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¿Qué hacía Dios antes de la Creación? ¿Preparar el Infierno para quienes hicieran estas preguntas?: Stephen Hawking

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/18/2013

El célebre físico y cosmólogo Stephen Hawking dictó hace un par de días en California la conferencia “El origen del Universo”, en la cual evidenció la cuestionable necesidad de la idea de Dios para explicar fenómenos relacionados con el cosmos y sus fenómenos.

Stephen_HawkingDesde cierta perspectiva se puede pensar que la creencia en dios creador y regulador del mundo tal y como lo conocemos es admisible solo dentro de un sistema de conocimiento en el que los fenómenos y los hechos que suceden tiene explicación solo por la presencia de ese factor. Llueve porque dios lo quiere y así lo planeó. Desde una lluvia banal (o milagrosa, según se quiera ver) hasta la existencia de una cadena alimenticia o la misteriosa cohesión de los átomos que da determinada forma a la materia, todo, si no se cuenta con otra explicación, puede ser atribuible al propósito y la intercesión divina.

¿Pero esta manera de pensar se sostiene en un mundo en el que existen la lógica y la demostración objetiva? Según la opinión del prestigiado físico y cosmólogo Stephen Hawking, no. “El Big Bang no necesita a Dios”, dijo Hawking en una conferencia ofrecida la noche del martes 16 de abril en el Instituto Tecnológico de California.

“El origen del Universo” fue el título que, modestamente, dio Hawking a su plática, en la cual inició narrando algunos mitos africanos sobre la creación para pasar pronto a una de las preguntas existenciales por antonomasia: “¿Por qué estamos aquí?”.

Esta interrogante, que admite numerosas respuestas (casi tantas como mentes se la formulen), tiene en el físico una perspectiva propia, pues él habla desde el lugar que la ciencia ocupa en el imaginario occidental, ese que a partir del siglo XV comenzó paulatinamente a desplazar a la idea de Dios como fuente primordial de conocimiento.

“¿Qué estaba haciendo Dios antes de la Creación? ¿Preparando el Infierno para quien hiciera este tipo de preguntas?”, dijo Hawking a su auditorio en uno de los momento más irónicos.

Desde la ciencia, recapituló el autor de Una breve historia del tiempo, existen igualmente varias teorías sobre el origen del Universo, entre las cuales destaca la de Roger Penrose, el físico que, contrario a la opinión que sostenían Fred Hoyle y Thomas Gold sobre la posibilidad de que el cosmos no tuviera principio ni final y existiera solo en una infinita sucesión de creaciones espontáneas, probó que este no puede expandirse una vez que se ha contraído, por lo cual existe un instante de singularidad que marca el inicio del tiempo.

En este esquema —y de acuerdo con los datos recabados hasta ahora sobre el número y madurez de las galaxias conocidas— la edad del universo ronda los 13.8 mil millones de años, lo cual se corresponde con la teoría propuesta por Penrose.

Por otro lado Hawking recaló en la teoría de los multiversos de Richard Feynman, según la cual, con ciertos ecos de Leibniz, es posible que muchos universos hayan sido creados de la nada, lo cual equivale a pensar en la posibilidad de múltiples existencias paralelas. Curiosamente, en este modelo la probabilidad de la vida es mínima y la de la vida humana es aún menor.

En cuanto a su pronóstico de futuro, el físico consideró que la exploración espacial es clave para asegurar la supervivencia de nuestra especie. “No creo que sobrevivamos otros doscientos años sin escapar de nuestro frágil planeta”, dijo.

