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Doctores recetan exclusivo nuevo álbum de Brian Eno en hospital británico

Salud

Por: pijamasurf - 04/28/2013

El padre del ambient lleva su música a cumplir funciones de sanación con dos instalaciones en un hospital, entre las que se incluye el disco "Quiet Room for Montefiore" que sólo podrán escuchar los internos en una habitación especial.

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Los sonidos de Brian Eno capturan electrónicamente ritmos orgánicos a veces ideales para meditar o relajarse. El padre del ambient es sin duda uno de los músicos más evolucionados de la escena contemporánea, habiendo logrado sintetizar armónicamente las sensaciones del espacio y creado algoritmos para generar música inteligente. Sabiendo que la música puede ser medicina, es lógico voltear a Eno para usar tecnología sonora en beneficio de pacientes.

El Hospital Montefiore en Hove, Inglaterra, recientemente develó dos instalaciones audiovisuales diseñadas por Eno para proveer alivio a los internos del duro ambiente  que se respira en la clínica. En el lobby del hospital permanentemente se proyecan los 77 Million Paintings del artista británico, usando sus técnicas de música generativa para desplegar una combinación interminable de permutaciones audiovisuales. La segunda obra es un nuevo disco titulado  Quiet Room for Montefiore  que sólo podrá ser escuchado por los internos del hospital --lo cual quizás hará que algunos fans busquen ser admitidos a Montefiore, enfermedad incluida o no.

Eno ha dicho que el paso es natural ya que "he trabajado con la idea de música funcional por varios años". Sin duda un exquisito regalo para las personas que sufren algún tipo de enfermedad --refugios cristalinos de sonido que diluyen las penas. Y al parecer la idea ha sido bien recibida ya que otros 4 hospitales se encuentran en pláticas para instalar habitaciones con la música de Brian Eno, a quien desde ahora podemos llamar literalmente "curandero musical".

[Long Now]

Dos trucos psicológicos para que otras personas te concedan el favor que buscas

Salud

Por: pijamasurf - 04/28/2013

Un par de estrategias ampliamente estudiadas en psicología se han considerado como maneras efectivas de conseguir lo que quieres, logrando que una persona satisfaga el favor que le pides.

favor

La mente admite ser metaforizada como un teatro, un escenario en el cual se suceden los personajes y los actos, “un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia”, un espacio, en suma, cuya presencia se genera solo a través de la existencia cotidiana.

Así como la pieza teatral se escribe y se modifica, se improvisa y cambia en cada interpretación, ¿no podría atribuirse otro tanto a la mente?

En psicología existen un par de técnicas para pedir un favor que han sido ampliamente estudiadas, las cuales difieren en el tipo de favor que se busca obtener: uno grande o uno pequeño.

La primera se conoce como la técnica del “pie en la puerta”, por la alusión a los vendedores que antaño iban de casa en casa ofertando sus productos y recurrían a la estrategia de interponer el pie en la puerta para evitar que quien la hubiera abierto la cerrara apenas se diera cuenta de quien había tocado. En esta técnica, el objeto de estudio fue cómo a partir de pedir un favor pequeño es posible escalar en las peticiones con el propósito final de conseguir algo mucho más importante.

En un experimento al respecto, investigadores llamaron a un grupo de mujeres por teléfono, primero pidiendo que contestaran una encuesta breve. Pocas semanas después la llamada se repitió pero esta vez la petición fue permitir que varias personas fueran hasta su casa y entraran para hurgar en las despensas y los clósets. Como una especie de grupo de control esta misma llamada se repitió pero entre mujeres a quienes no se había telefoneado por primera ocasión (es decir, que no habían pasado por la encuesta). Según los resultados, las personas que habían accedido la primera vez a contestar las preguntas eran más proclives a dejar pasar extraños a su casa.

En la técnica del “pie en la puerta” parece ser que el secreto consiste en esperar un poco entre petición y petición.

Curiosamente el efecto opuesto también es efectivo: pedir un gran favor y, al ver que no es satisfecho, proseguir con favores más pequeños. Al parecer alguien que niega algo grande tiende después a compensar accediendo a cosas menores.

Ambas estrategias se debaten y no queda del todo claro cuánto influyen otras circunstancias como cierto sentido de la negociación y otro del altruismo, la amistad, la cercanía emocional entre quien pide un favor y quien podría concederlo, y más.

En cualquier caso, sin duda vale la pena experimentar con el teatro de la propia mente.

[io9]