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¿Qué hay en tu cocaína?

Por: pijamasurf - 04/30/2013

Numerosas sustancias son usadas para rebajar la cocaína, algunas de ellas tóxicas.

 

Como todos los consumidores de sustancias ilegales saben el mercado es bastante salvaje y muchos traficantes buscan sacar ganancias extra rebajando o cortando las drogas que venden con otras drogas. Los casos más comunes seguramente son los de la heroína y la cocaína, dos sustancias que, depende en que país se esté, pueden llegar a ser muy difíciles de encontrar y muy caras a la venta. En Europa la cocaína es especialmente cara y mala (en Inglaterra se paga un promedio de 50 libras esterlinas por un gramo de cocaína de media o baja calidad).

El toxicólogo John Ramsey habla con Adam Winstock sobre la sustancias con las que se corta la cocaína para aumentar las ganancias.

La principal droga que se usa para cortar la cocaína es la benzocaína, una sustancia blanca que es empleada como anestésico local y también en algunos condones para dilatar la eyaculación. La bezocaína puede hacer pensar a algunos consumidores que su cocaína es buena ya que duerme la boca, pero en realidad sólo se trata de un truco que además es bastante tóxico.

Otra sustancia comúnmente usada es la fenacetina, un analgésico que puede dañar al hígado y al riñón. Se usa lactosa ázucar, paracetamol, creatina y también cafeína --la cual puede ser completamente blanca y en dosis como las que se utilizan entre consumidores de cocaína provocar daños a la salud.

El problema de esto es que estas sustancias con las que se corta la cocaína no pueden distinguirse  por el color o el olor --al menos de que sea un experto superdotado--, así que generalmente deben de distinguirse a través de los efectos.

 

 

John Lennon a los 50: ¿un hombre frustrado viviendo del seguro de desempleo?

Por: pijamasurf - 04/30/2013

En un ejercicio de historia contrafáctica, un guionista imagina para la televisión inglesa cómo sería la vida de John Lennon si este hubiera renunciado a Los Beatles poco antes de su éxito arrollador: habría vivido, claro, pero en la cómica medianía del hombre común y corriente.

lennonEn un ejercicio de historia contrafáctica, de imaginación que parte del hipotético “qué hubiera pasado si..”, pensemos que John Lennon no solo no murió asesinado en Nueva York en 1980, sino que ni siquiera confió en el proyecto que auguraba la banda formada con sus amigos y dimitió de esta antes de 1962, el año en que finalmente The Beatles se encarriló en su éxito irreversible.

¿Qué hubiera sido entonces de este emblemático compositor? Un poco como escribe Pierre Michon en Cuerpos de rey, hablando de Beckett y Dante y Shakespeare y el hecho de que, despojados de esa cualidad semidivina que nace de su genio, reducidos a nada más que su humanidad, no parecen más que hombres comunes, rentistas o tenderos, del mismo modo Lennon probablemente no sería más que un hombre normal batallando por llegar a fin de mes, acaso uno que sobrevive gracias al seguro de desempleo y añorando en las noches de desolación y frustración la posibilidad de la gloria nunca alcanzada.

Al menos esa es la hipótesis de Snodgrass, una historia de corte cómico que se estrenará próximamente en la televisión inglesa, en la cual el actor Ian Hart interpreta a un Lennon cincuentón y diametralmente opuesto al de la leyenda tejida tanto por su éxito como por su muerte violenta y, claro, la singular vida de esos que, desde Aquiles, se catalogan entre los elegidos por los dioses.

Pero más allá de esta circunstancia, la posibilidad imaginada por David Quantick, guionista de Snodgrass, nos invita a pensar sobre la fragilidad del devenir de cada existencia, sobre ese puñado de decisiones que terminan conduciéndonos y determinando lo que somos.

O quizá no. Quizá cuando, parafraseando a Kafka, hay algo indestructible dentro de nosotros mismos, esto termina manifestándose, a pesar de las elecciones tomadas.

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[Independent]