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Científicos logran describir el proceso, de ecos alquímicos, a través del cual el oro se forma en la corteza terrestre en respuesta a actividad sísmica

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El sueño de los alquimistas era transformar la materia en oro --algo que ocurre naturalmente en los núcleos de algunas estrellas. Esta transformación de la materia también ocurre en cierta medida en nuestro planeta, cuando un terremoto amplía una fractura en una roca llena de agua, causando una caída en la presión, lo cual permite que los minerales disueltos se filtren y se formen yacimientos de oro.

Científicos creen que esta transformación de un metal de un estado soluble a un depósito concentrado es responsable de la formación de hasta el 80% de los depósitos de oro. La mayoría del oro se encuentra en conductos de cuarzo formados hace 3 mil millones de años durante el nacimiento de montañas, depositado ahí por grandes cantidades de agua en cavidades a lo largo de fallas sísmicas.

Investigadores de la Universidad de Queensland, en Australia, elaboraron un modelo matemático para estimar como diferentes terremotos afectan las fracturas causando el brote de un yacimiento de oro. Según los cálculos es necesario que existan réplicas de un sismo para que se puedan formar depósitos "económicamente significativos". El futuro del oro está en el agua, en capas más profundas de la corteza terrestre.

Si bien los terremotos, la energía telúrica del planeta, estrictamente no transforma metales en oro si cataliza la transformación de depósitos solubles en este precioso metal, en una etapa postrera de un proceso de alquimia natural. El oro en la mitología fantástica siempre estuvo ligado a los duendes y a seres elementales, guardianes y sirvientes de la Madre Tierra, quien tiene la última potestad sobre este elemento.

[Russia Today]

 

El mundo en el ojo de una ballena: impresionantes cetáceos retratados por Bryant Austin (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/21/2013

Las ballenas se encuentran, fuera de toda duda, entre los animales más impresionantes de la fauna marítima, herederas en amplia medida de todas esas leyendas e historias fantásticas que poblaron de monstruos las inconmensurables aguas oceánicas. Monstruo en el sentido de terrible, de insoportable para el pensamiento pero por motivos de asombro: “Dios está más allá de todo juicio humano y para ayudarnos a comprenderlo se sirve de dos ejemplos extraordinarios: el de la ballena y el del elefante”, dice Borges en alguna de sus Siete noches.

Y si bien una criatura de semejante reputación solo necesita aparecerse para recordarnos toda su magnanimidad, un testimonio de esta no nos cae mal de vez en cuando. Como es el caso de la serie elaborada por Bryant Austin, fotógrafo y ambientalista que ha retratado a las ballenas en toda su desmesurada presencia, tomando además detalles como sus rostros o sus impresionantes globos oculares que, como en una metáfora que algo tiene de hermética, cifran en un parte el todo, sugieren al tiempo que dicen, fragmentan solo para mostrar que, efectivamente, el universo cabe al interior del ojo de una ballena.

Las imágenes fueron capturadas sobre todo en la Gran Barrera de Coral de los mares australes y en las aguas del Reino de Tonga, en el Océano Pacífico.

En Ecoosfera: Aún viven ballenas que nacieron antes de que Moby Dick se escribiera.

Si te interesa participar en la conservación de estas y otras especies visita lanaturalezanosllama.com y entérate de todo de los que esta haciendo Telcel para contribuir a la preservación de la biodiversidad.  ¡Respondamos el llamado!

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