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Arte del paleolítico podría haber sido realizado durante trances psicodélicos (los patrones de Turing y la significación ritual)

Por: pijamasurf - 07/12/2013

Los patrones geométricos encontrados en pinturas prehistóricas son consistentes con los modelos geométricos de las incompatibilidades de Turing, lo que sugiere un sustrato común que podría ser explicado por el uso ritual de sustancias psicoactivas.

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Las pinturas de las cavernas hechas por nuestros ancestros del paleolítico pudieron haber sido realizadas durante un trance con plantas psicoactivas, según propone una nueva investigación realizada conjuntamente por matemáticos de la Universidad de Tokyo y de la Universidad Nacional Autónoma de México. En ella se propone que los patrones geométricos presentes en las pinturas de las cavernas (con una edad aproximada de 40 mil años) muestran patrones similares a pesar de su ubicación geográfica, lo que sugiere un sustrato común en su origen, que los científicos ubicarían en la relación de los chamanes/artistas con los efectos de sustancias alucinógenas.

"La prevalencia de ciertos patrones geométricos en la cultura simbólica-material de muchas culturas prehistóricas", reza el estudio, "comenzando poco después del surgimiento de nuestra especie biológica y continuando en algunas culturas indígenas hasta hoy, se explica en términos de los característicos contenidos de las experiencias alucinatorias biológicamente determinadas."

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En otras palabras, las reacciones a ciertas sustancias alucinógenas y la forma en que los estados alterados de conciencia produjeron estas representaciones simbólicas tendrían un sustrato biológico: los patrones geométricos no serían otra cosa que lo que la matemática conoce como "inestabilidades de Turing", una serie de patrones gráficos que son consistentes a lo largo de distintas culturas a través del tiempo; esto sugiere, además, que lo que los chamanes representaban en las pinturas hechas durante el trance no eran propiamente visiones, sino representaciones de los patrones neuronales vistas a través de la hipersensibilidad posibilitada por los alucinógenos, lo que les conferiría su importancia y significación ritual.

Los científicos sugieren que los patrones representados tanto en las pinturas prehistóricas como en la iconografía de indígenas más cercanos a nuestro horizonte temporal no serían otra cosa que "representaciones mentales de patrones neuronales", cuyo rango de diferenciación, sin embargo, "permanece severamente limitado", lo que explicaría el parecido entre las representaciones culturales en pueblos lejanos en el tiempo y el espacio.

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El fin de este estudio es explicarse la similitud de los patrones encontrados en diferentes culturas, no tanto llegar a la raíz de "lo sagrado", es decir, de lo culturalmente significativo; es por ello que sólo pueden especular y hacer hipótesis acerca de la relación de los patrones matemáticos con la importancia que llegaron a tener para las sociedades que las produjeron. En el terreno de las formas, las inestabilidades de Turing describen cuatro tipos de patrones: 1) panales y ajedrezados; 2) telarañas; 3) túneles y fúneles, o conos; y 4) espirales. Estos sustantivos son referencias a las formas producidas, que en realidad pueden transformarse y crear referencias nuevas; sin embargo, lo que interesa a los científicos estudiando las cavernas prehistóricas es que las formas de las inestabilidades de Turing "se parecen a muchos de los motivos abstractos comúnmente asociados con el arte prehistórico alrededor del mundo, incluyendo el arte paleolítico en Europa".

Por la parte del comportamiento, los científicos sólo pueden especular que la radical diferencia e hipersensibilidad de la percepción sensorial de los estados alterados de conciencia en comparación con la conciencia "normal" sería lo que otorgaría gran significancia a los rituales con plantas como el peyote o la salvia divinorum, rituales que siguen siendo estimados y practicados por muchas culturas en nuestros días. 

