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¿Angustiado por la vida? Una píldora reduce tu IQ permanentemente y te hace feliz

Por: pijamasurf - 03/23/2013

¿Has pensado en las ventajas de ser tonto? Tendrías muchos más amigos. Pero no pienses que necesitas la píldora para reducir tu IQ: tal vez ya eres tonto y no te has dado cuenta.

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Si como dicen, "la ignorancia es una bendición", por extensión lógica una mente aguda e inteligente es una maldición. El "neurólogo" Cornelius Grouppe explica en este video algunas de las ventajas de una hipotética píldora para reducir tu IQ hasta un —todavía— funcional 70.

Y es que, si lo pensamos, ser tonto conlleva muchas ventajas: 

"Después de la píldora", afirma Grouppe, "el cuidado de sí, la decencia, la falta de confianza en uno mismo e incluso el miedo dejan de existir", por lo que eventualmente encontrarás que actividades como "manejar en estado de ebriedad o prenderle fuego a tus flatulencias se volverán disfrutables."

Pero no todo es felicidad para los tontos: algunos efectos secundarios después de reducir tu IQ pueden ser "que comiences a encontrar molestas a ciertas personas a tu alrededor, de otras razas, orientaciones sexuales, los que ganan más dinero que tú —y básicamente cualquiera que sea diferente a ti." Afortunadamente, no hay que preocuparse demasiado por esto, pues, como afirma el doctor Grouppe, hay muchos tontos como tú que creen lo mismo y "ahora eres parte de la mayoría."

El video es una irónica y divertida crítica del estudio Sleep Thinker tanto a la persecución per se del statu quo por parte de la gente que abusa de frases como "per se" y "statu quo" y presume los resultados de una prueba de IQ (que no da una medida, como se cree, sino un parámetro contingente que puede cambiar incluso según tu estado de ánimo), a la cultura actual que busca sustituir la educación y la conciencia mediante el uso excesivo de píldoras, así como hacia el lavado de cerebro que los mass media realizan cotidianamente, promoviendo un estilo de vida hedonista a costa de la dignidad de otros y glorificando la estupidez como llave de aceptación social.

Si crees que no necesitas la píldora, probablemente este video sea para ti.

 

http://youtu.be/z9pD_UK6vGU

[Sleep Thinker]

"Frankensteins" de la entomología: el caso de los transplantes de cabeza entre insectos

Por: pijamasurf - 03/23/2013

La ciencia suele tener algunas ideas descabelladas, que sin embargo, pueden enseñarnos mucho de las maravillas del cerebro y el comportamiento del cuerpo en ausencia de este.

ku-xlarge Aunque la idea pueda parecer descabellada (o literalmente descabezada), los biólogos llevan intercambiando cabezas de insectos como si se tratara de juguetes de acción desde hace unos 90 años. Pero el transplante no se realiza para producir involuntarios "frankensteins", sino que durante el proceso ambos insectos permanecen vivos --y aceptan la nueva cabeza.

En 1923, un biólogo llamado Walter Finkler escribió que había logrado transplantar exitosamente las cabezas de varios insectos, entre ellos mariposas comúnes, chinches y lombrices. Finkler halló que tanto en estado adulto como larvario era posible realizar el intercambio de cabezas en un proceso bastante sencillo: cortar las cabezas con unas tijeras y colocarlas en el cuerpo del otro. El líquido que sale de ambas cabezas sirve como sellador y después de un rato el insecto volvía a la vida, no sin algunos cambios dignos de notarse.

Las cabezas de insectos femeninos transplantadas en cuerpos masculinos seguían comportándose como femeninos; los intercambios entre diferentes especies dieron un resultado similar: las cabezas de mariposa seguían comportándose como sus especies de origen, a pesar de que sus cuerpos fueran de otra especie.

En el caso de las lombrices, J.T. Cunningham afirmó que sólo los cuerpos sobrevivían al proceso: las cabezas muertas no parecían tener injerencia alguna en el movimiento "autónomo" de los cuerpos. Las conclusiones de Cunningham fueron que los cuerpos de insectos podían seguir vivos sin la guía de sus cabezas, las cuales no reaccionaban a los nuevos cerebros.

Hoy en día este procedimiento forma parte de las investigaciones entomológicas, por más extraño que parezca al sentido común. Las funciones corporales en la mayoría de las especies requieren, según los mismos, información tanto de los cuerpos como de los cerebros; esto no parece ser verificable en mamíferos, naturalmente, concretamente en humanos, pero los insectos no padecen nuestro apego a un cuerpo unitario.

Uno de los más extraños experimentos ha demostrado que los cerebros de los insectos no necesariamente tienen que estar unidos a la cabeza. Al estudiar los hábitos de crecimiento de cierta especie de polilla (el cómo se vuelven adultas), los investigadores han encontrado que su cuerpo sólo le indica que debe "crecer" cuando siente un cambio en la temperatura, esto durante el primer invierno de vida. Para comprobar esto, sometieron los cerebros de algunas polillas a temperaturas muy frías, y posteriormente los reinjertaron en los abdómenes de los cuerpos. Los cerebros secretaron las hormonas necesarias para que los cuerpos de las polillas se desarrollaran al estado adulto, aunque el estudio no añade si las polillas podían seguir "su vida normal" con el cerebro pegado en el abdomen. 

Aunque la perspectiva ética respecto a la realización de estos experimentos en mamíferos (incluyendo humano) implica consideraciones distintas a las de los insectos, lo cierto es que estos experimentos nos muestran que no toda la información necesaria para el crecimiento y desarrollo de los cuerpos se encuentra en la cabeza. Y, más extraño, que la ciencia en ocasiones realiza experimentos que nos vuelan la cabeza --eso sí, al amparo de la razón.

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