, por su reputación o por su fama) y no por tener una afinidad especial con ellos.