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Médico sugiere que es posible regresar a la vida después de estar muerto muchas horas

Por: corrector - 03/11/2013

El nuevo libro del doctor Sam Parnia explica que es posible revivir a alguien aún después de muchas horas sin actividad cardíaca.

Reviviendo a víctimas

Al ser humano lo acecha desde la prehistoria el temor a la muerte, pero más aún a no saber cuando y como llegaremos a ese estado. Cómo bien lo describió Edgar Allan Poe "Los límites que dividen a la vida y la muerte, son en el mejor de los casos, oscuros y vagos".

Desde hace siglos hemos intentando descifrar el preciso momento en el que morimos, al grado que en el siglo XVIII en Francia un médico francés sugirió que antes de enterrar a las personas, estas debían ser recostadas sobre tablas y observadas hasta que sus cuerpos se empezaran a pudrir. De una manera similar, en la época Victoriana había panfletos informativos que decían que hacer en el caso de ser enterrados vivos y los ataúdes tenían complejos sistemas con tubos, campanas y banderas que daban a la superficie para avisar que la persona enterrada no había muerto realmente.

El libro, Eliminando la muerte: la ciencia que está re-escribiendo los límites entre la vida y la muerte (Erasing Death: The Science That is Rewriting the Boundaries Between Life and Death), sugiere que es posible regresar a la vida varias horas después de que nuestro corazón deja de latir. El doctor Sam Parnia explica que “a pesar de que la mayoría de las personas creen que solo toma cuatro o cinco minutos para que mueran nuestras células cerebrales, ahora sabemos que esto puede tomar hasta 8 horas. Es solo hasta después de que una persona se convierte en cadáver que sus células empiezan a morir, si manipuláramos ese proceso, podríamos regresar a una persona a la vida.”

La cuestión no es si es posible o no regresar a alguien del borde de la muerte, ya que claramente lo es; podemos revivir a las personas una vez que se ha detenido su corazón. Pero: ¿es posible revivirlos después de una muerte clínica cerebral?

Un artículo publicado en el 2011 por el neurocientífico Dean Mobbs de la Universidad de Cambridge y Caroline Watt de la Universidad de Edimburgo, encontró que “experiencias cercanas a la muerte son una manifestación de una función normal del cerebro que se desvía”, por lo que la idea de sobrevivir a la muerte cerebral no es más que un mito.

Fácilmente se puede malinterpretar la teoría del Dr. Parnia ya que aunque habla de regresar a la vida después de la muerte, realmente solo se está refiriendo a hechos que se han sabido por décadas: la conciencia no se pierde cuando el corazón deja de latir.

El dilema que enfrentamos ahora, es establecer una división clara entre la vida y la muerte para así definir exactamente en qué momento cruzamos una frontera de la cual no podemos regresar y qué pasa con nuestra consciencia cuando lo hacemos.

[Beta News]

Cuando los hombres dicen no: razones por las que ellos no quieren sexo

Por: pijamasurf - 03/11/2013

La ajetreada vida moderna o falta de comunicación podrían cambiar el paradigma de los intercambios sexuales, elevando los niveles de insatisfacción femenina.

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Los mass media y Hollywood nos han aleccionado en los roles tradicionales: el hombre busca sexo y la mujer lo administra según las reglas ocultas de su inextricable deseo. Los clichés dictan que en las relaciones heterosexuales el género masculino es una creatura perpetuamente hambrienta de sexo (al menos en sus años de mayor actividad), mientras la mujer suele ser quien antepone pretextos relacionados con “el mood”, jaquecas, cansancio o menstruación para no tener sexo. Pero según algunas fuentes femeninas la tendencia podría estarse revirtiendo. 

Bajo el pseudónimo de Siobahn Rosen, una bloguera activa la alerta sexual al denunciar que es un fenómeno cada vez más extendido que los hombres no cumplan las expectativas sexuales de sus parejas femeninas con respecto al sexo. La velocidad de la vida moderna, la necesidad de levantarse temprano para internarse en el calvario del transporte público o el tráfico vehicular, o incluso los tabúes y mitos aún predominantes respecto a la funcionalidad sexual de los varones abren cada vez más la brecha entre las parejas durante las horas nocturnas.

“No es una visita al dentista, es sexo”, dice una indignada Rosen. Y tiene razón: en ocasiones la negativa a tener relaciones sexuales con nuestras parejas (sean cuales sean nuestras preferencias sexuales) obedece a razones válidas de orden físico, emocional o laboral; sin embargo, debemos considerar que al estar en una relación accedemos a un conjunto de acuerdos que implican considerar —y satisfacer, en la medida de lo posible y en ocasiones de lo imposible— las necesidades de nuestra pareja. Además, las ventajas son para ambos.

Pero, ¿cuánto sexo es suficiente? Según Rosen, en una pequeña encuesta con su grupo de amigas en la misma situación (de insatisfacción), los problemas se presentan cuando las relaciones sexuales con sus parejas masculinas se presentan menos de una vez a la semana. Y es que según ella los hombres no consideran la perspectiva de amplio espectro: “¿Acostarse cuatro o cinco veces a la semana? Eso estaría bien.” El punto es: “Trata de decir ‘sí’ más a menudo.”

No desear tener relaciones sexuales no vuelve a un hombre impotente, ni a una mujer frígida: son decisiones contingentes que los seres humanos tomamos subjetivamente con respecto a nuestro cuerpo y en la negociación con el cuerpo del otro. Sin embargo, hombres y mujeres debemos considerar a nuestras parejas la próxima vez que tal-vez-no-se-nos-antoje-tanto, y que un poco de esfuerzo invertido en el placer del otro podría producir la misma consideración para nosotros en el futuro.

 

[GQ]