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Cisen (inteligencia del gobierno mexicano) negocia un sistema de vigilancia informática similar al PRISM de la NSA

Por: pijamasurf - 06/19/2013

La agencia de seguridad nacional de México estaría trabajando en la elaboración de un sistema informático similar al PRISM, con el objetivo de vigilar las interacciones de usuarios mexicanos de redes sociales.
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Agentes del Cisen. Imagen cortesía de contralinea.com.mx

El estado de vigilancia global confirmado por la filtración del sistema PRISM de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos parece ser sólo la punta del iceberg de una estrategia local de vigilancia informática.

Según información de empresas dedicadas al rubro de seguridad informática, en México se negocia a puertas cerradas un millonario contrato para operar un sistema de vigilancia que recordaría al PRISM de la NSA entre el Centro de Investigación y Seguridad Nacional de México (Cisen) y compañías informáticas como Hewlett Packard (HP) e IBM.

El contrato dejaría ganancias para los asesores privados de seguridad informática del gobierno de Enrique Peña Nieto por cerca de 230 millones de pesos, que podría filtrar las comunicaciones e interacciones de usuarios de redes sociales y cuentas de correo electrónico.

Según estas fuentes, el programa no cuenta con la autorización del secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y sería desconocido incluso para la principal asesora digital del gobierno priísta, Alejandra Lagunes, ex funcionaria de Google y Televisa; sin embargo, contaría con la presencia de una figura como Manuel Cossío Robles, un exinfiltrado del movimiento #YoSoy132.

El mercado de la seguridad informática a nivel mundial no ha dejado de crecer desde el 9/11, y su valor absoluto se estima hoy en día en 90 mil millones de dólares, sufragados en su mayor parte por agencias de inteligencia y seguridad nacional.

Con información de Proceso.

¿Puede el universo ser inevitable y natural al mismo tiempo? Lo que el bosón de Higgs revela sobre el sinsentido de la realidad

Por: Javier Raya - 06/19/2013

El descubrimiento del bosón de Higgs hace casi un año ha metido en la física teórica una importante consecuencia: que la estabilidad de nuestro entendimiento del universo es inconsecuente con el universo mismo. En otras palabras, que según la teoría el universo no debería existir.

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El bosón de Higgs fue confirmado estadísticamente el año pasado para alegría de la comunidad científica y perplejidad del resto de los mortales. Una clara noche de julio del 2012 un grupo de físicos aplaudieron la noticia de que Higgs llevaba medio siglo teniendo la razón, de que había algo capaz de hacer que las partículas elementales adquirieran masa, lo que les permitía congregarse para formar galaxias o seres humanos. Pero este --el principio fundador del universo como lo conocemos-- no es el fin de la historia.

En una conferencia reciente en la Universidad de Columbia, el físico de Princeton Nima Arkani-Hamed, desarrolló algunas de las implicaciones contradictorias del descubrimiento producido por el gran colisionador de hadrones resumiéndolo en una fórmula sintética, no exenta del vértigo de la poesía: "El universo es inevitable. El universo es imposible."

El problema radica en que, para que el bosón de Higgs tuviera sentido con respecto a la masa o su equivalente energético, el colisionador debió encontrar otras partículas, pero no encontró ninguna. A pesar de la precisión de las ecuaciones modernas, explicó Arkani, que pueden compensar por variables no explícitas (como el bosón de Higgs antes de la confirmación de su existencia), algunas constantes como la masa misma del bosón de Higgs son distintas a las que se esperaría según las leyes bajo las cuáles las teorías fueron cimentadas.

Dicho de manera breve, si la teoría fuera acertada, la probabilidad misma de la vida en el universo sería una imposibilidad teórica, dando por descontado que existen aspectos del universo que no podemos conocer con nuestras herramientas actuales. Tal vez sea buen momento de contraponer la indeterminación de Heisenberg a nuestra idea de la naturaleza como una constante armónica y considerar seriamente la idea de que hay leyes que se comportan de manera arbitraria también. Que el universo es un maldito caos.

El físico Nathan Seiberg agregó: "Hace 10 o 20 años, yo era un firme creyente en la 'naturaleza' [naturalness]. Ahora no estoy tan seguro. Mi esperanza es que aún haya algo en lo que no hayamos pensado, algún otro mecanismo que pudiera explicar todas estas cosas. Pero no veo cuál pueda ser."

Una de las teorías en física que ávidamente levantan la mano para tratar de formular respuestas ahí donde otras fallan es la teoría de supercuerdas. Según esta, con la existencia de una cantidad indefinida de universos, podría explicarse que existan universos en los cuáles la vida es imposible --es decir, donde las leyes físicas, según las entendemos actualmente, serían consistentes-- y otros universos --como el nuestro-- donde la vida existe como una hermosa anomalía o aberración teórica.

Para conocer más sobre las complicaciones en que el bosón de Higgs ha metido a la física teórica (y a la estabilidad de nuestro entendimiento del universo) está disponible en línea el artículo Is Nature Unnatural? de Natalie Wolchover.