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¿Por qué nos gusta besar? La respuesta es más extraña y lógica de lo que crees

Por: pijamasurf - 05/04/2013

Los besos no sólo aportan placer: también información sobre la salud y aptitud para el apareamiento de la otra persona.

beso

Los besos son una forma cultural del cariño, del afecto y del deseo. Besamos por las razones más extrañas --para hacerle saber al otro que lo queremos, que queremos tener sexo, o simplemente porque es divertido. Pero el acto de besar puede encerrar algunas claves de nuestra evolución como especie a través del cuidado que nuestras madres nos dan cuando nacemos, además de proveer información valiosa sobre nuestro estado de salud y nuestra aptitud para el apareamiento.

Los besos se sienten bien. Un buen beso quema entre 2 y 3 calorías por minuto, descargando epinefrina y noreprinefina haciendo que tu corazón lata más rápido, además de estar relacionado con la disminución del llamado "colesterol malo" y con una disminución de la percepción del estrés. Pero el beso no es solamente lo que ocurre durante el beso, sino también lo que el beso produce y comunica a pesar de nosotros mismos.

Los psicólogos evolucionistas han llegado a la conclusión de que lo que hoy conocemos como "beso" fue en algún momento una forma de alimentación, que consiste en masticar la comida y pasarla a otra boca, de los hijos, por ejemplo ---muy parecida a la que vemos en los pájaros y algunos primates aún hoy en día. Algunos primates a.k.a. Alicia Silverstone: 

Pero esta forma de alimentación no era extraña hace no mucho tiempo: antes de los alimentos procesados para bebés y las licuadoras, las madres podían ahorrar tiempo y alimentar de boca a boca a sus hijos, transmitiendo además una dosis extra de zinc, hierro y carbohidratos a través de la saliva.

Además, la saliva del adulto puede transferir generadores de anticuerpos, sumado a que la comida predigerida puede ser absorbida más fácilmente por los bebés. Los rostros, además, son el primer contacto que tienen los seres humanos con el mundo, pues durante los primeros meses no pueden enfocar a una distancia mayor de 25 cm., más o menos la distancia entre el rostro del infante y el de su madre durante la lactancia. 

La saliva además es una especie de huella digital: transfiere información a la otra persona sobre tu estado de salud, y los receptores de mucosa en nuestras bocas son sensibles a hormonas, como la testosterona. De hecho, un buen beso podría ser indicador del tipo de pareja potencial que el otro podría ser para ti --todo a nivel hormonal, recordemos. 

Pero no todas las culturas utilizan el beso como "muestra gratis" o atisbo de una pareja potencial. Algunas investigaciones creen que los besos pudieron haber sido favorecidos evolutivamente con recompensas para nuestro cuerpo como mecanismo para lidiar con la incertidumbre y la elección. Por decirlo así, la naturaleza nos fuerza a probar y descartar, de modo que encontremos una pareja apta para el apareamiento.

Y si todas estas explicaciones no bastaran, la más simple sigue siendo la más convincente: besar se siente bien.

[Digg]

¿Caminar en dos pies realmente es normal? Extraños cuadrúpedos humanos

Por: pijamasurf - 05/04/2013

Caminar en dos pies pudo ser una ventaja evolutiva para nuestros ancestros --pero tal vez podría ser reversible, según la increíble historia de una familia en Turquía.

A publicity still from the documentary The Family That Walks on

Antes de aprender a caminar, los bebés andan en cuatro patas, como muchas especies de primates y otros animales; pero estamos acostumbrados a pensar que ser cuadrúpedos es solamente un estadio en el proceso de hominización junto a procesos paralelos como la adquisición del lenguaje. La evolución hizo bípedos a los seres humanos --sin embargo, hay algunas excepciones que ponen en duda la ubicuidad de caminar sobre nuestras extremidades posteriores.

Como mucha literatura antropológica ha testimoniado antes, existen seres humanos que caminan en cuatro extremidades sin que exista en apariencia ninguna diferencia en su cerebro. Incluso en nuestros días: en el 2004 el caso de una familia de Turquía hizo a los científicos evolutivos cuestionarse la normalidad del movimiento bípedo. Los miembros de la familia (la cual contaba con 19 hijos) viven en una aldea rural, alejada de todo contacto humano ajeno a ellos mismos. Todos caminan en "cuatro patas".

En una serie de estudios se demostró que los niños podían caminar en dos pies --simplemente nunca lo intentaron. También se halló que algunos tenían un desarrollo deficiente del cerebelo, el área del cerebro que controla el balance; sin embargo, algunos adultos sin cerebelo son capaces de caminar, así que esta explicación no resultaba satisfactoria. Ajena a las determinantes biológicas y fisiológicas, una explicación cultural podría explicar mejor los aparentemente extraños hábitos de "la familia oso".

El padre de la familia caminaba en cuatro patas más de un kilómetro diario para recolectar latas y botellas para vender y mantener a su familia. La eficiencia de la locomoción cuadrúpeda se mostró muy útil tanto para él como para sus hijos, quienes nunca recibieron la presión social de aprender a andar en dos piernas --ese estímulo extra que viene de los padres y que el niño probablemente adquiere, en un principio, para complacer a sus padres. Aprender a caminar, a hablar y a ir al baño por sí mismo son en buena parte aprendizajes motivados y recompensados culturalmente --¿evolutivos?, no siempre.

Además, la "familia de osos" vive en una zona sumamente alejada de otros humanos, por lo que los científicos consideran que construyeron su propia cultura, por así decirlo. Luego de que fuera difundida su historia a través de un documental, los niños recibieron terapia motora y se volvieron bípedos, pero la historia sigue proponiendo preguntas: como la literatura del siglo XIX atestiguó a través de las historias de los niños ferales, la pregunta de si un niño dejado a solas aprendería a hablar y caminar sigue cuestionando nuestro concepto de "normalidad" como una serie de hábitos culturalmente adquiridos. Sólo pocos años después de que el documental viera la luz se descubrieron otros casos de niños cuadrúpedos, una familia de tres hermanos en Irak y también algunas familias en Sudamérica.

Ser bípedos representó un salto evolutivo considerable: los fósiles de homínidos muestran evidencia de caminatas prehistóricas incluso millones de años antes del desarrollo de herramientas simples, antes de que nuestro cerebro adoptara su forma actual y mucho, mucho antes del desarrollo del lenguaje. Caminar puede ser una de nuestras herencias evolutivas más valiosas --pero puede ser menos importante de lo que asumimos. Después de todo, como especie somos muy jóvenes en el planeta, y nuestro material genético puede sorprendernos con comportamientos (llamados por los científicos "evolución reversa") que fueron la norma durante más tiempo del que los seres humanos llevamos en la Tierra.

[Slate]