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Orina y discriminación como política en la lucha contra las drogas

Por: pijamasurf - 04/16/2013

Criminalizar el uso de drogas es un negocio sumamente lucrativo en los Estados Unidos, que tiene una breve pero peligrosa historia.

La lucha contra las drogas lleva muchos años en un punto muerto en todo el mundo: la demanda se mantiene constante, el presupuesto militar sigue creciendo mientras el crimen organizado se beneficia al mantener activo un mercado basado en la ilegalidad, además de recibir compensaciones extras al negociar con los gobiernos. Sin embargo, además de la violencia física como la que se ha vivido en la militarización de la lucha de gobiernos contra carteles de la droga, la violencia simbólica es un ingrediente menos visible pero igualmente peligroso, que hace blancos (tanto como la otra) en la población civil.

La conferencia anual de la Drug & Alcohol Testing Industry Association (la asociación de empresas dedicadas a realizar pruebas de drogas y alcohol, o DATIA por sus siglas en inglés) contó en su edición del 2012 con la participación de Robert DuPont, director de políticas sobre drogas durante las administraciones de los presidentes estadunidenses Richard Nixon y Gerald Ford. En un estilo que recuerda a los tele-evangelistas, DuPont compartió la que cree que es la solución a esta guerra, disfrazada de acción preventiva: las pruebas generalizadas de orina para identificar usuarios de sustancias ilegales.

Para DuPont, el dar positivo en una de estas pruebas debería implicar la suspensión de los beneficios de seguridad social, la baja de la persona de los programas de asistencia pública y una pena inmediata de cárcel, sin juicio y sin miramientos. Esto, sin embargo, no parece estar dando resultados: Estados Unidos es el país con la tasa más alta de población encarcelada en el mundo, 756 de cada 100 mil personas. Para el año 2010 más de medio millón de personas cumplían pena de cárcel por delitos relacionados con drogas. Sin embargo, aunque ineficaz, el negocio de las pruebas rápidas para sustancias ilegales parece ser sumamente lucrativo.

Hasta el 2006, el 84% de los empleadores en Estados Unidos reportaban aplicar pruebas de drogas a sus trabajadores. En el año 2004, George W. Bush afirmó que destinaría 23 millones de dólares provenientes del presupuesto de educación (que podría usarse, por ejemplo, para mejorar los programas educativos y mejorar el sueldo de los maestros) para aplicar pruebas de este tipo en las escuelas del país. Pero tal presupuesto tendría que ser mucho mayor: si compráramos un vaso de papel para cada individuo económicamente activo solamente en Texas necesitaríamos 30 millones de dólares, eso sin contar todos los demás gastos agregados. 

Y en todo caso no es difícil burlar la prueba.

Pero estas políticas discriminatorias no son nuevas: desde 1971 la Operation Golden Flow (hay que reconocer la elegancia del eufemismo para "orina") aplicó pruebas de orina para identificar adictos entre los veteranos de Vietnam. Desde entonces se sabe que la prueba no es completamente efectiva, pues aunque un subproducto de la marihuana, el carboxy-THC, permanece en el cuerpo días después de que se utilizara cannabis, el cuerpo desecha rápidamente las evidencias de la cocaína y heroína.

"Es como saber que alguien se tomó una cerveza hace tres días", dice Bill Piper, director de asuntos nacionales de la Drug Policy Alliance. E incluso si EU o el mundo tuviera el presupuesto para aplicar tal cantidad de pruebas en las personas, "¿qué va a decirnos eso sobre qué tan funcionales son en el trabajo hoy? Es anticientífico y discriminatorio."

Además del lugar de trabajo, otros estudios han mostrado que en realidad no existe diferencia en los niveles de uso de sustancias entre las escuelas que aplican las pruebas y aquellas que no. Lo que es más preocupante, algunos expertos en políticas sobre drogas han mostrado preocupación de que la angustia por someterse a una prueba de detección lleve a los estudiantes a dejar de consumir marihuana para pasar a drogas como la cocaína, la heroína o el alcohol, las cuales no se detectan generalmente en pruebas de orina. La idea a largo plazo es que conferencias como la DATIA logren llevar al Congreso políticas como esta para aprobarse federalmente, obteniendo importantes beneficios económicos.

A pesar de todo, Robert DuPont y muchos más siguen prestando sus servicios de consultoría en la administración de pruebas de drogas, criminalizando la posesión además de la adicción a las drogas, entendido primariamente como un problema de salud. El problema es que en lugar de arriesgarnos a flexibilizar nuestros paradigmas con respecto a la libertad individual sobre el propio cuerpo, las legislaciones en el mundo siguen construyéndose sobre una base moral, un marco de normalidad que debe mantenerse firme a toda costa --y todo aquel que salga de dicho marco deberá ser reintegrado o en su caso, castigado.

