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El neurólogo Sacks, llevado de la mano de la curiosidad, ha conducido una serie de auto-experimentos con las drogas gracias a los cuales puede empatizar con sus pacientes.

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Cada tema de los que escribe Sacks parece comenzar con una curiosidad acerca de nuestras experiencias sensoriales, y centrarse en el proceso orgánico de nuestros cerebros. Y su curiosidad ha ido tan lejos que lo ha llevado a experimentar con drogas para comprender a sus pacientes; para tener una empatía con las alucinaciones de los que sufren de migraña, por ejemplo, o con los sueños febriles de los esquizofrénicos.

Su deseo de llevar a cabo auto-experimentos estallaron cuanto tenía treinta años, cuando, junto muchos otros impulsos de curiosidad, se se dio cuenta de que nunca había visto el color índigo.

“Un sábado soleado en 1964 desarrollé un trampolín farmacológico que consistía de una base de anfetamina (para excitación general), LSD (para intensidad alucinógena) y un toque de cannabis (para añadir un poco de delirio). Alrededor de veinte minutos después de tomar esto, me pare frente a una pared blanca y exclamé: “Quiero ver índigo ahora; ¡ahora!””

El resultado de este experimento, junto con muchos otros de la índole, aparece en su libro Alucinaciones. También aquí hay un video en el que Oliver Sacks habla de lo que las drogas le han enseñado acerca del cerebro (en inglés). Sobre esto el autor apunta que las anfetaminas, al contrario de los psicotrópicos, se conectan directamente con el sistema de recompensa del cerebro. “Una buena dosis de anfetamina te da un placer casi orgásmico, pero sin contenido. La anfetamina no nos enseña nada más que a desear más placer, al igual que las ratas del laboratorio conectadas con un electrodo al centro de placer de su cerebro”.

Gracias a estos experimentos auto inducidos, Sacks es uno de los neurólogos más eruditos y fascinantes de la actualidad. Y seguramente el más empático con las alucinaciones geométricas y atemporales que sus pacientes sufren.  

[Open Culture]

Mujer sufre una descarga eléctrica al contestar su iPhone y muere

Por: pijamasurf - 07/15/2013

Una joven en China murió al contestar su iPhone cuando este se estaba cargando y ella salía de bañarse, una coincidencia que, según el fabricante, es improbable.

iphoneEl jueves pasado, Ma Ailun, una mujer china de 23 años residente en Xingiang, un región al noroeste del país, murió luego de contestar una llamada en su iPhone. Según la versión de su hermana, el teléfono se estaba cargando y Ma lo tomó justo después de salir de bañarse; apenas el contacto entre ambos se dio, la joven cayó al piso.

Ma Ailun laboraba como asistente aéreo China Southern Airlines y por estos días se encontraba planeando su boda para el próximo 8 de agosto.

Un vocero de Apple en China declaró que la empresa se encuentra “profundamente triste” por el accidente, además de que ya inició una investigación al respecto.

Al parecer la muerte por electrocutamiento cuando la batería de un teléfono se carga conectándose a la energía eléctrica es un suceso muy raro, aunque posible. En el caso de Ma Ailun se sospecha que el intenso calor de Xingiang pudo contribuir a que esto ocurriera.

[The Independent]