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Nueva evidencia parece confirmar lo propuesto por la teoría de cuerdas: existe un vibrante mundo oculto en la profundidad de la materia, el cual afecta la realidad macroscópica que percibimos.


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 We are like islands in the sea, separate on the surface but connected in the deep. — William James

¿Qué río es éste 
por el cual corre el Ganges? 
¿Que río es éste cuya fuente es inconcebible? -- Jorge Luis Borges

La raíz del loto es el agua toda

Una nueva teoría sugiere que detrás de las cosas, del mundo de las apariencias y de los objetos, yace un mar radiante donde incluso las partículas atómicas se diluyen en una unidad holográfica. Desde el inicio de la física cuántica hemos observado una especie de carrera intraespecial por llegar al fondo de la materia y definir un límite: un ladrillo fundamental (building block) del cual todo se construye. Esta empresa atómica es la esencia de la ciencia: segmentar un fenómeno hasta su más mínimo denominador para poder analizarlo como una entidad separada. ¿Pero qué sucedería si no existieran las entidades separadas, si las partículas y los fenómenos que integran fueran apenas una percepción superficial de una realidad más profunda, como una ola en un mar sin fondo? Quizás nos veríamos abrumados, como en una borrasca que desvanece el límite entre el cielo y la tierra. A la vez que estaríamos acercándonos a una entendimiento más profundo de la materia --acercándonos quizás, en la cresta de la sed de totalidad, a llevar la sensación oceánica del misticismo a un cuerpo de conocimiento científico.

La ciencia admite la intuición poética --en tanto que la imaginación es el conducto o la herramienta epifánica para descubrir el velo de la naturaleza. Que existe una unidad subyacente del cual emergen los fenómenos que percibimos como la realidad ha sido propuesto por diversas filosofías ligadas al misticismo. Un ejemplo es el concepto de vacío e ilusión del hinduismo que fue tomado por Arthur Schopenhauer para concebir su sistema basado en un Mundo de la Voluntad y un Mundo de la Representación. La filosofía de Schopenhauer  tiene su avatar en la física en el Orden Implicado y el Orden Explicado propuesto por David Bohm, en parte como una forma de conciliar irregularidades entre la física cuántica y la relatividad, pero también desde la influencia del pensmaiento oriental, específicamente de Krishnamurti, con quien entabló una larga amistad. Sondeando la profundidad al interior del espacio --las variables ocultas--, Bohm utilizó la metáfora del holograma para comunicar la naturaleza incomensurable de la materia en su orden implicado: que cada partícula y cada fenómeno eran en realidad sólo una representación de la totalidad, surcando el espacio-tiempo como ondas de agua en la superficie de un estanque. "Propongo que cada momento en el tiempo es una proyección del orden implicado total".

La teoría cuántica señala que existen campos de energía que permean el universo, los cuales se comportan en ocasiones como partículas y en otras como ondas. Nueva evidencia sugiere que las partículas y las ondas que medimos son solamente la manifestación superficial de una energía que yace oculta --los campos que observamos serían solamente como la superficie del mar y las ondas y las partículas la turbulencia en esa superficie. Científicos de Harvard y de la Universidad de California en Santa Barbara consideran que el nivel superficial de desripción del mundo subatómico ya no es suficiente para describir todos los fenómenos. Estudiando una extraña forma de materia conocida como cuprates --metales que contienen cobre y que exhiben la propiedad de superconductividad en altas temperaturas--, han encontrado que la materia subatómica parece estar reflejando una serie de propiedades más profundas, que podrían estar vibrando en otras dimensiones, en sintonía con los postulados de la teoría de cuerdas.

Cuprates bajo el microscopio

Cuprates bajo el microscopio

Esta correspondencia multidimensional de eventos fue demostrada por el físico Juan Maldacena, quien logró correlacionar matemáticamente eventos diferentes sucediendo en 3-D con eventos en regiones de 2-D (eventos en 4-D corresponden a eventos en 3-D y eventos en 5-D con eventos en 4-D, y así sucesivamente). Según este modelo la masa y las propiedades macroscópicas corresponden a vibraciones e interacciones de diferentes formas de materia (posiblemente la espectral materia oscura) y fuerzas que surgen de las conexiones de las cuerdas --las cuales viven dentro de ese mar metafórico. Esto se conoce como la dualidad holográfica, según acuñó Maldacena en 1997: la superficie bidimensional de este mar sería descrita por la mecánica cuántica; los eventos dentro del mar serían descritos por la teoría de cuerdas, se traducirían matemáticamente en eventos en la superficie e incluirían a la fuerza de la gravedad. Paradójicamente, cuando la superficie del mar imaginario se encuentra en calma, esto es el reflejo de complejidad y agitación interna (la tranquilidad  es el resultado de una gran cantidad de energía). La mayorías de los objetos materiales tienen partículas relativamente estables, por lo que al parecer son el resultado de una especie de tormenta perfecta interna.

