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Páginas matinales: levantarte temprano podría ser el secreto del éxito literario

Por: pijamasurf - 04/18/2013

Utilizar las horas anteriores al alba para escribir ha resultado productivo para muchos escritores y es una forma de enseñarle a tu mente a ponerse en la actitud necesaria para escribir.

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El ritmo de la vida moderna deja poco tiempo para dedicarlo al trabajo creativo: escritores de todos los tiempos han logrado robarle horas al día (o a la noche) para hacer tiempo y realizar su escritura. El poeta estadunidense Charles Olson decía que la mañana era el lugar en el que todavía las preocupaciones no llegaban a tocar a la puerta, y se llamaba a sí mismo "un arqueólogo de la mañana", justo como Haruki Murakami, quien para la hora del amanecer ya ha salido a correr y lleva muy avanzado su trabajo.

Y es que el mundo es demandante y la tenacidad del escritor se demuestra en la manera en que puede funcionar en varios planos de realidad a la vez. Sylvia Plath también se levantaba muchas horas antes del primer latido del sol para escribir su poesía, pero sobre todo antes de que se levantaran sus dos hijos pequeños; la escritora Frances Trollope, en el siglo XIX, también era una madre funcional que podía tener el desayuno listo para sus seis hijos justo después de una intensa sesión de escritura de madrugada.

La dramaturga, guionista y tallerista Julia Cameron escribió en su libro The Artist's Way que una herramienta fundamental del trabajo creativo, ya sea en literatura, en artes o simplemente si se quiere tener un poco de claridad mental, es levantarse y escribir inmediatamente tres planas de morning pages, las páginas matinales. Estas páginas no necesitan ser la encarnación de la prosa literaria, no necesitan ser un diario, no necesitan ser escritura automática: necesitan ser lo que tú necesites que sean cada día.

Si el cerebro y la memoria se ejercitan en la repetición, escribir apenas comenzando la mañana le enseña a tu cerebro que escribir es importante. Le enseña a habituarse a la disponibilidad que exige la página en blanco horas antes de que el mundo exija presencia y atención. Puede que las personas de hábitos nocturnos tengan formas diferentes de encarar el trabajo creativo, pero la ventaja de las mañanas es que puedes pasar tiempo a solas con tu escritura, un hábito nutrido por la repetición.

Habrán días en que uno no pueda poner dos frases juntas sin sentirse estúpido. Esos son los días cruciales. Cuando esa pequeña voz en tu cabeza te dice que pierdes el tiempo, que deberías volver a la cama, que deberías dedicarte a otra cosa. Lo importante es hacer frente a ese miedo (miedo que es deseo disfrazado de incertidumbre) y escribir todo lo que pase por la cabeza hasta completar la página. Si la práctica hace al monje, las páginas matinales son una manera de hacer al escritor.

Paul Valéry solía levantarse a las 4 am y escribir hasta que apareciera el sol. Aunque su reconocimiento se debe primordialmente a su poesía y sus ensayos sobre temas literarios, las páginas matinales que conforman los 10 inmensos tomos de sus Cahiers están llenas de notas insustanciales, a veces ilegibles, de dibujos y de problemas matemáticos a los que era especialmente afecto. "Escribir", en este sentido, toma la forma de una exploración dirigida por la curiosidad. Es colocarse en un estado de recepción y de aceptación sobre las condiciones de la propia mente y de la propia disponibilidad.

Aunque la palabra "rutina" nos parezca muy alejada del trabajo creativo, la repetición de ciertas acciones nos permite entrar inconscientemente en un estado de disponibilidad para la creatividad. Ernest Hemingway escribió "cada mañana, inmediatamente después de las primeras luces", al igual que Toni Morrison, para quien el hábito de ver el amanecer la colocaba en la actitud correcta. 

Milton se levantaba a las 4 de la mañana pero no escribía sino después de dedicar una hora a la contemplación, al igual que Immanuel Kant, quien bebía una o dos tazas de té y una pipa de tabaco antes de enfrentar su monumento filosófico, Crítica de la razón pura. El cubano José Kozer escribe un poema al día, no importa si es bueno o malo, lo revisa al día siguiente y lo archiva en una de sus cientos de carpetas, no importando si está de viaje, enfermo o indispuesto. 

La lógica de esto es la misma que da forma a los rituales mágicos: repetir casi maquinalmente una acción de alguna manera la sacraliza, la vuelve importante para nuestro yo más profundo, el que conoce la justa dirección de nuestro deseo.  Ritualizar no es sino repetir. Pensemos que en ese sentido, el esperar el nuevo capítulo de tu serie favorita de TV es un ritual: le enseñamos a nuestra mente y nuestra memoria (a través de la repetición) que ese tiempo es importante por la razón que sea, y nuestro cuerpo simplemente actúa en consecuencia.

El ritual no es negociable, no conoce de vacaciones y no le importa que tengamos millones de ocupaciones: por eso es sagrado, porque lo defendemos de cualquier distracción simplemente presentándonos a la página en blanco cada día. Aunque nada aparezca ese día, agradecemos: hemos cumplido (como decía Kafka) con una orden que nadie nos ha dado, pero que no somos libres de desobedecer. La de la feliz tiranía de la escritura.

[Con información de Slate]

Mujeres y porno: 10 datos que probablemente no sabías sobre esta relación

Por: pijamasurf - 04/18/2013

La relación de las mujeres con la industria para adultos es menos obvia de lo que parece a simple vista: el porno es algo que todos disfrutamos. Aquí algunos ejemplos.