[Huffington Post]

La única fotografía conocida de Einstein junto a su legendaria fórmula e=mc2 (y otras emblemáticas imágenes del genio)

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/18/2013

A pesar de lo famosos que son tanto Einstein como la fórmula con que relacionó la masa y la energía de la materia, se conoce solo una fotografía en que ambos se encuentran reunidos, un raro testimonio gráfico de 1934 que compartimos aquí junto con otras emblemáticas imágenes del físico.

albert einsteinPor razones que no siempre es fácil rastrear, hay descubrimientos científicos notablemente complejos o sofisticados que se cuelan hacia el conocimiento colectivo. En décadas pasadas ese fue el caso, por ejemplo, de la física cuántica, o al menos de algunas de sus nociones, que suscitaron la fascinación y la curiosidad de personas ajenas al ámbito científico que, entusiastas, las divulgaron, con lo cual ahora mucha gente (o más de la que se podría esperar para un conocimiento tan especializado) tenga nociones elementales sobre el principio de incertidumbre de Heisenberg, o la manera en que se comportan los fotones o los paquetes de energía a nivel subatómico.

En cierta medida esto fue posible gracias a los medios masivos de comunicación pero, sobre todo, a la dinámica y los mecanismos propios del mass media, a los gustos a los cuales obedece y también a los que genera (o impone).

Desde esta hipótesis se puede pensar que Albert Einstein lo tenía todo para convertirse en una figura de época, en emblema de un discurso específico: judío exiliado de su país por un régimen totalitario, genio excéntrico, científico brillante, inteligencia destacada. Para la modernidad occidental, para el liberalismo, incluso para la ideología capitalista, Einstein admitía ser utilizado como prueba palpable del éxito del sistema.

Quizá por ello (o por razones que nada tienen que ver con estas), su imagen nos seduce tanto. Nos impresiona su rostro triste y melancólico de una ocasión en que discutía asuntos de política internacional con Cord Meyer Jr., presidente de una organización que buscaba comprometer a los gobiernos nacionales para evitar guerras atómicas en el futuro. Nos impresiona, en otro sentido, su desenfado en pantuflos y en la playa, o la diversión pueril de verlo montado en una bicicleta. 

einstein_terapeuta

 

bici

 

Slippers

 

playa

 

Pero en un terreno más serio, y retomando lo planteado inicialmente, resulta interesante rescatar esta que, según se dice, es la única fotografía conocida del descubrimiento más emblemático de Einstein, la célebre fórmula e=mc2 que de algún modo condensa su teoría de la relatividad y, en el desarrollo de la física, planteó un punto de quiebre con respecto a todo lo que entonces comenzó a diferenciarse como física newtoniana. Hasta Einstein, la masa y la energía se consideraban propiedades más o menos separadas de la materia, pero según esta fórmula ambas poseen una relación de igualdad por mediación de una constante, c, la velocidad de la luz.

emc2

En cuanto a la imagen, esta proviene de una conferencia que el físico ofreció en la Universidad de Pittsburgh en 1934 a un centenar de estudiantes, para quienes derivó la famosa fórmula. Sin embargo, pese a su significancia histórica, la fotografía permaneció ignorada hasta 2007, cuando David Topper y Dwight Vincent (del Departamento de Historia y Física de la Universidad de Winnipeg, respectivamente) la redescubrieron en un viejo periódico de la época.

Como se ve, la calidad no es la mejor que se esperaría, pero aun así es posible distinguir el e=mc2 en la esquina inferior izquierda del pizarrón donde escribe el genio, con los signos ΔE0=Δm y E0=m. Esto último se debe, según Topper y Vincent, a que desde el inicio Einstein redujo la constante c a la unidad, con lo cual se explica la igualdad planteada.

pizarron

 

Los investigadores, por cierto, se tomaron el trabajo de manipular la imagen para aclarar lo que se encuentra escrito en las pizarras:

einsteinblackboard1

einsteinblackboard2

 

Este, en suma, es el único momento capturado en que Einstein se encuentra junto al desarrollo científico que lo llevaría tanto a los libros de historia como a ese álbum fotográfico colectivo, más o menos caprichoso, que muchos llevamos con nosotros.

*Da clic sobre las imágenes para verlas en mayor tamaño.

También en Pijama Surf: La enigmática e inesperada belleza de las pizarras en los laboratorios cuánticos

En Internet: David Topper & Dwight Vincent. "Einstein’s 1934 two-blackboard derivation of energy-mass equivalence" (PDF)

[Petapixel]