Materiales como los cuprates pertenecen a la categoría de una fuerte interacción en la superficie, hasta el punto de que pierden su propia individualidad en la fuerza de su correlación. "Estos efectos colectivos sumamente complejos de la mecánica cuántica son hermosamente capturados por la física de los hoyos negros", dice Hong Liu, profesor de MIT. "Para los sistemas de fuerte correlación, si colocas un electrón en el sistema, inmediatamente desaparecerá --ya no puedes rastrearlo". Así estos electrones que en algunos casos se comportan como "ladrillos de construcción", en otros se comportan como excitaciones colectivas --mismas que no pueden describirse por los modelos cuánticos actuales y podrían corresponder a las propiedades de hoyos negros en dimensiones superiores.

Una teoría de la gravedad cuántica podría tener que abandonar la noción de que los constituyente básicos de la materia son partículas, y considerar que los eventos que surgen en la superficie del "mar" son eventos unidos a una serie de eventos a una mayor profundidad. Las implicaciones  filosóficas de esto serían enormes, ya que en cierto sentido todo lo que ocurre en nuestro entorno sería la manifestación superficial de un orden más profundo, de una vibración hiperdimensional. El fondo de ese mar (del cual surge el mar) es inconmensurable, su fuente inconcebible.

David Bohm veía la relación entre la conciencia y la materia de manera similar a la dualidad holográfica: el contenido implicado de la conciencia se manifiesta en el tiempo-espacio como un fenómeno material que guarda relación con la totalidad de la cual emerge. En la visión de Bohm, la materia oscura y las supercuerdas extradimensionales serían articulaciones de la conciencia. Según el Advaita Vedanta, la conciencia no es una propiedad del Brahman (lo inconmensurable, lo inmutable, dios), sino que es su misma naturaleza. ¿No hay diferencia entre ese mar del cual emerge el mundo y la conciencia? Según Herr von Welling, con sólo un grano de sal y una partícula de la piedra filosofal en el agua, se puede construir un nuevo universo; según William Blake en un grano de arena se encuentra un mundo entero. Estas son sólo metáforas, acaso deseos sugestionados de encontrar un sentido más profundo, pero ¿quién puede argumentar que el mar original, el mar genético, el mar en el que emergen los hombres y las estrellas, no está implicado indeleblemente en cada cosa?

[Wired]

Twitter del autor: @alepholo

Un análisis sistemático realizado por un instituto suizo revela lista de los 100 pensadores más influyentes de la actualidad.

 HairBall

La influencia junto con la atención son las dos grandes monedas de cambio en la era de las redes sociales y la hiperconectividad. Juntas lideran el nuevo mercado en el que se puede asignar un valor monetario a la información o directamente tasarse. En el caso de la influencia, el marketing --que todo lo que toca lo transfiere a la lógica del capital--, sirviéndose del big data, ha acuñado el término influencer y el coeficiente de "influencia" (medido en Klout, por ejemplo) para codificar y cuantificar la capacidad que tienen ciertas personas no sóla para aumentar el alcance de cierto contenido, mensaje o meme sino también para transformar la percepción que se tiene de un tema en Internet --o hacerlo parte de la agenda. Coexistiendo en el mundo de "todo por un like" yace el valor un tanto intangible --la metafísica de la intelligentsia-- de la influencia, de esta aprobación que promete involucramiento (engagement) e incremento de reputación del tópico (o marca) que tocan estos individuos de alto poder en la Red. De la misma manera que Nike llevó la publicidad a una nueva era con su patrocinio de Michael Jordan, ahora la publicidad continúa su evolución a través de los influencers que explotan su poder de movilización rizomática posicionando productos en sus timelines de manera taimada, llevándolos a su vida cotidiana: haciéndolos el contenido de sus lifestreams y sus conversaciones.

Pero quiénes son verdaderamente las personas más influyentes de nuestra cultura: ¿Lady Gaga o Slavoj Zizek? ¿Ashton Kutcher o Richard Dawkins?. Si contamos en número de followers y retweets, no hay duda hacia donde gira la balanza. Pero sí entendemos la influencia como la capacidad de establecer las bases sobre las cuales se construirá el consumo y la interacción de ideas --el sistema circulatorio de la información-- o la discusión de los conceptos y tendencias que más tarde se convertirán en el espacio mediático (y mental) por el que transcurrirá la mayoria de la población, entonces la cosa cambia. Bajo este esquema podemos ver a los filósofos, artistas, científicos, politólogos, teóricos del marketing y demás como los programadores y a las celebridades e incluso a los políticos como las representaciones o imágenes de ese programa que aparecen en la pantalla.

