*

X

¿Cómo reaccionarían tus padres si recibieran por error los mensajes que intercambias con tu dealer?

Por: pijamasurf - 05/03/2013

Es paradójico y casi inexplicable, pero al parecer una de las condiciones ineludibles para ser o funcionar como padre es otorgar a los hijos una inocencia inagotable. Los hijos, creen sus padres, no son capaces de maldad ni daño, ni para sí mismos ni para otros, no son capaces de incurrir en eso que posiblemente también ellos probaron pero que es social y moralmente sancionado.

Las drogas, posiblemente, sean uno de los mejores ejemplos de esta actitud: existen en el mundo, pero los padres esperan que sus hijos nunca entren en contacto con ellas. ¿Pero no es la experimentación una de las conductas esenciales de la existencia? ¿Qué sería de esta sin la curiosidad por lo desconocido? Quizá los padres deberían sentirse satisfechos (y trabajar para ello) con educar a su hijo de modo tal que el placer lo encuentre en experimentar, en satisfacer una curiosidad, en tener la capacidad para después pasar a otra cosa.

Las imágenes que presentamos en esta fotogalería son tomas de captura de conversaciones en teléfonos móviles entre un hijo y alguno de sus padres, en la cual se lleva a cabo un ejercicio que parte de una premisa ficticia, la aparentemente inocente línea “Conseguí 2 gramos por $40”, seguida de, “Perdón, ignora eso, no era para ti”.

Curiosamente la frase, salvo algunos ejemplos un tanto increíbles, es identificada de inmediato por los padres como esa especie de código que existe entre un traficante y su consumidor (lo cual demuestra en buena medida hasta qué grado ha penetrado la narrativa del “combate a las drogas” en el grueso de la sociedad).

Los resultados son en todos los casos hilarantes, quizá porque pone en evidencia la fragilidad de los padres, la pronta crispación de los nervios, la neurosis a flor de piel.

Y también otro rasgo fundamental de la condición paterna (y materna): siempre esperar lo peor de los hijos.

[BuzzFeed]

¿Caminar en dos pies realmente es normal? Extraños cuadrúpedos humanos

Por: pijamasurf - 05/03/2013

Caminar en dos pies pudo ser una ventaja evolutiva para nuestros ancestros --pero tal vez podría ser reversible, según la increíble historia de una familia en Turquía.

A publicity still from the documentary The Family That Walks on

Antes de aprender a caminar, los bebés andan en cuatro patas, como muchas especies de primates y otros animales; pero estamos acostumbrados a pensar que ser cuadrúpedos es solamente un estadio en el proceso de hominización junto a procesos paralelos como la adquisición del lenguaje. La evolución hizo bípedos a los seres humanos --sin embargo, hay algunas excepciones que ponen en duda la ubicuidad de caminar sobre nuestras extremidades posteriores.

Como mucha literatura antropológica ha testimoniado antes, existen seres humanos que caminan en cuatro extremidades sin que exista en apariencia ninguna diferencia en su cerebro. Incluso en nuestros días: en el 2004 el caso de una familia de Turquía hizo a los científicos evolutivos cuestionarse la normalidad del movimiento bípedo. Los miembros de la familia (la cual contaba con 19 hijos) viven en una aldea rural, alejada de todo contacto humano ajeno a ellos mismos. Todos caminan en "cuatro patas".

En una serie de estudios se demostró que los niños podían caminar en dos pies --simplemente nunca lo intentaron. También se halló que algunos tenían un desarrollo deficiente del cerebelo, el área del cerebro que controla el balance; sin embargo, algunos adultos sin cerebelo son capaces de caminar, así que esta explicación no resultaba satisfactoria. Ajena a las determinantes biológicas y fisiológicas, una explicación cultural podría explicar mejor los aparentemente extraños hábitos de "la familia oso".

El padre de la familia caminaba en cuatro patas más de un kilómetro diario para recolectar latas y botellas para vender y mantener a su familia. La eficiencia de la locomoción cuadrúpeda se mostró muy útil tanto para él como para sus hijos, quienes nunca recibieron la presión social de aprender a andar en dos piernas --ese estímulo extra que viene de los padres y que el niño probablemente adquiere, en un principio, para complacer a sus padres. Aprender a caminar, a hablar y a ir al baño por sí mismo son en buena parte aprendizajes motivados y recompensados culturalmente --¿evolutivos?, no siempre.

Además, la "familia de osos" vive en una zona sumamente alejada de otros humanos, por lo que los científicos consideran que construyeron su propia cultura, por así decirlo. Luego de que fuera difundida su historia a través de un documental, los niños recibieron terapia motora y se volvieron bípedos, pero la historia sigue proponiendo preguntas: como la literatura del siglo XIX atestiguó a través de las historias de los niños ferales, la pregunta de si un niño dejado a solas aprendería a hablar y caminar sigue cuestionando nuestro concepto de "normalidad" como una serie de hábitos culturalmente adquiridos. Sólo pocos años después de que el documental viera la luz se descubrieron otros casos de niños cuadrúpedos, una familia de tres hermanos en Irak y también algunas familias en Sudamérica.

Ser bípedos representó un salto evolutivo considerable: los fósiles de homínidos muestran evidencia de caminatas prehistóricas incluso millones de años antes del desarrollo de herramientas simples, antes de que nuestro cerebro adoptara su forma actual y mucho, mucho antes del desarrollo del lenguaje. Caminar puede ser una de nuestras herencias evolutivas más valiosas --pero puede ser menos importante de lo que asumimos. Después de todo, como especie somos muy jóvenes en el planeta, y nuestro material genético puede sorprendernos con comportamientos (llamados por los científicos "evolución reversa") que fueron la norma durante más tiempo del que los seres humanos llevamos en la Tierra.

[Slate]