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León Tolstói sobre cómo el Estado nos enajena (y cómo liberarnos de su influencia)

Arte

Por: pijamasurf - 03/11/2013

Un ensayo de Tolstói escrito hace más de 100 años permanece en máxima vigencia, llamando a liberar al individuo de la influencia colectiva para afirmar su propia conciencia

tolstoyEl novelista ruso León Tolstói no sólo nos legó obras monumentales como Guerra y Paz y Ana Karenina, también aportó innovadores ideas en política, espiritualidad y ecología. La visión expuesta en su ensayo de 1905 El Fin de una Era: Un Ensayo sobre la Incipiente Revolución mantiene completa vigencia en la actualidad. En él Tolstói advierte sobre la importancia de que las personas mantengan autonomía ideológica y desenmascará los intereses del Estado --generalmente corruptos por la ambición.

En toda sociedad humana siempre existen hombres ambiciosos sin escrúpulos, quienes, como ya he intentado mostrar, siempre están listos para perpetrar todo tipo de violencia, robo o asesinato para su propio beneficio; y en una sociedad sin Gobierno estas personas serían ladrones, detenidos en sus acciones por la indignación de aquellos lastimados (justicia auto-instituida, linchamiento) en gran parte a través del arma más poderosa en cuanto a influencia sobre el hombre --la opinión pública. Mientras que en una sociedad dominada por la autoridad coercitiva, estos mismos hombres son aquellos que detentan la autoridad y hacen uso de ella, no sólo sin la restricción de la opinión pública, sino al contrario, apoyados, aclamados y enaltecidos por una opinión pública sobornada y artificialmente sostenida.

Tolstói luego ahonda en cómo es que el Estado logra influir en la opinión pública y ejercer su autoridad sobre el pueblo, con la ilusión nacionalista de ser parte de no sólo de un mismo grupo sino de un mismo interés:

La esencia de esta superstición es esta: que hombres de diferentes localidades, hábitos e intereses son persuadidos a creer que componen un todo ya que la misma violencia es aplicada a todos ellos, y estos hombres creen esto, y están orgullosos de pertenecer a la conversación.

Por esto es vital el indivdualismo. En tiempos de Tolstói, el Estado era el legislador de las ideas, de cómo debíamos de pensar y que era lo que debíamos de hacer. Hoy el Estado se ha diluido y diversificado en las empresas  y la política se ha difuminado en el marketing y en la publicidad --la religión es más secular, pero de cualquier forma ofrece y hasta inyecta viralmente dogmas usando el aparato de los medios masivos de comunicación  (el consumo como llave de la felicidad, la necesidad de ajustarse a los paradigmas sociales, son algunos de estos dogmas) que tienden a alienar a las personas.  Tolstói enfatiza sobre la importancia de que cada quien sea uno mismo y siga su propia conciencia:

En un tiempo tan crítico como el presente, es importante sobre todas las cosas que no vivamos siguiendo la experiencia de otros, no desde de los pensamientos o ideas de los otros, no desde de las varias democracias sociales, constituciones, expropiaciones, burocracias, delegados, candidaturas y mandatos, sino que pensamos con nuestra propia mente, que vivamos nuestra propia vida, construyendo desde nuestro pasado, desde nuestras propias fundaciones espirituales nuevas formas de vida apropiadas para con este pasado y estas fundaciones.

[Disinfo]

Carta encontrada detrás de un ropero revela los consejos para escribir de Oscar Wilde

Arte

Por: pijamasurf - 03/11/2013

En 1890, Oscar Wilde escribió una carta de 13 páginas con consejos para un joven escritor que se iniciaba en el oficio; el documento fue localizado recientemente, y será subastado la semana próxima.

wildeEn literatura es conocido el recurso, casi un subgénero, del “manuscrito hallado”, un motivo narrativo en el que la historia depende de un documento encontrado casi por casualidad, inesperadamente, y el cual el narrador transcribe y comparte y a veces incluso glosa. Conocidos son el manuscrito hallado en una botella de Poe y el del bolsillo de Cortázar. Borges tiene un poema, “Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad” y, de manera menos explícita, sin que se encuentren en el título, manuscritos hallados son también La novela de la momia de Gautier o El nombre de la rosa de Eco.

Sin embargo, como el propio Borges dice en alguno de sus cuentos, hay ocasiones en que la realidad copia a la literatura, como esta en que fue hallada una extensa carta de Oscar Wilde hasta ahora inédita y la cual destaca por contener los consejos para un joven escritor por parte del gran autor irlandés.

De acuerdo con el diario The Telegraph, el documento se encontró en la parte trasera de un guardarropa, al interior de una caja polvorienta que además de la misiva guardaba también el que fue identificado ya como el primer borrador del soneto “The New Remorse” (traducido como “Nuevo remordimiento” o “Nueva contrición”), uno de sus poemas más célebres.

La carta se ha fechado en 1890, uno de los momentos de mayor triunfo de Wilde como dramaturgo en Londres, y fue escrita para un tal Mr. Morgan, un joven aspirante a escritor que, como sucede siempre (salvo por casos excepcionales), estaba lleno de dudas al respecto del destino que buscaba seguir.

“El mejor trabajo en literatura se hace siempre por aquellos que no dependen de esta para su pan de cada día, y la forma más alta de la literatura, la Poesía, no provee ninguna riqueza al poeta”, escribe Wilde en cierto momento, y añade:

Haz algún sacrifico por tu arte y te será recompensando, pero pide a tu arte que se sacrifique a sí mismo por ti y obtendrás una frustración mordaz.

Tanto esta carta como el borrador de “The New Remorse” pertenecieron durante una época a Lawrence Hodson, un cervecero acaudalado que tenía también ciertas relaciones con el mundo editorial. Luego de los sinuosos caminos que en ocasiones forman las posesiones heredadas, ambos fueron encontrados en noviembre pasado, fecha a partir de la cual comenzó el proceso de autentificación.

Ahora la casa de subastas Bloomsbury of London, especialista en manuscritos, ofrecerá los documentos el 4 de abril próximo, la carta en un precio estimado de 12 mil libras y el borrador en 7 mil 500.

[The Telegraph]