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Siiiiii ): La forma en la que escriben las mujeres en las redes sociales está transformando el lenguaje

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/21/2013

Una transformación lingüística está en marcha, liderada por jóvenes mujeres en sus smartphones

La mayoría de nosotros ha experimentado la comunicación en redes sociales con jóvenes generaciones, especialmente con mujeres --por momentos enigmática, por momentos irritante, pero acaso también un signo de los tiempos que en ocasiones permite decir algo que no podría decirse de otra forma y por lo tanto hace que el lenguaje evolucione.

Holaaaaa  :-o cómo estás!?

Esto no parecería ser algo que tradicionalmente se consideraría como una innovación lingüística que estaría aportando neologismos y matices a la lengua, pero a fin de cuentas, para el pesar de los viejos académicos que contemplan "la destrucción de la lengua", esto es así (y habría que diferenciar esta tendencia de la, esa sí, totalmente nefasta de escribir las palabras con k o abreviándolas según sonidos que en nada respetan la ortografía ni la estética).

Podemos decir que lo que estamos observando en las redes sociales es una forma de emocionalizar el lenguaje ante la falta de signos corporales y demás gestos de una comunicación tête–à–tête. Esto, según estudios está siendo liderado por mujeres jóvenes que son capaces de moverse con soltura en la tecnología.

Un estudio entre 14 mil personas en Twitter mostró que existe tendencia, particularmente en mujeres, a usar "emoticones, elipses (...), alargamiento expresivo (noooooo puede seeeer), repetición de puntos de exclamación, puntuación confundida (combinaciones de? y!), la aberviación omg y transcripciones de expresiones guturales o interjecciones, como  ah, mmm, grr y combinaciones de esto como  ahhh, ooohhhh.

Todos estos recursos lingüísticos son utilizados para expresar una sensibilidad que se le escapa al lenguaj escrito tradicional, nos puedan o no gustar o parecer refinados o vulgares.  Lo cierto es que quien se encuentra "chateando" con una chica en alguna red social o por SMS o What's App (una aplicación que en su mismo nombre utiliza este tipo de slang) se ve a veces superado en su capacidad expresiva, pese a que pueda tener un mayor dominio de la literatura y en muchos casos se descubre adoptando los giros lingüísticos de jóvenes mujeres y adolescente, por una parte para ser aceptado pero también en ocasiones para poder hacer un énfasis o decir algo con mayor riqueza emocional.

Estudios han demostrado que son las mujeres las que suelen innovar en el uso del lenguaje. Existen diferentes teorías, algunos creen que esto es así ya que las mujeres suelen estar menos limitadas por las constricciones del uso "educado" del lenguaje (aunque son los hombres los que dicen más groserías), otra teoría es que son las mujeres las que se encargan de formar los lazos sociales y es aquí donde se pasan estas innovaciones;  o las mujeres al cuidar a los hijos de alguna manera transmiten estas novedades lingüísticas. Lo cierto es que esta tendencia está en marcha y algunos incluso creen que está atravesando la esfera digital hacia la forma en la que hablamos en el mundo físico.

Con información de Slate

 

La clave del bienestar en la vida: las relaciones íntimas (según el estudio más extenso hasta la fecha)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/21/2013

Más que una infancia feliz, una infancia en la que se formaron lazos emocionales íntimos parece ser el más claro predictor de una larga y disfrutable vida.

En 1938 se inició en Harvard el estudio más completo sobre el bienestar y el desarrollo de hombres adultos. En 1966, George Vaillant, en ese entonces de 32 años tomó las riendas de lo que se conoce como el Grant Study. Básicamente: dar seguimiento a la vida de 268 hombres que estudiaron en Harvard y determinar que factores predicen el bienestar. Hace unos meses Vaillant publicó las conclusiones de décadas de entrevistas, investigación y viajes para visitar a los sujetos de estudio en el libro "Triumphs of Experience", donde sugiere que el común denominador del bienestar son las relaciones íntimas. Al parecer la esencia de nuestra existencia en este mundo es el ser-con, y la otredad es la llama de la vida que permite vivir más y mejor.

