*

X

Los gatos se van, los gatos regresan (casi siempre): una metáfora natural sobre la posesión y la pérdida

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/11/2013

El desapego legendario de los gatos es tomado como pretexto por Caroline Paul y Wendy MacNaughton (escritora e ilustradora, respectivamente) para un emotivo relato que, en un acto de transferencia literaria, nos habla sobre la posesión y la pérdida y las dificultades de las relaciones humanas.

lostcat4

Parte de la naturaleza de los gatos es desaparecer. Así, lacónicamente. Y también reaparecer, salvo que alguna perturbación en el universo lo impida. Así, trágicamente.

Como es sabido, Haruki Murakami abunda en sus novelas sobre este motivo, que tiene mucho de literario y también de filosófico, una metáfora incidental de la vida cotidiana que anima reflexiones espirituales sobre la posesión, la pérdida, el reencuentro y la posible banalidad de todo ello. Los seres se van, siempre; los seres regresan, a veces; y en todos los casos hay que vivir con eso. De ahí, quizá, la importancia del presente como la única posesión que verdadera, fugaz, paradójicamente, tenemos.

Sobre este asunto, Caroline Paul y Wendy MacNaughton (escritora e ilustradora, respectivamente) han elaborado un emotivo relato gráfico titulado Lost Cat: A True Story of Love, Desperation, and GPS Technology, un ejercicio imaginativo que también podría calificarse como de “transferencia”, pues tomando como pretexto el comportamiento gatuno prototípico, traza el sinuoso camino de las emociones humanas frente al apego y el abandono, la soledad, la desesperación, el miedo, la posibilidad que queremos real y efectiva (porque quizá en el fondo la sabemos  ilusoria) de relacionarnos con alguien, de asirnos a este mundo por medio del vínculo con una persona.

Antes de escribir Caroline pasó por un accidente aéreo que la dejó parcialmente inmovilizada y deprimida. Para su fortuna, sus dos gatos, Tibia y Fibula (Tibby y Fibby, hipocorístico para estos felinos que tienen nombres de huesos) tuvieron durante su convalecencia una actitud que no es exagerado comparar con el cuidado y la preocupación, acercándose a ella, manteniéndola en el mundo de los vivos. “Entretanto me mantenía despierta, rodeando el pozo profundo y oscuro de la depresión. Sin mis gatos, habría caído justo en el fondo”. 

Hasta que, un día como cualquier otro, Tibby desapareció. Y, como en las tragedias griegas, el cosmos entró en desequilibrio. Solo que este mundo ya no es el de entonces, y la búsqueda heroica se puede emprender, pero sus resultados son más bien inciertos e improbables.

Wendy y Caroline, que son pareja, buscaron por todos los alrededores, pegaron carteles y visitaron refugios, incluso consultaron a un psíquico: sin éxito.

lostcat1

 

lostcat5

lostcat8

 

Hasta que, un día como cualquier otro, Tibby reapareció. Solo que, como en un relato de Murakami (que quizá no sea más que una demorada variación de la sentencia de Heráclito), no era enteramente la misma Tibby de antes.

La curiosidad mató al gato, reza la conseja popular, pero más preciso sería decir que la curiosidad trastorna la delicada fragilidad de los aprehensivos. ¿Dónde estuvo Tibby que regresó tan cambiada? ¿Qué vivió que la transformó de esa manera? ¿Será un exceso rastrear sus andanzas con un GPS y resolver así la duda? ¿De verdad se resuelve así la duda?

lostcat7

 

lostcat6

“Toda búsqueda es un viaje, todo viaje una historia. Toda historia, a cambio, tiene una moraleja”, escribe Caroline en el último capítulo de su libro. Pero, por fortuna, no escribe una moraleja, sino siete, de las cuales las dos finales resumen la que posiblemente sea la mejor manera de transitar por el escarpado camino de las relaciones emocionales y humanas:

6. Nunca podrás conocer a tu gato. De hecho, nunca podrás conocer a nadie tan absolutamente como quisieras.

7. Pero está bien. El amor es mejor.

 

Otras imágenes del libro:

lostcat0

lostcat3

lostcat2

 

lostcat

[brain pickings]

Turistas en China prefieren fotografiarse junto a delfín herido antes que ayudarlo

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/11/2013

La insensibilidad frente a la existencia de otro ser, según algunos tan característica de esta época, tuvo en una playa de China una cruel manifestación, luego de que un grupo de turistas prefiriera fotografiarse junto a un delfín herido antes que ayudarlo.

beached-dolphin-sanya-china-shore_1

Uno de los efectos que ha generado el desarrollo de la tecnología contemporánea es cierto distanciamiento con respecto a la realidad, una suerte de traslado del sentido de lo remoto a nuestras propias vidas que termina por hacernos perder el sentido de lo inmediato, de la realidad como aquello que tenemos aquí, ahora, y no en un plano distante.

En una expresión un tanto dolorosa de esta tendencia, un grupo de turistas ha causado polémica por una serie de fotografías que se tomaron junto a un delfín que había encallado en una playa de China. Al parecer el animal había llegado hasta ahí luego de haber chocado contra un barco pesquero.

beached-dolphin-sanya-china-shore

Las personas, sin embargo, en vez de asistirlo, buscar ayuda o al menos permitir que muriera sin mayores sobresaltos ni molestias, prefirieron tomarlo y posar junto a él, levantándolo, abrazándolo y sacándolo del agua.

Las imágenes se difundieron rápidamente en Weibo, una red social similar a Twitter que es sumamente popular en China.

Por supuestos los comentarios que se desataron cuestionan la actitud de los protagonistas de este incidente, señalando la falta de sensibilidad con respecto al sufrimiento de otro ser vivo, relegada frente al egoísmo de figurar en una fotografía que, seguramente pensaron, se ganaría la admiración de sus “amigos” en Internet.

El delfín, por cierto, murió después, sin que los rescatistas que acudieron pudieran hacer algo al respecto. 

También en Pijama Surf: Destinos contaminados, el turismo que viene

Con información de Ecoosfera