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Mujer tarda más de 30 minutos en estacionarse; el video se viraliza

Por: pijamasurf - 05/03/2013

Aseguran quienes manejan que una de las operaciones más difíciles de dominar es el estacionamiento del vehículo, el parqueado de quien por unos instantes necesita bajarse de esta prótesis de la movilidad moderna y dejarla en un lugar fijo.

Pero quizá ningún ejemplo tan desmesurado como el de este video que ya se ha esparcido por la red con notable entusiasmo: el registro de una mujer que tarda cerca de media hora en poder acomodar su automóvil en un espacio vacío.

Un intento tras otro en una maniobra que algo tiene de tarea sin fin, como la de Sísifo o Tántalo, mientras los demiurgos se ríen en el fondo del objetivo vanamente perseguido y jamás alcanzado.

¿Cómo reaccionarían tus padres si recibieran por error los mensajes que intercambias con tu dealer?

Por: pijamasurf - 05/03/2013

Es paradójico y casi inexplicable, pero al parecer una de las condiciones ineludibles para ser o funcionar como padre es otorgar a los hijos una inocencia inagotable. Los hijos, creen sus padres, no son capaces de maldad ni daño, ni para sí mismos ni para otros, no son capaces de incurrir en eso que posiblemente también ellos probaron pero que es social y moralmente sancionado.

Las drogas, posiblemente, sean uno de los mejores ejemplos de esta actitud: existen en el mundo, pero los padres esperan que sus hijos nunca entren en contacto con ellas. ¿Pero no es la experimentación una de las conductas esenciales de la existencia? ¿Qué sería de esta sin la curiosidad por lo desconocido? Quizá los padres deberían sentirse satisfechos (y trabajar para ello) con educar a su hijo de modo tal que el placer lo encuentre en experimentar, en satisfacer una curiosidad, en tener la capacidad para después pasar a otra cosa.

Las imágenes que presentamos en esta fotogalería son tomas de captura de conversaciones en teléfonos móviles entre un hijo y alguno de sus padres, en la cual se lleva a cabo un ejercicio que parte de una premisa ficticia, la aparentemente inocente línea “Conseguí 2 gramos por $40”, seguida de, “Perdón, ignora eso, no era para ti”.

Curiosamente la frase, salvo algunos ejemplos un tanto increíbles, es identificada de inmediato por los padres como esa especie de código que existe entre un traficante y su consumidor (lo cual demuestra en buena medida hasta qué grado ha penetrado la narrativa del “combate a las drogas” en el grueso de la sociedad).

Los resultados son en todos los casos hilarantes, quizá porque pone en evidencia la fragilidad de los padres, la pronta crispación de los nervios, la neurosis a flor de piel.

Y también otro rasgo fundamental de la condición paterna (y materna): siempre esperar lo peor de los hijos.

[BuzzFeed]