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El mito de que las mujeres no miran porno debe desaparecer. Todas las evidencias están a la mano. Y mientras la cultura machista cree que el porno es algo que demerita la calidad de la mujer, las mujeres que trabajan en la industria reflejan otra perspectiva. Aquí algunos datos:

10. Las mujeres ven porno

Tan simple como eso: la pornografía, específicamente en Internet, no está dirigida solamente para el público masculino. Los hábitos de consumo de porno son variados: solos, en pareja, como entretenimiento, "como inspiración", todo internauta se ha topado alguna vez con una imagen o video donde pasa precisamente eso que estás pensando. Libros como Fifty Shades of Grey también han contribuido a que las mujeres se acerquen a esta fascinante industria. 

9. Las mujeres no pagan por porno

Según CCBill, un servicio que administra los pagos en páginas para adultos, sólo el 2% de todas las suscripciones a páginas pornográficas son realizados con tarjetas de crédito con nombre de mujer. De hecho CCBill en ocasiones presta mucha atención a este tipo de tarjetas, pues puede tratarse de algún adolescente que roba la tarjeta de crédito de su madre, o de una esposa que se encuentra fúrica de que su marido haya descargado Karate Chicks 4.  

8. El porno lleva entre nosotros más de lo que suponemos...

...sólo que en otras formas. Los arqueólogos han encontrado dibujos que muestran actos sexuales en cavernas que datan del año 10 mil antes de nuestra era. La historia del arte, tanto en Oriente como Occidente está llena de ejemplos donde los artistas han mostrado gráficamente contenido sexual. La diferencia es solamente que estas representaciones sobre las relaciones sexuales han ido evolucionando a la par de la tecnología --por ello, lo que comenzó en un garabato con pintura y piedra hoy puede verse en full HD.

7. Las pornstars tienen mayor autoestima que tú

El estereotipo que cuenta que las pornstars femeninas provienen de una vida de abusos y que el mercado las trata como carne u objetos desechables está muy lejos de la verdad. Según el Journal of Sex Research las estrellas de tus películas favoritas tienen alta autoestima, son más espirituales y aceptan sus cuerpos mejor que otras mujeres. El estudio muestra además que el 67% se identifica a sí misma como bisexual, comenzaron a tener relaciones más jóvenes (entre los 15 y 17 años), han tenido más parejas sexuales que las mujeres fuera de la industria (sin incluir a sus compañeros de trabajo), disfrutaban más el sexo y se preocupaban y protegían activamente para no contraer ETS.


6. En Estados Unidos, la imagen de la típica pornstar es...

Piensa en tu estrella porno favorita. ¿Es rubia, con senos gigantes? ¿Blanca, morena, asiática, con negligé o con atuendo sadomasoquista? Según un estudio hecho entre 10 mil trabajadores de la industria para adultos, la pornstar promedio es castaña, proviene de California, copa 34B y más bien bajita de estatura, y probablemente se llame Nikki Lee. El estereotipo de la rubia voluptuosa es precisamente eso, un estereotipo.

5. Los papeles femeninos más populares

El estudio anterior también se fijó en qué tipo de papeles son más usuales en la industria. Para sorpresa de pocos, la categoría "teen" aparece en primer lugar, con unas 1,966 películas; MILF ("Mother I Like To Fuck", la categoría de damas maduras) en segundo, con 954, mientras el tercero es, curiosamente "wife" (esposa) con 499 títulos. Curioso este último porque encarna la fantasía del sexo de cornudos, así que las narrativas en el porno tal vez no son tan intrascendentes como pensábamos (y no siempre se trata de un repartidor de pizzas con "extra salchicha".)

4. Lo que ellas quieren

Sobre los hábitos de consumo de porno en las mujeres podríamos decir que son tan diversos como los de los hombres, pero hay algunas cosas que parecen no gustarles tanto, específicamente (para decepción de muchos) los cum shots arriba del cuello y la sobreactuación (a las mujeres parece gustarles más la naturalidad en materia de porno). Tampoco parecen entusiasmarse mucho si la escena no tiene una base narrativa, así como aquel que va "directo al grano", confirmando las tres reglas de oro de las relaciones sexuales: foreplay, foreplay, foreplay. Pero queda claro que las mujeres que ven porno no buscan precisamente softcore del canal Golden: la directora de películas porno Candida Royalle se especializa en hardcore para la audiencia femenina, y vende unas 10 mil copias al mes.

3. Las mujeres en la industria ganan mucho más dinero

Como si se tratara de una venganza contra el esquema patriarcal del trabajo, las mujeres en la industria para adultos suelen ganar entre $600 y $1,000 dólares por escena, mientras sus compañeros masculinos ganan alrededor de $150 dólares. 

2. A las mujeres les pone... todo

Un estudio aparecido en 2008 en el New York Times encontró que las mujeres mostraban signos de excitación física al mostrárseles imágenes de casi cualquier cosa: masturbación, sexo heterosexual, lesbianas, macho contra macho, e incluso imágenes de archivo sobre chimpancés apareándose. ¿Qué es precisamente aquello que no sube la temperatura en la fémina promedio? Imágenes de hombres desnudos. Pero de manera significativa, el estudio mostró también que había una marcada desconexión entre lo que pasaba en sus cuerpos y lo que pasaba en sus cerebros: a pesar de que había signos físicos de excitación, las mujeres no suelen ser conscientes de ellos...

1. ¿Qué porno le recomendarías a tu madre?

Si la pregunta te parece incómoda o simplemente inverosímil, toma en cuenta que incluso Oprah Winfrey ha incluido recomendaciones de porno en sus sitios. Lugares como SugarDVD.com o GreenCine.com tienen recomendaciones hechas para aquellas que no saben dónde empezar a buscar para entrar al fascinante mundo del porno. ¿Nuestro consejo? Pregúntale a alguien y ayuda a romper el tabú de que las mujeres no ven porno. Sin duda será una conversación interesante.

[Alternet]