Medir la influencia de un intelectual o un artista siempre ha sido algo sumamente subjetivo, pero la informática y la neurociencia aplicada prometen acabar con toda ambigüedad --si tan sólo somos capaces de computar suficientes datos. Usando un modelo similar al Page Rank de Google, que califica las páginas de Internet según su relevancia a partir de un sistema de referencias --donde tener enlaces a sitios de prestigio sube el valor de una página--, Karin Frick del GDI Gottlieb Duttweiler Institute de Suiza ha elaborado un ranking de los pensadores más influyentes de la actualidad. 

Aunque según Frick el suyo es el "primer análisis verdaderamente sistemático de los pensadores y tendencias que dan forma a nuestra sociedad", existe un claro factor de subjetividad, ya que se eligió de entrada a 100 líderes en los campos de filosofía, sociología, economía y ciencias exactas, para que nombraran a las personas más influyentes. De esta lista se obtuvo una serie de personas que se repetían con frecuencia. 

Luego Frick y compañía asumieron que esas personas son influyentes si sus ideas son discutidas en blogs importantes --así que colocaron sus nombres en un motor de búsqueda  y recopilaron una lista de los blogs más importantes que mencionaban a esa persona. Para concluir se hizo una búsqueda de la URL de esos blogs para encontrar otros blogs que tenían enlaces a esos sitios. Los pensadores más influyentes son aquellos que tienen más links de blogs influyentes --en un mecanismo de autorreferencia muy parecido al que Google usa para seleccionar que sitios aparecen en los primeros lugares de los resultados de búsqueda.

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La imagen anterior muestra la herramienta usada por Frick para analizar redes sociales llamada Condor, en la que aparecen los pensadores vinculados si han sido mencionados en el mismo sitio.

El insight de esta lista, como sugiere Frick es que no existen pensadores que se destaquen de sobremanera de los demás. "La era de las grandes autoridades parece haber terminado". Vivimos entonces la era del conocimiento distribuido y descentralizado, de la gnosis en red. Es difícil que el mundo actual conciba gigantes como Freud (o Jung), Einstein, Joyce o Bertrand Russel, por citar algunos de los más sobresalientes del siglo pasado. En cambio tenemos una serie de especialistas, que dominan temas de nicho y que pueden ser desconocidos fuera de su campo. A continuación el top 10:

 

  1. Richard Florida – autor de The Rise of the Creative Class
  2. Thilo Sarrazin –  autor de Europe Doesn’t Need the Euro
  3. Daniel Kahneman – autor de Thinking, Fast and Slow
  4. David Graeber – autor de The Democracy Project
  5. Steven Pinker – autor de The Language Instinct  
  6. Douglas Rushkoff – autor de Present Shock: When Everything Happens Now
  7. Niall Ferguson –  autor de Civilization: The West and the Rest
  8. David Gelernter –  autor de  America-Lite: How Imperial Academia Dismantled Our Culture (and Ushered in the Obamacrats)
  9. Frank Schirrmacher – autor  de Minimum
  10. Franz Josef Radermacher - autor de Global Marshall Plan

La lista tiene ciertos bemoles de subjetividad. Los blogs tomados en cuenta son sitios en inglés, lo cual explica la falta de pensadores orientales y la primacía de autores estadounidenses. La medición, sugiere Frick, podría cambiar en otro punto del tiempo, lo cual podría servir para hacer un análisis no sólo del pulso del momento: aquellos autores que se repitan en mediciones repartidas en distintos momentos serían los pensadores más influyentes de nuestra época.

Podemos deducir de la información presentada por Frick, siguiendo el análisis que hace MIT,  que para aspirar a ser influyente en el pensamiento global o en el mundo anglosajón, ayuda tener cierta veta de enconomista: 24 de los 100 pensadores más influyentes fueron economistas, 8 politólogos, 5 biólogos, 3 físicos y 2 químicos. Escribir un libro ayuda tambíen: sólo dos de los miembros de esta élite no han publicado un libro sobre sus ideas.

También en la lista aparecen Rupert Sheldrake y su archirival Richard Dawkins, el novelista Bruce Sterling, el transhumanista Ray Kurzweil y el filósofo de la tecnología fundador de Wired, Kevin Kelly.

En este tenor, ya empapados de marketing, aprovecho para hacer un comercial, comentando que tanto Richard Florida, como el brillante teórico de medios Douglas Rushkoff estarán presentándose en México el próximo 8-10 de noviembre en el marco de Bonus Creative Week, entre varios otros pensadores "influyentes" más. Destacamos también a Daniel Pinchbeck, Erik Davis, y a nuestro querido colaborador Jason Horsley.  Algunos de los pensadores más influyentes en lo que se refiere al proyecto de Pijama Surf.

Con información de MIT Technology Review

Twitter del autor: @alepholo