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10 datos sobre Miguel Ángel, el genial renacentista, que quizá no conoces

Arte

Por: pijamasurf - 03/06/2013

En el aniversario de Michelangelo Buonarroti compartimos 10 circunstancias de su vida y su obra que probablemente te hagan admirar más, mucho más al artista.

El Renacimiento es, desde varias perspectivas, una de las etapas más brillantes en la historia de la civilización humana. Sin pecar de colonialismo, es posible reconocer en esta época uno de los “momentos estelares de la humanidad”, según la expresión del escritor Stefan Zweig, una constelación en la que prácticamente todas las disciplinas intelectuales, artísticas y científicas conocieron una cúspide de genio y talento.

De entre la baraja de creadores renacentistas, en la que sin duda es difícil elegir y jerarquizar, el nombre de Michelangelo Buonarroti brilla con algo más que luz propia, un hombre que legó a nuestra cultura obras que ya forman parte de nuestra memoria colectiva, esa especie de código genético cultural en el que nuestra especie se reconoce. El David, la creación de Adán y otros frescos de la Capilla Sixtina, La Piedad, son ya creaciones reconocibles prácticamente de inmediato, acaso el sello que corona la actividad artística verdaderamente auténtica y exitosa.

Con todo, es posible que esta fama no se extienda totalmente a su creador y haya circunstancias de su vida y su actividad que posiblemente no conozcas. Aquí 10 posibles detalles de Miguel Ángel que, quizá, te hagan aumentar tu admiración por este genial artista.

 

El reconocimiento le llegó pronto

Miguel Ángel esculpió tanto La Piedad como el David antes de los 30 años.

 

Por Rafael Miguel Ángel terminó en la Capilla Sixtina —aunque no según lo planeado

Según la leyenda, Rafael pidió al arquitecto Donato Bramante que convenciera al papa Julio II de que Miguel Ángel adornara las paredes y los techos de la Capilla Sixtina, sin embargo, el propósito secreto de Rafael era que, al ver los frescos de Miguel Ángel y compararlos con los suyos, todo mundo se daría cuenta de la superioridad de talento del conspirador. Pero el plan no funcionó y, al menos en términos estéticos, nadie cuestionó la labor de Buonarroti.

 

El apodo de Miguel Ángel

Modestamente: “Il Divino”.

 

Miguel Ángel poeta

Las artes visuales fueron, justificadamente, la fuente de reconocimiento para Miguel Ángel, este también incursión en las letras, concretamente en la poesía de tipo amoroso y erótico, sobre todo con composiciones netamente renacentista como el soneto y el madrigal. Aquí un ejemplo en traducción de L. A. de Villena:

 

No tiene el gran artista ni un concepto

que el mármol en sí no circunscriba

en su exceso, mas solo a tal arriba

la mano que obedece al intelecto.

 

El mal que huyo y el bien que prometo,

en ti, señora hermosa, divina, altiva,

igual se esconde; y porque más no viva,

contrario tengo el arte al deseado efecto.

 

No tiene, pues, Amor ni tu belleza

o dureza o fortuna o gran desvío

la culpa de mi mal, destino o suerte;

 

si en tu corazón muerte y piedad

llevas al tiempo, el bajo ingenio mío

no sabe, ardiendo, sino sacar de ahí muerte.

 

Falsificador

En cierta forma, el genio y el talento son también la base del engaño: depende del artista elegir cómo va a engañar a su público. Se dice que en vida Miguel Ángel manipuló de tal modo una escultura suya de Juan el Bautista para que uno de los Médici, Lorenzo di Pierfrancesco, banquero y político, la vendiera como si se tratarse de una pieza antigua. Y si bien al final el comprador descubrió el timo, quedó tan impresionado por el fraude que incluso invitó a Miguel Ángel a Roma.

 

Su contribución a la guerra

Como Arquímedes en el sitio de Siracusa, Miguel Ángel también tuvo participación en un conflicto armado, en su caso ayudando a fortalecer la ciudad de Florencia durante los disturbios ocurridos a partir de 1527 y hasta 1529, cuando el pueblo defenestró el gobierno de los Médici.

