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La revolución no será transmitida (documental sobre los medios de comunicación y la imagen exterior de Hugo Chávez)

Por: Christian Bronstein - 03/18/2013

Un documental, que vale la pena recordar ante la muerte de Hugo Chávez y la forma en la que su imagen es representada en los medios de comunicación, muestra desde la mirada de dos directores irlandeses los entresijos del golpe de estado fallido que ocurrió en Venezuela el 2002
 
Un impresionante documento audiovisual que registra el fallido golpe de estado que la élite política y económica del país llevó a cabo al gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez en el año 2002, así como el papel crucial que los medios de comunicación desempeñaron en el proceso. 
El documental fue dirigido por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha Ó Briain, que estuvieron siete meses en Venezuela documentando el gobierno de Chávez. Los cineastas habían recibido acceso directo por el propio Chávez para documental su gestión y su intención era hacer un reality show de la misma, complementándola con entrevistas a los ciudadanos comunes. Se encontraban rodando cuando explotó el conflicto, lo que les permitió documentar todo la situación desde adentro y en forma directa. El resultado fue un registro impactante sumamente revelador, no sólo para entender la revolución bolivariana de Venezuela sino el funcionamiento de las fuerzas hegemónicas y los procesos revolucionarios en toda América Latina. Este material es una fuente de información para tener perspectivas por fuera de las cadenas de comunicación dominantes.

Caminar: una meditación ambulante para los bípedos del siglo XXI

Por: Javier Raya - 03/18/2013

Caminar es gratis. Muchos pensadores y artistas han utilizado el movimiento, ya sea en la forma de distintos medios de transporte o de una simple caminata por el bosque, para desarrollar la creatividad y la imaginación.

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Dos aspectos evolutivos han marcado el destino histórico del ser humano: el desarrollo de pulgares oponibles y la capacidad para el desplazamiento bípedo. Y aunque los pulgares oponibles sean lo que nos permite manejar con destreza tanto la pluma como las armas de fuego, muchos pensadores y artistas han encontrado en las caminatas una imperecedera fuente de inspiración.

Charles Dickens y Victor Hugo obtenían sus mejores ideas caminando; Mark Twain caminaba como loco mientras dictaba sus historias; Goethe y Walter Scott preferían componer mientras iban a caballo, mientras Mozart se relajaba en un carruaje; Murakami corre algunos kilómetros diariamente, y Viel Temperley prefería el nado estilo crawl. El filósofo Michel Serres ha escrito sobre la relación entre el ejercicio físico (especialmente el alpinismo) y el pensamiento filosófico, y Einstein lo supo también cuando meditaba en su bicicleta. Como Rosamund E. Harding sugiere en su libro de 1932, An Anatomy of Inspiration: "Es posible que el movimiento rítmico del carruaje, del tren, de un caballo y, en menor medida, del caminar, puedan producir en mentes sensibles un efecto ligeramente hipnótico que conduzca a un estado mental más favorable al nacimiento de las ideas."

¿Pero qué es la inspiración sino un acto respiratorio?

Tal vez uno de los mayores referentes para pensar las caminatas creativas sea el escritor estadunidense Henry David Thoreau. Su libro Walking de 1861 no gozó de mucha aceptación en su tiempo, como tampoco su poesía ni sus avanzadas ideas ambientalistas o su resistencia a pagar impuestos, semillas todas que germinarían en los movimientos anarquistas y ecologistas del siglo XX.

En sus caminatas por los bosques, Thoreau desarrolla una conexión espiritual entre la habilidad del hombre para cambiar su entorno y el verse como un ser para y con la naturaleza: 

"Deseo tomar la palabra por la naturaleza, por la absoluta libertad y lo salvaje, contrastada con la libertad y la cultura meramente civil —el ver al hombre como habitante, como parte y parcela de la Naturaleza, más que como un miembro de la sociedad."

La ciencia, por su parte, también podría tomar la palabra a favor de la caminata. En un estudio publicado en The Proceedings of the National Academy of Science, los investigadores dividieron a un grupo en dos partes. Uno de los grupos debía caminar por un recorrido tres veces por semana, mientras el otro debía abstenerse de ejercicios aeróbicos, como el yoga o los ejercicios de resistencia. Se encontró que el grupo de caminadores mostró un 2% de aumento en el hipocampo, la zona del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria, mientras el otro grupo no mostró ningún beneficio.

Caminar es gratis: no se trata de promover más un estilo de vida saludable y los valores del ejercicio, sino de reencontrar una conexión y un ritmo con nuestra ciudad y nuestro entorno a través de un mapeo físico de ellos; de recordarnos que no somos árboles para permanecer en un sólo sitio, y también para ponernos a disponibilidad de una aventura. Si los aventureros del siglo XIX hicieron del mar y del bosque sus lugares privilegiados, tal vez en el siglo XXI podamos desconectarnos de vez en cuando, unos minutos al día, y salir a que nos crezca el hipocampo y nos dé un poco de sol (?).

[Con información de Motion Machine]

Twitter del autor: @javier_raya.