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El Inversor: Se acaba la lectura

La lectura es un medio, no un fin, uno que se conecta además con una de las necesidades más vitales del ser humano: el alimento que se encuentra al contar y escuchar una historia.

Por: Pablo Doberti - 23/04/2013 a las 11:04:05

librosHasta ayer nuestra preocupación era que las nuevas generaciones no leían, que no les gustaba ni sabían leer. Y nos movíamos por acá y por allá para tratar (con pocos resultados) de persuadir, inducir e incitar a la lectura.

Hoy siento que el foco del problema ya es otro. Y me pregunto: ¿es leer el verbo sobre el que debe girar el debate ahora? ¿Se trata efectivamente de leer? ¿O la práctica social de la lectura estará en vías de extinción?

Tal vez sí. Creo que es bueno, valiente y honesto que pensemos que tal vez.

Hace un tiempo que el verbo leer me está sonando raro. Se me ha ido enrareciendo con el correr… de los minutos. Toca enfrentar esa sensación.

@reader que no es reader

Parecía que lo que se traía lo digital al campo de la lectura era el debate sobre los soportes (papel o pantalla) y sus consecuencias sobre los derechos, los modelos de negocio de los editores y autores, los brillos, texturas, precios, etc. Parecía –digo- porque creo que al cabo no es ese el debate.

El verdadero @reader que logró romper e imponerse hace ya un par de años es el iPad, que no es un “reader” esencialmente porque no se usa para leer. El resto de los @readers -que lo eran- no tuvieron ninguna escala como para considerarlos con incidencia social significativa. Más me lucen todavía hoy a los últimos estertores de la víctima.

Algo pasó en el camino. Un proceso que empezó apuntándose para allá y que está acabando de cara a acullá. No es la primera vez que pasa. Buscando Las Indias, Colón atracó en América; mofándose de la larga y potente tradición de las novelas de caballería, Cervantes fundó la novela moderna. No sé si Jobs buscaba el mejor @reader del mundo, lo que sí sé es que inventó otra cosa, mucho mejor.

Lo digital no cambia los modos de leer; lo digital pone en cuestión la lectura misma como práctica social.

Leer como verbo

Leer no es el fin, sino el medio. No es en sí mismo bueno leer; nadie es mejor porque lea. En todo caso, es mejor por lo que lee o por la manera en que lo lee. Y no es lo mismo.

Leer es un verbo coyuntural que nos da paso al terreno trascendente de la narración.

Lo que nos confundió sobre qué era qué, ¿nos seguirá confundiendo?

El puente a lo leído era la lectura. Y ahora, tal vez, deje de serlo. Pero en todo caso, lo que cambiará es el puente, o el modo de cruzar, no la otra orilla.

Como se ve, se trata de un duelo distinto, y menor. Estamos velando al perro, no a su amo.

No exageremos.

Elipsis retóricas: lectura digital

Qué complejos somos y qué tan difícil será gestionar los cambios de paradigma que hacemos elipsis sobre elipsis para no tener que caer en la evidencia. Como los ptolemaicos, que tantos epiciclos dibujaron para evitar que la Tierra perdiera “su” lugar. Tan difícil es todo esto que apelamos a eufemismos que nos calman, aunque nos confundan.

Hablamos de lectura digital, por ejemplo. Como si al libro –en su momento- nos hubiésemos empeñado en llamarlo oralidad en papel. El libro es libro y no otra cosa. Pues ahora, en el ámbito digital lo de leer ya no es leer.

Es que cuando PISA (menudo ejemplo) describe la “lectura digital” queda claro que es de todo… menos lectura.

Pero mantenemos los nombres para evitar las angustias… Códigos de convivencia. Como cuando en el contexto del desarrollo de contenidos digitales (educativos, por ejemplo) seguimos obstinados en hablar de catálogos, libros, páginas y demás.

Así somos.

¿Evolución o involución?

Qué más da. Aspectos nuevos, nostalgias evidentes. Algo que se pierde, algo que se genera e incluso, algo que se recupera. Así es el devenir.

El arte de narrar queda y no es poco. Ése viene de muy lejos y mantiene muy vivo su aliento. El contexto estético y expresivo cambia. Nuevos encuadres para unas nuevas estéticas y poéticas. Y luego velocidades, eficiencias y ese tipo de atributos de segundo orden que se adaptan al nuevo entorno y siguen jugando su papel.

La explosión de la escritura. La degradación del lenguaje, pero ¿de qué del lenguaje?

Ahora resulta que se escribe como nunca. La escritura, que había sido reemplazado por la voz cuando el teléfono sustituyó a las cartas, ahora regresa de la mano del mail, del SMS, de Twitter o el Messenger en todas sus variantes, el Skype, el Viber, WhatsApp… Se escribe como nunca; y se lee todo eso que se escribe.

En medio del fracaso de la promoción de la lectura nos explota una escritura de ímpetus renovados. Otro giro para acabar de confundirnos.

… Y su consiguiente degradación del lenguaje –decimos. No lo sé, realmente. Degrada la dimensión menos significativa de la lengua, que son sus normas formales. Pero muchas veces gana en el terreno de la expresividad. Y en todo caso, aunque no gane, se multiplica. Dejemos que se reproduzcan las millones de frases mal armadas, que valen mucho más que las pocas acaso bien armadas que nos estaban quedando.

