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Sacerdote mexicano oficia con sotana de Superman y utiliza pistola de juguete para esparcir el agua bendita

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/20/2013

Si existe un sacerdote liberal es Humberto Álvarez, quien ha encontrado buenas razones para llevar imágenes de super héroes en la sotana.

 

Cada domingo el padre Humberto Álvarez viste una sotana especial decorada con imágenes de súper héroes, toma una pistola llena de agua bendita y celebra a los niños de Ojo de Agua, Saltillo.

El sacerdote católico lleva en su vestimenta imágenes de Superman, Batman y Spider-Man, súper héroes que escogió, explica Álvarez, por su “lucha y esfuerzo por superar el miedo y encontrar paz y perdón”.

Comenzó a usar la pistola de agua para bendecir a la congregación después de que una serie de tiroteos en Saltillo el año pasado. El poco convencional estilo de Álvarez ha atraído a católicos de todas las edades a Ojo de Agua. Después de estar con la congregación infantil, el padre deja la pistola y la túnica y hace los demás servicios tradicionalmente.

Este sacerdote de 40 años que viste jeans y tenis bajo su indumentaria, ha sido criticado por su acercamiento lúdico a la eucaristía y se ha ganado la desaprobación de varios católicos.

Álvarez continúa haciendo su trabajo de esta manera porque cree que los niños pueden ser guiados a Jesucristo a través de Batman, Superman y Spider-Man. Como los súper héroes, Álvarez explica, “Jesús fue distinto y siempre buscó la justicia. Deberíamos seguir su ejemplo.”

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¿Es posible trabajar menos, ganar más y de paso contribuir a salvar el planeta?

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/20/2013

Trabajar menos, producir más y de paso no contribuir en el perjuicio del planeta parece posible, o al menos eso según cifras de un estudio reciente que relaciona estas tres variables.

Aunque el trabajo significa, por definición e inevitablemente, la transformación del mundo, no es menos cierto que este no puede entenderse ahora de la misma manera en que se entendía en el siglo XIX o incluso en la primera mitad del siglo pasado. Los recursos —técnicos, naturales y otros— con que se cuenta actualmente no son los mismos que en épocas pasadas, circunstancia que por sí misma obliga a replantear la concepción contemporánea del trabajo.

Recientemente el Centro Investigación Política y Económica (CEPR, por sus siglas en inglés), con sede en Londres y enfocado en el desarrollo político y económico de Europa, dio a conocer un estudio en el que su autor, David Rosnick, relaciona las horas de trabajo y el cambio climático, concluyendo que reducir paulatinamente el tiempo dedicado a la actividad laboral contribuiría significativamente a reducir los efecto de dicho fenómeno natural, un intercambio en el que además los trabajadores pueden resultar beneficiados, pues según el análisis del CEPR, estas modificaciones también aumentarían la productividad y, por consiguiente, la riqueza generada.

En Europa, griegos y polacos  son, en promedio, quienes más trabajan en Europa (2038 horas al año y 2045 horas en 2012, respectivamente; contra, por ejemplo, 1709 horas anules por trabajador en Estados Unidos, o 1715 en Japón), según cifras de The Conference Board; paradójicamente, no son los países donde, al menos en el Viejo Continente, dicho trabajo se traduzca en bonanza económica. En el caso de América Latina, un trabajador mexicano dedicó en promedio 2075 horas del 2012 a laborar, un colombiano 1956 y un brasileño 1841.

Según este y otros estudios, actualmente en Estados Unidos se produce 3.2 veces lo que se producía en 1950, esto a pesar de que entonces el promedio anual de horas trabajadas era de 1909. En Francia, igualmente se trabajan 684 horas menos que hace 12 años y se produce 4.7 veces más.

Y si bien estas cifras son promedios —en los cuales la medición no siempre es la más precisa—, parece evidente que no puede sostenerse más la relación entre horas dedicadas al trabajo, productividad y generación de riqueza.

Asimismo, valdría la pena inevstigar si la reducción de horas laborales en los países desarrollados no equivale al aumento de estas en los subdesarrollados, si esta es posible solo gracias a la explotación de la mano de obra barata que tanto allende las fronteras como en el propio país (sobre todo con la población inmigrante) y que por fenómenos como la globalización termina beneficiando.a unos a costa del perjuicio de otros.

También en Pijama Surf: Por qué no deberíamos trabajar más de seis horas.

[Alternet]