Llegar a una explicación concluyente y multidisciplinaria para explicar el sustrato biológico o evolutivo de nuestras representaciones visuales durante los estados alterados de conciencia depende del avance de la neurofenomenología, la cual, admiten los estudiosos, "no está suficientemente avanzada para explicar el contenido particular de estas experiencias"; lo que intentan sugerir frente a la comunidad científica (pues esta investigación se coloca en una zona fronteriza entre varias jurisdicciones, como la matemática, la antropología y la neurología prehistórica) es la hipótesis de que "cuando estos patrones visuales son vistos durante estados alterados de conciencia, son experimentados de manera directa como altamente cargados de significancia; en otras palabras, los patrones son percibidos directamente como algo significativo y por lo tanto se ofrecen a sí mismos como motivos sobresalientes de uso en los rituales."

[Alternet]

To the Wonder (Terrence Malick, 2013)

Por: Psicanzuelo - 07/12/2013

Ahora la búsqueda de Dios del maestro Terrence Malick a través del cine ocurre en tiempo presente con "To the Wonder": el cine como puente de dimensiones y herramienta de construcción. ¿Cómo traer el paraíso a nuestra vida?

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La búsqueda de Dios a través del cine de Terrence Malick lo ha llevado a sumergirse en la naturaleza que nos rodea fuera de una ciudad, escapar hacia el inicio de las cosas. Enfrentando bíblicamente la composición en cuadro, con el apoyo que ha encontrado en la cámara que vuela de Emmanuel Lubezki. Esta fuerza-empuja un montaje para encontrar las revelaciones adecuadas: construidas, reinterpretadas por cinco distintos editores.

Richard Gere fue Adán al lado de su Eva menor de edad, en el bucólico paraíso de Días del Cielo (1978). Pretendiendo ser hermanos ante el faraón se les permite la dulce estadía, días de vino y rosas para esta versión “western” de Abraham y Sarah. Infinitos atardeceres a la hora mágica, cortesía de Nestor Almendros, envuelven sus rutinas.  Para finalmente provocar la ira de ese Dios furioso y ser expulsados violentamente tras una profunda traición, el pecado original.

Esta imagen del paraíso lejos de la civilización como lo pueden representar las costas de Virginia en el siglo XVII para un conquistador en El Nuevo Mundo (2005) o las recónditas selvas tropicales para una tropa estadounidense en la mayor de las islas Salomón del Pacífico durante la Segunda guerra mundial en La Delgada Línea Roja (1998), está presente en toda su obra. Este espacio se repetirá como una profunda nostalgia, un lugar al que podemos acceder físicamente pero en el que nuestras almas jamás podrán abrirse para experimentarlo.

Terrence Malick ha ido afinando esa búsqueda hacía la realidad mas inmediata, con El Árbol de la Vida (2011) lo encuentra en el pasado que se refleja en el futuro después de la muerte.

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Ahora con To the Wonder (2013) esta búsqueda ocurre en el presente, en lo cotidiano de un mundo global. Explorando la realidad hacía el paraiso personal, cruzando infiernos e infiernitos. Donde ahora sí el director-autor, por medio de sus personajes-individuos, intenta fundirse con Dios y liberar su alma en este paraíso, más que construido reflejado del mundo espiritual al material. El cine como puente de dimensiones y herramienta de construcción. La misión empieza a ser, traer el paraíso al planeta tierra, a nuestra realidad inmediata.

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Neil (Ben Affleck) encuentra una puerta al norte de Francia, para ser exactos en el Monte Saint-Michele (lugar construido en honor a San Miguel arcángel). Una vez más esa melodiosa voz en off, esta vez en francés, mas que leitmotiv funciona como estructura dramática. La elegía melodiosa en la mezcla de audio de la importantísima banda sonora, palabras que conectan con esa dimensión a la que se quiere llegar, el sonido antecediendo la imagen. Aunque como Robert Bresson definió años antes, el sonido es imagen. El personaje de Marina (Olga Kurylenko) lo conduce en una ascensión a la maravilla por las escaleras del antiguo y majestuoso castillo. Envueltos en las sensaciones que la música original del joven texano (paisano del Malick) Hanan Townshend proporciona, dando pie a un fragmento de una opera de Wagner, y las botas bailaran en charcos encantados donde esa primera revelación celestial estará constituida por esas mariposas en el estomago del enamoramiento, bajo los cielos nublados protectores. El tiempo no avanza.  