Cuando se formuló este experimento, los investigadores, según los prejuicios de la época, consideraban que los factores más importantes a seguirse tenían que ver con la fisonomía de un hombre: su estatura, su tipo de cuerpo "masculino" e incluso el tamaño de su pene. Pero el Grant Study no permite aseverar que el cuerpo (al menos no su tamaño) es destino (o felicidad). En cambio las características más decisivas tienen que ver con el aspecto cualtitativo de las relaciones formativas. De entrada, los hombres que venían de un entorno familiar cálido tuvieron una mayor ascendencia en el ejército, durante la Segunda Guerra Mundial, que aquellos que crecieron en hogares más fríos y con relaciones parentales menos amorosas.

El tipo de cuerpo resultó inútil para predecir cómo le iría a un hombre en la vida.  Tampoco su afiliación política o incluso su clase social, pero tener un alto coeficiente de cariño en la infancia fue un predictor muy alto de bienestar --curiosamente, en hombres, auqellos que mostraron tener un mejor vínculo emocional con su padre lograron vivir más tiempo y encontrar mayor bienestar, según el índice de Vaillant.

De los 31 hombres en el estudio que no lograron desarrollar vínculos íntimos, sólo cuatro siguen vivos. Mientras que de aquellos que sí lograron formar relaciones íntimas, más de una terecera parte siguen vivos. Pareja e hijos, ese parece ser el éxlir de la longevidad dentro de nuestra sociedad.

Vaillant considera que las personas pueden sortear experiencias negativas en la infancia siempre y cuando tengan una influencia íntima positiva, la cual, sugiere, opaca aquello que pudo haber salido mal tempranamente. Así que más que hablar de idilios infantiles, lo importante es establecer una relación íntima que guíe el desarrollo, más allá del cariz de las vicisitudes. Otro de los factores que descubrió se correlacionan son el orden, la disciplina y la capacidad afectiva.

Aunque para algunos este estudio podría parecer como una condena psicológica (un poco freudiana), Vaillant notó que algunas personas lograron cambiar ya en la madurez, incluso a los 80 y 90 años y aprender nuevos trucos: básicamente abriendo su corazón a la expresividad y a la vinculación emocional. Algunos hombres lograron "florecer" entre los 60 y 70 años, abriendo una brecha de esperanza en el viejo saco de los huesos.

Según escribe  David Brooks para el NY Times: "Los hombres del estudio frecuentemente se volvieron más conscientes de sus emociones al envejecer, más aptos a reconocer y expresar emociones. Parte de esta explicación es biológica. Las personas, especialmente los hombres, se vuelven más alerta de sus emociones al envejecer[...] Parte de esto es probablemente histórico. En los últimos 50 años, la cultura americana ha descubierto el poder de las relaciones. La masculinidad ha cambiado, al menos un poco".

La visión de Brooks sugiere que existe una pequeña revolución emocional --incluso habla de un efecto Grant similar al efecto Flynn (que describe un progresivo aumento en los puntajes de I.Q.) pero en cuestiones de incremento de "inteligencia emocional masiva", o "el corazón se vuelve más inteligente", con la edad y con la evolución cultural. Esto es discutible, algunas personas podrán considerar que en realidad los hombres adultos se vuelven más duros --son los ancianos y los niños los que tienden a la ternura. Pero quizás sí estemos atravesando un periodo de reconocimiento del valor emocional, una preponderancia sobre lo racional y material que anticipa un cambio de paradigma  --algo quizás relacionado a un gradual giro de una sociedad de dominio masculino a una mayor igualdad y a una mayor admisión de las cualidades relacionadas históricamente con lo femenino. Sabemos científicamente que el contacto humano (físico y psicológico) tiene efectos positivos en la salud (y entre más íntimo más poderosos). Sabemos que la forma principal en la que se encuentra este contacto humano, esta intimidad, es a través de la apertura emocional, fundamentalmente del desarrollo de capacidades empáticas. Sería interesante realizar pruebas psicométricas y electroencefalográficas a los hombres del estudio para determinar su facilidad de formar lazos de empatía -- esto y su correlación con un índice de felicidad. De cualquier forma queda, para aquel que quiere emular a los viejos felices del estudio de Grant, la tarea de aguzar su sensibilidad y  recorrer el camino de la desnudez emocional con ahínco, de esta forma quizás pudiendo subvertir la predeterminación de los primeras experiencias.