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Carteles soviéticos contra el alcoholismo: la preocupación del Estado por los vicios del individuo

Arte

Por: pijamasurf - 03/19/2013

Una de las maneras más elementales, pero también más certeras, para definir una adicción, asegura que esta adquiere tal estatus en la vida de una persona cuando obstruye su cotidianidad y le impide realizar tareas de las que de otra manera sería responsable. Recoger a sus hijos de la escuela, asearse, tender la cama, visitar a un pariente, etc. Como expresión de nuestra pulsión autodestructiva, la conducta adictiva tiende a eso: a minar paulatina pero inexorablemente la existencia.

De ahí que, como una suerte de cláusula del contrato social, esa entidad colectiva que llamamos Gobierno en algún momento de la historia, por razones de salud pública, de bienestar común, haya entendido que no hay ningún beneficio en que una buena parte de la población caiga en las adicciones, pues por lo regular, fácticamente, esto impacta negativamente en el desarrollo de una sociedad. Como lo demuestran varios ejemplos históricos, cuando una civilización alcanza su punto más bajo en la decadente satisfacción de los apetitos, su fin está pronto.

La galería que compartimos en esta ocasión se compone de carteles que buscaban desalentar el alcoholismo en la Rusia soviética, una campaña que algo tiene de paradójica o aun de inútil en un país conocido por su elevado consumo de alcohol per cápita.

Asimismo, los afiches destacan por motivos gráficos e ideológicos, por su singular estética ―que algo tiene de decimonónica y de moralina, de cruelmente ingeniosa en algunos casos e incluso un tanto vanguardista en otros― y por su manejo del discurso, recurriendo a confrontaciones directas, a comparaciones entre la vida turbulenta y atribulada del alcohólico y esa otra más sosegada y quieta del sobrio, la de aquel que vive como un cerdo y este otro que disfruta de la paz familiar.

Propaganda, a fin de cuentas, pero quién sabe, quizá más de un ruso, al mirarse en el espejo de los colores y las formas, de los arquetipos transformados en publicidad, decidió cambiar de vida ―y abrazar la más emocionante de los excesos sensuales.

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Poesía, burlesque con hermosas mujeres y comida fusión en el Duane Park de Nueva York

Arte

Por: pijamasurf - 03/19/2013

En un lugar perfecto para la continuidad de las artes, este restaurante ofrece a sus visitantes shows en vivo de elegantes bailarinas de striptease mientras disfrutan de la deliciosa comida sureña.

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La poesía no sólo pertenece a las paredes del libro, también puede observarse: en Nueva York existe un sitio donde los poetas se dan cita los domingos y lunes, mientras que el resto de la semana el escenario pertenece a bailarinas que rescatan el arte del burlesque. 

El poeta Bob Holman, dueño del restaurante Duane Park, accedió a conceder esta curiosa alternancia entre artistas de la palabra y hermosas bailarinas, todo mientras deleita a sus visitantes con un menú lleno de delicias de la comida creole y fusión, abundante en mariscos.

"Comida y bubis", según una de las comensales, es el tema predilecto de conversación, pues la belleza es ubicua. "El hecho de que [Duane Park] te dé algo de qué hablar durante la comida es entretenido en sí mismo", refiriéndose al hecho de presenciar un show de striptease que casi llega al desnudo mientras comen.

 

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Esta vibrante combinación entre la poesía, el burlesque y el striptease sin duda hace de Duane Park uno de los lugares más atractivos para quienes buscan experiencias estéticas alternativas en Nueva York.

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[The New York Times]