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Joven roba más de 800 libros en su búsqueda por hallar el sentido de la vida

Por: Javier Barros Del Villar - 07/19/2013

La milenaria búsqueda del hombre por comprender su existencia a través de la lectura, se vio simpáticamente sintetizada en un robo masivo de libros.

La naturaleza y los libros pertenecen a aquel que los mira.

Ralph Waldo Emerson

¿Terrorismo poético? ¿estética ontología criminal? ¿sofisticado cinismo? Difícil responder a estas interrogantes. Lo que sabemos con certeza es que en China se registró recientemente un peculiar caso de robo de libros. A lo largo de seis meses un joven de la la provincia de Nanjing, se dedicó a extraer ilegalmente de una librería, más de 800 ejemplares. 

Alarmado ante la sistemática merma de su inventario, el propietario del establecimiento reportó el fenómeno a la policía local, quienes tras unos días de vigilancia encubierta, detectaron que un joven que visitaba con frecuencia la librería, llegaba montado en una bicicleta con la canasta vacía y cuando salía esta estaba ya repleta de libros. 

Una vez detenido, el joven, a quien simplemente se ha identificado como el "Sr Lee", confesó haber robado más de 800 libros desde el pasado febrero. Todos los ejemplares que extraía, entre los que se incluían libros de ciencia, historia, poesía, y filosofía, eran íntegramente leídos y posteriormente vendidos –al parecer el dinero que resultaba de sus transacciones de segunda mano le ayudaba a solventar sus gastos cotidianos. 

Pero lo peculiar del caso, y a mi juicio un tanto genial –en caso de que su justificación sea sincera–, es que al ser cuestionado por la policía sobre el motivo de tan inusual conducta, el Sr Lee aseguró:

"No podía comprender el sentido de mi existencia. Y tenía la esperanza de encontrar la respuesta en las páginas de estos libros"

Finalmente, añadió que no había logrado su cometido, ya que a pesar de haber devorado cientos de libros, su sabiduría existencial no había experimentado un gran avance.

Además de ser un caso por demás simpático, tiene un par de aspectos particularmente interesantes: por un lado podría ser una especie de parábola, ilustrando la fallida búsqueda de 'la esencia de las cosas' por medio de la razón. Pero también nos remite al post-relativismo ético, pues nos invita a cuestionarnos sobre si sería justo considerar las acciones de Lee como un crimen –asumiendo que dice la verdad.

Complementariamente, nos ofrece la posibilidad de entregarnos a extravagantes especulaciones, por ejemplo: ¿qué faltó a Lee en su búsqueda por entender su existencia? ¿eligió mal los títulos? o por el contrario ¿se iluminó y no se ha dado cuenta aún? ¿le faltó algo así como 'leer con el corazón'? ¿cómo repercutirán sus acciones en su curriculum kármico?

Más allá de las respuestas probables, y de que en principio el robar no es algo loable, no puedo dejar de pensar que ojalá hubiera más ladrones de libros y menos de los otros..

 Twitter del autor: @paradoxeparadis     

 

Citas del doctor Hunter S. Thompson sobre periodismo gonzo, política y subjetividad

Por: pijamasurf - 07/19/2013

Las crónicas del dr. Thompson marcan uno de los ejes en que los medios actuales buscan acceder a una presentación de la información más acorde a la realidad. Aquí presentamos una selección provocadora de algunas ideas del padre del periodismo gonzo.

El límite... no existe manera honesta de explicarlo,

pues las únicas personas que saben dónde está

son las que lo han atravesado.

-Hunter S. Thompson

Hunter S Thompson 3

El doctor en periodismo Hunter S. Thompson dejó su marca particular en el periodismo de finales del siglo XX con el estilo "gonzo", una forma de cobertura periodística que borra la barrera entre corresponsal e información, volviendo al periodista un protagonista dentro del contexto, o para mayor ilustración, un personaje más en la historia.

