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En ocasiones la tristeza nos parece bella en sí misma, sus imágenes nos cautivan, ¿pero por qué razón?

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Hay una frase de Anaïs Nin que circula con cierta profusión en la que la escritora asegura que no vemos las cosas como son, sino como somos, esto es, la manera en que aprehendemos la realidad, como la entendemos y la hacemos nuestra, así sea por instantes, es en buena medida una proyección de lo que sabemos y conocemos, también de lo que ignoramos, nuestras aversiones y nuestros deseos. Así, en un asunto en que se cruzan la filosofía y la psicología, la epistemología y la neurociencia, queda de manifiesto nuestra imposibilidad para conocer la realidad en sí y, en cambio, solo tener acceso a la realidad que nos dan nuestros sentidos e interpreta nuestra percepción.

En este contexto, la categoría de lo bello, la experiencia estética, cobra, junto a otras, un relativismo que es en cierto sentido estimulante en la medida en que nos obliga a preguntarnos por qué consideramos bello algo, si, más allá de criterios supuestamente "objetivos" o al menos socialmente tenidos como tal, algo es bello únicamente por la manera en que lo miramos y lo entendemos y, en última instancia, parafraseando a Nin,  por cómo somos en ese momento en que lo miramos y lo entendemos.

Hago este preámbulo para preguntarme por el valor estético de la tristeza, por qué las imágenes que la retratan nos parecen especialmente bellas, o si esta cualidad es solo expresión de espíritus que sienten particular condescendencia por los gestos de esta emoción.

En el caso de la tristeza también es posible que se trate de cierta fascinación por el sufrimiento del aspecto exterior como reflejo del sufrimiento interior, o al menos de cierta actividad emocional e intelectual que se adivina mucho más intenso, más vívido que el de la mayoría, premisa que en buena medida se remonta al influyente Problema XXX de Aristóteles (cuya autoría, por cierto, se discute), en el cual el filósofo habla sobre la melancolía y se pregunta por qué este humor se le encuentra con mucha frecuencia entre personajes destacados como poetas y líderes políticos. 

Sin importar si esto es o no cierto, el texto marcó ciertas pautas para apreciar la tristeza, para, culturalmente, otorgarle significados y valores que probablemente no estén ahí.

Aquí algunas imágenes de la tristeza, de las cuales es difícil saber si son bellas en sí, si, después de todo, este ser bello en sí es posible para el caso específico de la tristeza.

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Melencolia I, Albrecht Dürer

"Muchas veces tomé la pluma para escribirla, y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría; y estando una vez suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría [...]" / Del Prólogo al Quijote de 1605.

 

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Introspection, Martin Stranka

Twitter del autor: @saturnesco

"The Witch Is Dead": las canciones más coléricas que inspiró Margaret Thatcher

Arte

Por: pijamasurf - 03/24/2013

La animadversión que despertó la actividad pública de Margaret Thatcher en el Reino Unido quedó registrada en varias canciones que la satirizaron, que llamaron a la oposición y, en suma, mostraron que su labor distaba mucho de ser aceptada unánimamente.

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Margaret Thatcher fue una de las líderes mundiales más polémicas de la segunda mitad del siglo XX, un momento histórico particularmente interesante por la oposición existente entre dos modelos socioeconómicos que luchaban por la supremacía geopolítica. Al lado de Ronald Reagan y Juan Pablo II, Thatcher encabezó una cruzada anticomunista que impidió el desarrollo cabal de este sistema, entorpeciendo la posibilidad de que el comunismo incurriera en sus propios éxitos y fracasos.

Asimismo, al interior del Reino Unido, Thatcher distó mucho de ser uno de esos adalides incuestionables que a cada tanto aparecen en la historia inglesa (del Rey Arturo a Winston Churchill) y, por el contrario, despertó una amplia oposición, especialmente entre sectores populares y marginados, a quienes su "mano de hierro" castigó con especial predilección.

Prueba de esta animadversión fueron las varias canciones inspiradas por la actividad pública de la única Primer Ministro mujer que ha tenido Inglaterra, en especial las que tienen como denominador común cierto temple colérico, satírico, en contra de la Thatcher. En este sentido los ejemplos del punk son particularmente elocuentes, pues quizá este género es el que mejor combina todas las contradicciones presentes en la realidad cotidiana de la exclusión social.

A continuación compartimos algunos de estos tracks, oscilantes entre la subversión y la crítica, la anarquía y la corrosión, con un enlace al final donde pueden mirarse más ejemplos.

 

The Specials, "Ghost Town" (1981)

 

Klaus Nomi, "Ding Dong! The Witch Is Dead" (1982)

 

Newtown Neurotics, "Kick Out The Tories" (1982)

 

Pink Floyd, "The Fletcher Memorial Home" (1983)

 

The Larks, "Maggie Maggie Maggie (Out Out Out)" (1985)

 

Thatcher on Acid, "Guess Who's Running the Show" (1987)

 

Morrissey, "Margaret on the Guillotine" (1988)

 

Elvis Costello, "Tramp the Dirt Down" (1989)

 

Sinead O'Connor, "Black Boys on Mopeds" (1990)

 

VIM, "Maggie's Last Party" (1991)

 

Billy Bragg, "Thatcherites" (1996)

 

Hefner, "The Day that Thatcher Dies" (2000)

 

Frank Turner, "Thatcher Fucked the Kids" (2006)

 

Pete Wylie, "The Day that Margaret Thatcher Dies" (2011)

[BuzzFeed]