 

Su proyecto más largo

Sorprendentemente, Miguel Ángel pintó los frescos de la Capilla Sixtina en tan solo 4 años, pero la tumba de quien lo llevó ahí, el ya mencionado papa Julio II, fue un proyecto que finalizó solo después de 40, en 1405, una labor que culminó de manera épica, con su Moisés como sello distintivo.

 

Miguel Ángel arquitecto

Ya septuagenario, Miguel Ángel recibió el encargo de diseñar la Basílica de San Pedro, el cual realizó pero no pudo ver terminado.

 

La censura

Como habitualmente ha sucedido con los grandes artistas, la censura persiguió a Miguel Ángel durante su vida, especialmente cuando la Iglesia Católica lanzó la Contrarreforma y, en el caso de sus obras, mandó cubrir las partes pudendas de los hombres y mujeres mostrados. En esta prohibición destaca el caso del Cristo della Minerva, cuya genitalidad fue disimulada tras una hoja de parra que se mantiene hasta la actualidad.

 

La primera biografía de un artista

El género biográfico, tan popular especialmente desde el siglo XIX, nació para los artistas con Miguel Ángel, pues solo hasta que se publicó su biografía, a cargo de Giogio Vasari, nadie se había preocupado por preservar testimonio de la vida de uno de su gremio.

 

[Huffington Post]

Al final todos mueren (la gracia es cómo): infográfico resume todas las tragedias de Shakespeare

Arte

Por: pijamasurf - 03/06/2013

Entre la literatura y la demografía, este infográfico resume la mortandad en las tragedias de Shakespeare, las muchas maneras en que los personajes de sus obras se enfrentan a ese destino último que, antes de arribar, recorre caprichosas circunstancias.

 

Macbeth tiene fama de ser la tragedia más cruenta de Shakespeare, un baño ininterrumpido de sangre que hacer ver las películas de, digamos, Tarantino, como un experimento estudiantil y timorato. “Gran máquina asesina”, llama el crítico Harold Bloom al protagonista homónimo de esta pieza que, trasladada al ámbito operístico por Verdi y Francesco Maria Piave, tiene también una de las arias más dolorosas del género, la célebre “O figli, o figli miei!” de Macduff cuando descubre a su esposa y sus hijos asesinados por orden de Macbeth.

Esto, de una u otra forma, se repite en todas las tragedias shakespereanas. En Macbeth la muerte es un instrumento, en Romeo y Julieta una fatalidad, en Hamlet el único recurso posible para disolver esa desmesura que significa la presencia del Príncipe de Dinamarca en el mundo. Pero más interesante aún es que en medio de esas grandes manifestaciones de la muerte, hay pequeñas o medianas expresiones que enriquecen todavía más su simbolismo: la muerte de Mercucio, la de Ofelia, la aparentemente secundaria de Julio César, etc.

Para evidenciar este gusto de Shakespeare por la muerte (o, en general, de la sensibilidad estética del periodo barroco), Caitlin S. Griffin (de la Shakespeare Library en Washington) y Cam Magee (profesor de teatro), elaboraron este irónico infográfico en el que se resumen dicho carnaval mortuorio, especificando tanto el personaje de la tragedia como la forma de su fallecimiento.

Por último, antes de compartir el infográfico, podríamos advertir sobre cierta “spoiler alert”, que quizá a algunos les importe para no ver arruinada la emoción de saber quién muere en una obra antes de leerla, pero quizá esto sea un tanto superfluo, pues una delas grandezas de Shakespeare, como la de muchos otros grandes escritores, es que importa menos el suceso en sí que la manera en que se desarrolla este, la paulatina y esa sí sorprendente concatenación de circunstancias que, en el fondo, es el verdadero motivo por la cual consideramos terrible o desoladora una resolución de ese tipo.

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También en Pijama Surf: La puerta del oro verdadero: alquimia en la obra de William Shakespeare

[Slate]