[Con información de Alternet]

Oficial retirado de la KGB habla sobre las investigaciones secretas ovni en la Rusia soviética

Por: pijamasurf - 04/16/2013

Relegadas hoy a los tabloides, los avistamientos ovni en la antigua URSS eran tomados muy en serio por la fuerza aérea y la KGB.

El momento es 1978, el lugar es la Unión Soviética. Cientos de personas de la población de Petrozavodsk fueron testigos durante varias horas de un objeto luminoso que flotaba en el aire. Los servicios locales de emergencia no podían darse a basto con tantas llamadas, a las que no podían ofrecer ninguna explicación convincente. Como salido de una fantasía de Orson Wells hecha realidad, incluso países vecinos a la URSS demandaban un posicionamiento oficial con respecto a estas apariciones. Pero las explicaciones tardarían mucho tiempo en llegar y serían muy poco convincentes.

Desde los años 60, los reportes de avistamientos de ovnis en la ex Unión Soviética fueron tratados con escepticismo, desde ficciones baratas hasta cháchara poco científica. Sólo unos pocos entusiastas como el académico Aleksandrov, fundador de las plantas nucleares soviéticas, y Felix Zigel se dieron a la tarea de estudiarlos seriamente. Zigel fue un astrónomo y matemático ruso con suficientes credenciales en su ramo como para hacer que la ufología rusa (de la cual se le considera fundador) fuese tomada en serio, incluso por miembros del gobierno ruso; tanto así que por más de 20 años se han llevado a cabo las Zigel Readings, ciclos de conferencias que reúnen a estudiosos del fenómeno.

Hace poco se le preguntó a Dmitry Medvedev, primer ministro de Rusia, si era cierto que al entrar a la cúpula del gobierno se tiene acceso al material clasificado respecto a pruebas nucleares y específicamente a archivos con información sobre ovnis. Un periodista incluso le preguntó a Medvedev si era cierto que muchos extraterestres vivían entre nosotros; el mandatario se negó a responder "para no crear pánico", y sugirió ver "una crónica documental llamada Men in Black". Aunque la respuesta sea una broma, el fenómeno sigue muy vivo en la mente de los rusos.

Vasily Yeremenko se ha encargado de unir los puntos de la historia durante años --también, durante un tiempo, porque era su trabajo. Como antiguo jefe de la división de la fuerza aérea y fabricación de aeronaves de la KGB (la hermana rusa de la CIA durante el periodo estalinista), Yeremenko debía investigar la veracidad de los avistamientos de ovnis en Rusia. Su división incluso debía tratar con dudas muy sencillas de los pilotos: ¿qué hago si me topo con un ovni?, lo cual, al parecer, ocurría con inusitada frecuencia.

Светящаяся воронка над Москвой

El único consejo era de sentido común: en el caso de observar un ovni en pleno vuelo, los pilotos debían tratar de no provocar un comportamiento hostil. Esto puede parecer una broma en nuestros días, pero a principios de los 80 la fuerza aérea rusa llevó a cabo un experimento para tratar de contactar objetos voladores no identificados en la región de Astrakhan. Para entonces, los reportes de avistamiento habían arrojado algunos patrones, como que los ovnis podían verse en zonas de "alta tensión", como durante pruebas de armamento militar o cerca de bodegas con toneladas de armas.

"Uno podría decir", afirma Yeremenko, "que durante el experimento aprendimos a atraer a los ovnis. Para lograrlo, debíamos incrementar el número de vuelos realizados por aeronaves de combate y producir mucho movimiento del armamento en tierra. Entonces los ovnis [que el oficial retirado describe como 'esferas luminosas'] aparecían con una probabilidad cercana al 100%".

Con el tiempo los pilotos se acostumbraron a la aparición de estas esferas, e incluso documentaron algunos fenómenos interesantes. "Era más o menos así: una persona en tierra movía sus brazos, dos veces hacia la derecha y dos hacia la izquierda. La pelota en el cielo reaccionaba balanceándose dos veces a la derecha y luego dos a la izquierda. No teníamos idea cómo explicar eso", dijo Yeremenko.

Las conclusiones oficiales a las que llegó esta división de la KGB fueron tres: que las "esferas brillantes" eran un fenómeno natural que la ciencia moderna no era capaz de explicar con los instrumentos actuales; segundo, que podría tratarse de equipo de reconocimiento japonés o estadounidense. Y por último, claro, que podría tratarse de objetos voladores de otro planeta, sin precisar si estarían tripulados o no.

En nuestros días la investigación ovni es parte de la cultura sensacionalista, pero ningún científico serio arriesgaría su prestigio al tratar de explicarlo. Yeremenko lo sabe, y por ello afirma que los pilotos y cosmonáutas que hablan en conversaciones privadas sobre extraños avistamientos de objetos nunca lo dirían en público.

[RBTH]