Neil invita a Marina y a su hija a vivir con él en esa América idílica representada por el típico “midwest” dónde los atardeceres majestuosos y el fast food se entremezclan en la confusión de la nueva era. Donde los juegos nocturnos en familia y una casa que nunca acaba de salir de las cajas empacadas podría llamarse hogar. Ahora la voz de él es la que nos conduce, y es que las voces también constituyen ese romanticismo con el que entendemos mal el amor de pareja, reduciéndolo de la búsqueda espiritual que debiera ser.

Hay un personaje que representa la nueva ola de inmigración latina en este caso religiosa, él representa la espiritualidad que le hace falta a los dos y así se convertirá en el puente entre ambos. Alguien cuya esperanza extrema, sufre profundas dudas que hacen mucho mas solida y sincera la búsqueda metafísica. Igualmente representa la crisis total en nuestro sistema de fe, el cansancio aguardando la segunda venida del Cristo. El padre Quintana (Javier Bardem) nos muestra paisajes de las mayores decadencias a las que los ojos de Neil y Marina están cegados. El arma letal que ha sido la droga para que el sistema pueda construir un muro entre las minorías y las mayorías.

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Pronto Neil reencontrará a la bella Jane (Rachel McAdams) quien lo lleva a visitar fantásticos parajes donde centenares de búfalos nos cuestionan sobre lo que todavía es posible a través del cine. Aún hay sorpresas en esa profundidad de campo que desafía las leyes de esa misma naturaleza, atrapada en el lente de una cámara de 70mm.

Neil revive su pasado a fuego lento, sus sueños, sus ilusiones, todo reflejado en pasajes bíblicos que se encuentran referidos directamente a la parte de romanos en el nuevo testamento. ¿La conversión de Pablo? ¿La de los romanos? La vida como el vestido rojo de Jane en el atardecer del trigo, y su cabello dorado que brilla bajo el sol como un casco de centurión romano. El pasado al que nunca se podrá regresar.

Neil decide terminar la relación con su pasado y traer a Marina de regreso para afrontar ese futuro al que tanto teme. Se casará con ella para lograr que adquiera una “green card”. Días de gozo sin la presencia de la niña, dan luego pie a que poco a poco aparezca la violencia entre los dos. La única forma en la que podrán saber quienes son en un conjunto.   

El padre Quintana es una vela en el camino de Marina. En el guión funciona perfectamente como sujeto de atención de la sexualidad de ella que finalmente encuentra con quién vengarse de las desconsideraciones de Neil. Es aquí donde la película según mi humilde opinión se debilita, como en otras piezas de Malick. Su idea infantil de la figura femenina incorruptible, desligada de sus sensaciones y humanidad; solo obediente a sus emociones. Un pilar social incorruptible y hasta meritorio de construir el segundo giro argumental a través de su desobediencia con arrepentimiento instantáneo. Velado machismo violento encapuchado en sensibilidad de luz difusa contrastada en un cliché de motel gringo barato. Ridícula toma a la entrepierna de la mujer sobajada, se ha vuelto ese hogar corrupto tras el triunfo de sus instintos. 

El padre Quintana es quién ayuda a Neil a perdonar, les muestra a ambos como redimir ese corrupto mundo lejos de la mano de Dios, como volverse activos en la consciencia, ambas almas pueden volverse una por medio de la caridad.  

Si fue San Miguel Arcángel el que expulso a la humanidad del paraíso, es él también el que ahora los vuelve a recibir. Con ese plano emblemático del monte Saint Michelle, el castillo en los cielos. La bendición y las luces que lanza al frenético close-up de Marina que recibe los destellos angelicales y entra por la puerta que siempre estuvo abierta, la del corazón. 

“El amor que nos ama”, como reflexiona Marina.  

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Twitter del autor: @psicanzuelo