Los libros que faltan y los libros que quedan

Habrá libros que ya no habrán sido. Libros necesarios, incluso. A cambio, expirarán millones de libros que sobran. Selección natural.

Y también habrá libros que queden. Estarán los que queden como reliquias, y está muy bien. Y estarán también los que regresen a su núcleo duro. Se seguirán contando las historias de Don Quijote y Sancho -quiero decir-, aunque queden apenas 5.000 ejemplares numerados y nadie, ¡pero nadie!, lea el Quijote en su iPad.

Y sobre ese telón seguirán produciéndose –con la efervescencia propia de la condición humana- miles de millones de historias por segundo, que se entramarán aquí y allá con los miles de millones de circuitos de transmisión social que nos atraviesan hoy.

Al cabo, entre tanto cambio hay cosas que no cambian.

Así lo mismo, cuando encuentres a cualquier humano, en la latitud que estés, de la edad que sea y medie el vínculo que medie con él, si le preguntas si tiene ganas de escuchar una historia, hoy, como ayer, como mañana y como siempre, te volverá a decir, infaliblemente, que sí.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com


Comentarios

  1. JD dice:

    No se muy bien a que se refiere el amigo Yahir cuando dice “la prosa me parece un estilo narrativo increíble (…) sin embargo, no se adapta bien a los textos de índole informática”. No creo que estuviera sugiriendo escribir artículos informativos en verso. Aun así, (si entendemos su comentario como una crítica a las diversos aspectos formales del texto: las preguntas retóricas, las oraciones cortas, etc.) estoy en desacuerdo con la afirmación de que estas no se adaptan a los “textos de índole informativa”. Este texto que pretende ser de difusión funciona gracias a el estilo que adopta, su claridad narrativa y su sencillez (en tanto a estructura) están buscando, justamente, informar. Además, siempre hay que pensar en la forma en que se presentan los comentarios. Aunque el comentario de aja fuera, de alguna manera, constructivo, su sola presentación empieza a invalidarlo, su forma (sus valores, su orden, su forma de comentar) van en evidente demérito de la calidad.

  2. Yahir dice:

    Inversor, no te piques con el comentario de Aja, enfócate en la crítica y no en la forma de criticar.
    Por otro lado, estoy en gran parte de acuerdo con su comentario, la prosa me parece un estilo narrativo increíble y es una gran virtud del escritor por cultivar, sin embargo, no se adapta bien a textos de índole informativa. Dicho esto, cada escritor debería tener la libertad de escribir bajo su propio estilo, pero no por eso descuidar las críticas por parte de sus lectores, porque sino, se queda sin lectores! Saludos

  3. El Inversor dice:

    Mi estimado lector Aja: claro que no coincido, porque si coincidiera, no habría escrito. Pero ademas de no coincidir, lo que me parece más relevante es que no creo útil para nadie, ni siquiera para usted mismo, su comentario. La crítica se vale, incluso la defenestración, pero la mera y ramplona agresión infundada me parece que no. O si se vale, al menos no me vale.
    Pero estimo que así y todo me habrá leído, por eso lo llamo lector. Gracias por esa paciencia incómoda de haber leído lo que nada de nada le interesaba.
    Ah, por cierto, creo que mi prosa es de mis mayores virtudes. No la llamo prosa, dicho sea de paso, sin narrativa. Pero es un tecnicismo…

  4. aja dice:

    Para comenzar seriamente mi comentario: wipiri wipiri ykulai!!!! ….. ay por dios, santo de la virgen y el palo santo. Qué es este escrito tan embutido de liendres? Está escrito con una prosa horrenda, que esto es esto, que aquello, aquello, que qué somos, que no importa… por favor, no jodan con este tipo de artículo de ñañas.

  5. Abril Godoy dice:

    Nuevamente…que buen artículo de El Inversor!

    Yo creo que no se extingue la lectura o no debería…más bien se escasean las buenas maneras de llevarla a cabo o no hacemos uso de las “nuevas herramientas” existentes no solo para incentivarla sino para mejorar la acción.

    El ser @reader es relativamente un “nuevo” elemento social que ha tomado cada vez más auge dentro de esa necesidad la cual mencionabas en textos pasados por ser leidos, escuchados o solamente manifestados y que en la actualidad toma mayor importancia.

    Debemos de reconocer el aspecto digital ya como otra herramienta potencial de expresión global como práctica social, cultural o ambas la cual nos ayude a desarrollar nuevas y mejores estrategias lectoras y en cualquier ámbito.

    Y como bien mencionas en esta parte de la “involución” que miedo nos provoca dar el “siguiente paso” y soltar esas “nostalgias”…el acceso a los libros existirá siempre, ya sea en el aula, el hogar o fuera de ellos…simplemente habrá que explotar esas nuevas opciones digitales que nos ofrece el entorno; demos entrada a esos “contextos diversos”.

    Por ahí dicen que para obtener nuevas y mejores cosas, habrá que soltar o deshacernos de muchas otras!

    Y efectivamente…donde nos encontremos siempre habrá una buena historia por contar, por leer o por saber. ;0)

    Gracias



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