Es conocido el último verso de la Comedia de Dante: “l’amor che move il sole e l’altre stelle”, un endecasíbalo que si bien, estrictamente, se refiere al Dios del cristianismo y su amor infinito que mantiene vivo al mundo, en términos metafóricos bien puede ampliarse a un entendimiento del amor como fuerza que da sentido a la existencia. El amor que mueve el sol y las altas estrellas es el mismo que nos impulsa a hacer lo que hacemos todos los días. O, en sentido opuesto, su ausencia explica las distintas manifestaciones de la maldad en el mundo.
Y como toda potencia, el amor también admite una gradación, acotaciones que lo limitan y lo caracterizan y que hacen ver, por ejemplo, que si bien hay amor en regar una planta y en ayudar a un amigo en problemas, no se trata, evidentemente, de la misma intensidad de amor. A su modo, hay amor en renunciar a alguien, pero también en esforzarse por vencer obstáculos para preservar una relación.
El asunto, por supuesto, no es sencillo y, por el contrario, puede ser que sea uno de los más contradictorios de la vida humana.
Quizá por eso casi siempre llaman la atención los esfuerzos explicativos por someter al amor al rigor de la conceptualización, como este del psicólogo Robert Sternberg, quien realizó estos esquemas triangulares en los que busca dar orden a la casi siempre confusa trama de las relaciones amorosas.
Imaginando que estas pueden sujetarse a las líneas y los planos de la geometría, Sternberg ideó esto que podríamos denominar una “teoría triangular de las relaciones amorosas”, en la cual juega con tres conceptos que, de uno u otro modo, en mayor o menos grado, se encuentran en todas: el compromiso, la intimidad y la pasión, y cuya combinación arroja distintas maneras en que podría definirse el vínculo que sostenemos con otra persona: de ausencia de amor, de amor romántico, de amistad, de amor fatuo, de amor ciego, de complicidad, amor vacío y la perfección amorosa del amor consumado.
Se trata, sí, de un ejercicio especulativo, debatible quizá, pero que en cualquier caso nos invita a reflexionar sobre el papel, la importancia que damos al amor en nuestra vida, el concepto de amor que utilizamos para, valga la redundancia, amar.
También en Pijama Surf: Una dificultad del amor que ni el psicoanálisis ni la neurociencia pueden resolver.
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Aww! mi triangulito es el del amor romántico :3
yo soy todo un forever alone… xD
Buen artículo!! =)
La soledad es algo maravilloso amiguito. Sólo quienes poseen cierto “nivel mental” son capaces de disfrutarla. Así que siéntete orgulloso :’)
Tienes razón, es un buen artículo. Saluditos :3
PD: aunque de vez en cuando es bueno algo de compañía
Las personas temen a la soledad porque creen que estar solo significa estar sin nadie, pero en realidad significa estar con uno mismo.
Muy ciertas tus palabras Javi :3
Hola, exelente post amigos, pero sería más agradable si editamos la imagen y traducimos al español, no es mucho trabajo pero ganarían mucho más, es mi punto de vista. un abrazo y felicitaciones por el contenido en general.
considero, que el problema no es el amor como tal, el problema radica, en encontrar a la persona que te ame por lo menos igual que tu, pues, por lo general se aduce que en una relación alguien ama mas que la otra persona, por lo tanto la que ama menos, puede optar, inconscientemente por cualquier tipo de relación o amor, mientras que el que ama mas planea un amor o relación mas comprometido, así que lo dificil sera medir tu amor y la de la otra persona, para que ambas esten en la misma situación de nivel de amor y a partir de ahi construir, cualkier tipo de relación y/o poder llegar al verdadero amor.
asi o mas mecanico jejej
el amor se entrega nomas, no es un negocio
Creo que más bien sería así o más sincero.
Es algo que muy pocas personas quieren ver pero no por eso deja de ser verdad, así como es imposible querer a dos personas igual también es imposible que dos personas puedan quererse igual. Siempre habrá alguien que quiera más.
“Tú mira hacia delante para no perdernos en el camino mientras yo te veo a ti”.