Aunque Thompson está asociado en la cultura de masas con la película Fear and loathing in Las Vegas, los numerosos tomos de sus Gonzo Papers siguen dando de qué hablar respecto a sus posiciones sobre el arte del periodismo, especialmente sobre el periodismo visto como herramienta de empoderamiento político, además de atacar la vaga noción de objetividad periodística (una contradicción de términos, según él) y sobre sus referentes para la escritura.

A continuación ofrecemos algunos extractos que nos permiten conocer las ideas de un periodista peligroso no tanto por la leyenda negra en torno a sus excesos y aventuras, sino en cuanto a su particular enfoque informativo, el cuál duda de la naturaleza objetiva de la información y la reporta con un mecanismo acorde: en primera persona y sin miramientos de ningún tipo.

Hay muchas formas de practicar el arte del periodismo, y uno de ellos es usar tu arte como un martillo para destruir a la gente correcta —los cuales, por lo regular, siempre son tus enemigos, por una u otra razón, y quienes usualmente merecen ser destrozados porque están equivocados. Esta es una noción peligrosa, y muy pocos profesionales del periodismo la apoyarán —llamándola "vengativa" y "primitiva" y "perversa" a pesar de qué tan seguido lo hagan ellos mismos. 'Esa clase de cosas son opinión', dicen, 'y el lector es engañado si no se etiqueta como opinión'. Bueno, eso puede ser. Tal vez Tom Paine engañó a sus lectores y Mark Twain era un fraude ladino sin morales del todo quien usó el periodismo para sus propios fines perversos. Y tal vez H.L. Mencken debió ser encerrado por tratar de hacer pasar sus opiniones frente a los lectores ingenuos como periodismo 'normal y objetivo'. Mencken entendía que la política —como se usa en el periodismo— era el arte de controlar su entorno, y no tuvo reparos en hacerlo. En mi caso, utilizando lo que modestamente puede llamarse 'periodismo de defensa' [advocacy journalism], he utilizado el reportaje como un arma para incidir en situaciones políticas que se ciernen sobre mi entorno.

Cabe recordar que Thompson no sólo utilizó el periodismo para impulsar acciones políticas en torno a la legalización de las drogas o para atacar a personajes políticos de la arena nacional de los 70: durante esa década, el escritor se postuló también para alguacil del condado de Pitkin, en Colorado. Sus prerrogativas políticas están basadas palmo a palmo en su visión de la escritura, de lo que extrajo que las condiciones objetivas del poder sólo pueden darse en ciertos contextos:

Mucho se ha dicho sobre el Periodismo Objetivo. No se molesten en buscarlo aquí ni en ningún lugar donde yo firme; o en nadie más en quien pueda pensar. Con la posible excepción de cosas como puntuaciones de box, resultados de carreras y tabuladores del mercado de valores, no hay tal cosa como Periodismo Objetivo. La frase misma es una pomposa contradicción de términos.

Thompson va más allá, trazando la estirpe del periodismo comprometido o subjetivo hasta el novelista Mark Twain, realizando una importante distinción sobre lo que debemos entender sobre subjetividad:

Mark Twain no era objetivo. No entiendo bien esta alabanza a la objetividad en el periodismo. Ahora bien, la simple mentira es muy diferente a ser subjetivo.

La mentira sería más bien algo que Thompson asocia al uso profesional del poder, es decir, a los políticos, a quienes no teme describir en los términos clínicos de la adicción a las drogas:

No todos están cómodos con la idea de que la política es una adicción culposa. Pero lo es. Son adictos, y son culpables y mienten y engañan y roban —como cualquier adicto. Y cuando entran en calor, sacrificarán cualquier cosa y cualquier persona para alimentar su hábito cruel y estúpido, y no hay cura para ello. Eso es el pensamiento adictivo. Eso es la política —especialmente las campañas presidenciales. Eso es cuando los adictos se apoderan de los terrenos elevados. No les importa nada más. Son salmones, deben subir. Son adictos.

[Brain Pickings]