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Apuesta y pierde los ahorros de su vida: recibe una banana de peluche como premio de consolación

Por: pijamasurf - 05/06/2013

Una extraña historia mezcla de estupidez y tenacidad cambió rápidamente la vida de un hombre. El Internet podría ser el héroe de un apostador compulsivo.

Pierde los ahorros de su vida

El ferviente deseo de un hombre se manifestó contra él en un extraño giro de eventos: Henry Gribbohm de 34 años asistió a la feria local de New Hampshire para pasar un buen rato, sin imaginar que terminaría perdiendo los ahorros de su vida y regresando a casa con una enorme banana rasta de peluche.

Henry perdió $300 dólares jugando Tubs of Fun, un juego que consiste en lanzar pelotas a unos tubos con el objetivo de conseguir un gran premio: un Xbox con bundle de Kinect valuado en unos $100 dólares. Decepcionado y decidido a recuperar su dinero, Henry fue a su casa y trajo $2,300 dólares más, los cuales perdió rápidamente en rondas de doble o nada.

Al día siguiente, Henry volvió a la feria para quejarse. El encargado le devolvió $600 dólares y le dio una banana rasta gigante como premio de consolación. Henry levantó una denuncia con la policía local, pues asegura que el juego está trucado. 

Pero la suerte de Henry tomó aún otro giro inesperado cuando la historia llegó a CollegeHumor.com, quienes ofrecieron comprar la banana de Henry por $2,600 dólares si el post de la noticia llegaba a 26 mil likes en Facebook. Si el post sobrepasaba los 30 mil likes, el sitio compraría además un Xbox nuevo para Henry. Al momento de cerrar esta nota, el post ha sobrepasado los 39 mil likes, así que suponemos que Henry podrá relajarse a final de cuentas.

[TIME]

¿El objeto imposible vuelto posible? Las escaleras que regresan al punto de origen del arquitecto Rafael Aboganda (VIDEO)

Por: pijamasurf - 05/06/2013

Uno de los lectores de Pijama Surf, Gerardo Soriano Palma, a quien agradecemos enormemente su interés, compartió al correo electrónico del sitio este video que recrea una de las ilusiones ópticas más celebres: la escalera que aunque parece subir, en realidad llega al mismo punto de origen.

El video, por supuesto, es un montaje. En primer lugar porque el supuesto arquitecto que ideó el artificio, un tal Rafael Nelson M. Aboganda, de origen filipino, es un nombre que no existe más allá del relato falseado y de este proyecto en sí (una ilusión dentro de la ilusión). En segundo lugar —y esta es la razón irrefutable— porque precisamente la definición topológica de objeto imposible es que se trata de un objeto que podemos trazar geométricamente pero no construirlo físicamente.

Con todo, es sin duda de un entretenimiento óptico disfrutable, una ilusión que, como todas, nos invita a dudar sobre los límites de nuestra percepción y, con estos, sobre los límites de la realidad misma.

Para más información al respecto recomendamos la nota Los objetos imposibles de Escher: una invitación a imaginar la posibilidad de la imposibilidad